¡Que te amuzan!

La Cabaña Real de Carreteros en su XVIII.ª ruta carreteril pasó por Gumiel. Algunas fotos para el recuerdo y una pequeña crónica, sin olvidarnos de la palabra amuzar.

Llegada a Gumiel de la Cabaña Real de Carreteros

El 21 de septiembre llegaba a Gumiel procedente de Sotillo de la Ribera la Cabaña Real de Carreteros. Esta asociación, con sede en Quintanar de la Sierra, trata de mantener viva la cultura carreteril en todo aquello que es aplicable hoy en día. Mantienen el espíritu de trabajo en colaboración y mantienen  vivo el recuerdo de lo que en otro tiempo fue, pero que por razones obvias solo puede ocupar hoy su lugar en libros y museos.[1]

Una vez al año, desde hace dieciocho, uncen de nuevo los bueyes y organizan un viaje por distintas tierras, al ritmo que les marca el ganado. Es un viaje lento para conocer y dar a conocer, allá por donde pasan. Este año en su parte final tocó la Ribera, y Gumiel fue un punto de descanso en su itinerario.

Tal como estaba previsto, con puntualidad, a la 1.30 hicieron su entrada en Gumiel por el Arco del Matadero dos parejas de bueyes uncidos a sendas carretas. Allí los esperaban un grupo de vecinos y los niños de la escuela, acompañados de los maestros. Sin duda ese día recibieron una clase distinta.

Los vecinos no pudieron por menos de admirar el buen porte y el lustre que mostraban los bueyes. Uno de ellos mostraba una ligera cojera, por lo que una de las carretas marchó al alojamiento previsto y la otra subió hasta la plaza acompañada por el regocijo de los chavales, pues  el mayoral había invitado a los maestros a que los niños entraran a la vez que ellos.

A ver si te amuzan

En la plaza esperaba un nutrido grupo de vecinos, algunos provistos de móviles y tabletas, dispuestos a guardar un recuerdo gráfico del paso de los bueyes por Gumiel. Los bueyes parecían mansos y el mayoral invitaba a acercarse a ellos, por lo que los más osados no dudaron en hacerse fotos:

Pareja de bueyes entrando en la plaza

Llegando a la plaza

Fue entonces cuando alguien gritó:

¡Que te amuzan!

Y esta palabra, amuzar,[2]  que volvíamos a oír los gomellanos después de tanto tiempo, sirvió para traer al presente algunos recuerdos del pasado.

Recuerdos del ayer y fotos de hoy

Los de más edad recordaban sin parar cuando los carreteros serranos llegaban a la plaza a vender madera con sus carretas cargadas, sus bueyes y sus útiles de acampada, pues en los mismos soportales de la plaza hacían noche. Aquí, frente a la guarida, exponían su mercancía y cerraban los tratos, pues venían de otros pueblos a comprarla. Por la tarde uno de los carreteros nos comentó que en este viaje toda la madera se la habían comprado en Lerma, por lo que las carretas seguían el viaje de vacío.

Hacía tiempo que no veíamos bueyes uncidos en la plaza.

Pareja de bueyes uncidos en la plaza

De espaldas a la iglesia

Otros asistentes al acto, incluso algunos de los más jóvenes, se fueron animando a hacerse fotos con los bueyes. Aquí algún testimonio más cedido amablemente a Gomelia por sus protagonistas, que sin duda no olvidarán el paso de los bueyes por Gumiel.

Pareja posando ante los bueyes

Gomellanos posando con los bueyes

 

Joven posa en medio de los dos bueyes con la iglesia al fondo

Sin miedo a las astas

Los bueyes se fueron a descansar al alojamiento que se les había preparado a la cooperativa del campo y cada mochuelo volvió a su olivo, pero solo momentáneamente, porque por la tarde hubo una charla sobre la actividad de esta asociación y lo que era la histórica Cabaña Real de Carreteros y el importante papel que en las comunicaciones y el transporte de mercancías desempeñaron a lo largo de su historia. La charla se completó con unos vídeos de viajes anteriores.

A la mañana siguiente, los bueyes y sus acompañantes siguieron ruta por la Ribera camino de Villanueva.

Aclaración: Nos comenta un lector que en realidad fueron vacas las que llegaron a Gumiel, y que incluso una de ellas había parido recientemente y el ternero iba en el viaje, razón por la que parte de la comitiva se desplazó, nada más llegar a Gumiel al alojamiento en la cooperativa. Agradecemos desde Gomelia este dato y esta aclaración que contribuye a mejorar el artículo. Gomelia somos todos y la hacemos entre todos (1-10-2017).

Notas

[1] Para los interesados en el tema, se aconseja visitar la web de la Cabaña Real de Carreteros (http://www.cabanarealcarreteros.org).

[2] Amuzar: Embestir el toro o la vaca con la cabeza o los cuernos, acompañándose de un sonido característico. Más información en https://palabrasgomellanas.wikispaces.com/amuzar.

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La gitanilla de Belén: de villancico a ‘comedias’

María del Carmen Ugarte vuelve a la memoria gomellana para traernos esta vez la historia de un villancico y unas comedias representadas durante la Navidad de 1939: La gitanilla de Belén.

Adoración de los pastores en el portal de Belén

Adoración de los pastores: bajorrelieve de la capilla del Rosario

Corría la Navidad del año 1939, los recuerdos y secuelas de la guerra civil estaban todavía muy recientes, pero la costumbre de hacer comedias en las escuelas no se había perdido. Los valores propugnados por el nuevo régimen se extendían también a través de este medio, cualquier ocasión era buena.

En Gumiel, la maestra de las mayores era doña Estefanía, que ya llevaba algunos años ejerciendo. Tenía una hija, Carmen, también maestra, que una vez terminada la guerra y la carrera, se vino a vivir con su madre. Ella fue la que tuvo la idea de montar con el grupo de niñas mayores una obrita de teatro, titulada La gitanilla de Belén, que años antes la había escrito un sacerdote granadino, Manuel Medina Olmos, que llegaría a obispo de Guadix. Manuel Medina  había sido fusilado en Almería en agosto de 1936.  Fue beatificado por Juan Pablo II en 1993.

Este sacerdote había ejercido parte de su carrera en la abadía del Sacromonte, en cuyo barrio del mismo nombre vivían gran número de gitanos. Allí fundó, junto al padre Manjón, las escuelas del Ave María, dedicadas en un principio a la enseñanza de la población gitana, aunque luego se extenderían por toda España.

Para apoyarse en su labor didáctica, Medina Olmos utilizaba todo tipo de recursos, incluidas pequeñas piezas teatrales, que el denominaba pasillos, y que hacía interpretar separadamente a niños y niñas, según la doctrina católica de la época que propugnaba la separación de sexos en las escuelas. En sus obras mezcla también música y hace intervenir coros y rondallas que interpretan obras musicales conocidas.

La gitanilla de Belén es una de las obras para niñas. De carácter costumbrista, basada sin duda en su experiencia sacromontina,  amplía la estrofa de un villancico muy popular y difundido —llamado por unos La gitanilla, y por otros simplemente Vamos, pastores, vamos— escrito en el siglo anterior por Evaristo Ciria (1802-1875). En él una de sus estrofas dice:

Yo, pobre gitanilla,
al Niño le diré,
no la buenaventura,
eso no puede ser.
Le diré me perdone,
lo mucho que pequé,
y en la mansión eterna,
un ladito me dé.

En la obra de Medina Olmos, la Virgen dialoga con la gitanilla y le pide que le diga la buenaventura al Niño, pero que no le diga lo que le va a pasar para que no se asuste. Hay que recordar que había una cierta tradición de hacer presente la muerte en la cruz ya desde el Nacimiento. Recordemos al respecto esta copla popular que se recita en Gumiel sobre el ambiente familiar en la casa de Nazaret:

San José es carpintero,
y la Virgen costurera,
y el Niño adora la cruz,
porque va a morir en ella.

Volviendo a la obra, se representó en la casa del cura, en la plazuela del Pozo, en un gran salón que daba a la huerta y que servía de teatro. Los vestidos de las protagonistas, la Virgen, ataviada con un blanco camisón de seda y un manto azul hecho con unas cortinas, y la gitanilla, descalza y con un vestido todo roto.

Antes de entrar en la comedia propiamente dicha, un coro de pastoras interpretaba el villancico completo, cuya letra, tal como se recuerda en Gumiel, reproducimos a continuación.

Vamos, pastores, vamos,
vamos a Belén,
a ver en aquel Niño,
las glorias del Edén.

Ese hermoso Niño,
yo me muero por él,
sus ojitos me encantan,
su boquita también.
El padre le acaricia,
su madre mira en él,
y los dos extasiados,
contemplan aquel ser.

Vamos, pastores, vamos,
vamos a Belén,
a ver en aquel Niño,
las glorias del Edén.

Yo, pobre gitanilla,
al Niño le diré,
no la buenaventura,
eso no puede ser.
Le diré me perdone,
lo mucho que pequé,
y en la mansión eterna,
un ladito me dé.

El villancico, ya desde que su autor lo lanzó se hizo muy popular y saltó el Atlántico para instalarse en América conociéndose y cantándose en casi todos los países de habla hispana. Algunas versiones añaden otras estrofas, y también ha sufrido algunas variaciones en la letra, para adaptarlo a las características de cada región.

Dada su popularidad se sigue versionando y acoplando tanto a los cantores individuales como a los conjuntos corales, interpretándose cuando llega la Navidad.

En cuanto a la obrita de teatro, en el pueblo natal de Medina Olmos, Lanteira, se recuperó y representó en el año 2010 por el grupo de catequesis.

Este artículo ha sido posible gracias a los testimonios orales de Celia García y Antonio Guerra (q.  e.  p.  d.), que en su día me cantó la copla de la familia de Nazaret. Para otros datos, ver referencias. Foto de cabecera: Ediciones Postal Inter Burgos.

Dedicado a el coro parroquial que año tras año siguen cantando villancicos.

María del Carmen Ugarte García

Referencias

  • JARAMILLO CERVILLA, Manuel: «Monseñor Medina Olmos y los obispos de Guadix-Granada escritores». Boletín del Centro de Estudios Pedro Suárez. 1993, pp. 69-76. [En línea]: http://cepedrosuarez.es/docs/boletines/B06_1993_08_JARAMILLO.pdf, [consulta: 29-12-2016].
  • La gitanilla: villancicos al Niño Jesús. Base de datos del patrimonio bibliográfico del Patrimonio Nacional. [En línea]: http://realbiblioteca.patrimonionacional.es/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=78984, [consulta: 29-12-2016].
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El Cristo de la Salud

Desde Gomelia seguimos con la divulgación de las obras de arte que poseemos en el pueblo, en este caso se trata del Cristo de la Salud, talla barroca. Texto de Pedro Ontoria y fotografía de Pablo Las Hayas.

Imagen del Cristo de la Salud descrita en el texto

Cristo de la Salud. Museo Gomellano (Foto de Pedro Pablo Las Hayas)

El Cristo de la Salud, de sereno rostro que infunde amor, y al que se le profesa reciente devoción, se custodia en el Museo Gomellano. Se trata de una obra de principios del siglo XVII, encuadrada en el estilo renacimiento-barroco, de la que, por sus características, se piensa que su ignorado autor podría haber sido un seguidor del conocido escultor castellano Berruguete (1).

La imagen, realizada en madera policromada, representa a Cristo crucificado, de modo que lo observamos con la cabeza desplomada e inclinada sobre el hombro derecho, al tiempo que por este se desliza un mechón del cabello, en tanto en que la melena se percibe por el hombro opuesto, sin obviar que en los extendidos brazos se aprecia la musculatura de los mismos.

En el pecho se hacen visibles las costillas, habiéndose resuelto el paño de pureza con tenues pliegues y anudado a ambos lados de la cadera con voluminosas lazadas de las que penden abultados cabos. Las heridas se advierten más en los muslos y las rodillas.

Al pie de la cruz aparece un cráneo encima de puntiagudas piedras lígneas en alusión al monte Calvario o Gólgota, pedregoso lugar en que se crucificó a Jesucristo (Mt. 27, 33; Mc 15, 22; Lc 23, 33; Jn 19,17), por el contrario, la parte superior se remata con la inscripción latina INRI.

El Gólgota o Calvario antiguamente era una colina situada, junto a un cementerio y un huerto (Jn. 19, 41), a las afueras de la ciudad de Jerusalén, aunque muy cerca de ella. En la actualidad se encuentra en el centro de la urbe, al norte del monte Sión.

Los evangelistas coinciden en que el monte Calvario se llamaba en arameo Gólgota, debido a que su forma y aridez recordaban a un cráneo. Orígenes afirmó que se denominó así, porque según la tradición, estaba enterrada allí la calavera de Adán, que de acuerdo con la leyenda habría sido sepultado en el Gólgota, en el mismo enclave donde se erigió la cruz de Jesús. El cráneo de Adán afloró a la superficie a causa de que en el instante en que Cristo expiró «la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron» (Mt. 27, 52). A pesar de que el evangelista no menciona al primer hombre, su inclusión es una invención de los teólogos para establecer una relación entre el pecado original y la muerte redentora de Cristo, lo que originó la narración que cuenta que cuando el primer ser humano fue enterrado cayó en su boca una semilla del árbol de la Ciencia, del cual se hicieron los maderos de la cruz, que fue clavada en idéntico emplazamiento en el que había sido inhumado. De esta suerte, los tratadistas podían equiparar al primero de los hombres, responsable de la perdición y del pecado, con el segundo Adán que es Cristo, Salvador de toda la humanidad. En definitiva, es en el fondo un símbolo del triunfo de la Cruz sobre el pecado y la muerte, y una clara alusión a la Resurrección de Cristo.

El cráneo y las tibias al pie de la cruz de Cristo recuerdan que el Todopoderoso ha vencido a la muerte, convirtiendo los despojos de esta en trofeos de la Redención. La muerte, universalmente representada por una calavera, y los citados huesos (piénsese en el signo universal que se coloca en los contenedores de veneno) es herencia de Adán, pero el Redentor vence sobre el pecado y rescata a la prole de Adán de la muerte, redimiéndonos al ser inmolado en la cruz.

La calavera, que suele verse en la parte inferior de la cruz en muchas pinturas de la Edad Media y del Renacimiento, incluso durante el Barroco, alude no sólo al Gólgota, lugar de la misma, sino al propio Adán, de tal forma que puede sustituirse por la imagen de éste saliendo de su tumba, como sucede en el crucifijo románico de marfil de Fernando I y doña Sancha (Museo Arqueológico Nacional, Madrid). Este detalle iconográfico se hizo habitual en las cruces de orfebrería del periodo gótico, apareciendo esta representación por primera vez en el siglo IX.

En varios crucifijos de la iglesia de Gumiel se observa el cráneo y las tibias (calvario del retablo mayor, retablo de la capilla de San Miguel), pero los gomellanos guardan con esmero una cruz procesional esmaltada, de cobre grabado y dorado, y con los extremos flordelisados, en la que aparece la figura de Adán surgiendo del sepulcro. En el anverso los grabados representan motivos geométricos y florales, en tanto que en el reverso se encuentran estos mismos motivos más una representación del Tetramorfos, situado en los cuatro extremos de la cruz. También en el anverso están ejecutados en figuras de bulto redondo la Virgen y San Juan, faltando el Cristo del que tiene silueta línea incisiva; de la misma manera están realizados el ángel, portador de un incensario, y el propio Adán asomando de una nube el primero y de la tumba el segundo, y ambos colocados en el extremo superior e inferior de la cruz, respectivamente (2).

Volviendo al Cristo de la Salud, su cruz está superpuesta en otra más amplia, de color rojizo y con el borde dorado, a modo de pequeño retablo, sin obviar que la talla no está exenta de rasguños, por lo que requiere una limpieza y restauración, trabajos en los que se deberá respetar su policromía original.

Por otra parte, en la mencionada localidad burgalesa de Gumiel de Izán la Cofradía de La Cruz o de la Santa Vera Cruz, que data de 1781, ha tenido el acierto de sacar, desde hace unos años, el paso del Cristo de la Salud en la procesión vespertina del Viernes Santo, que, como ya hemos apuntado, presenta una iconografía un tanto extraña por la calavera en la base de la cruz, que resulta poco común en las representaciones del Crucificado en el mundo moderno, quizás por ser recordatorio de algo que provoca tanto miedo y disgusto al hombre: la muerte. En Gumiel se conserva una cruz- relicario de plata denominado de la Vera Cruz, en cuyo círculo, entre los brazos, se lee la inscripción Redemptorum gloria, que es una de sus reliquias (3).

El Cristo muerto en la cruz, imagen central del arte cristiano, varía de una etapa a otra, reflejando el pensamiento y el sentimiento de la época en que se realiza y expresando el hecho cristiano por medio de símbolos y alegorías, como sucede en el arte medieval y en el período de la Contrarreforma, o reproduciendo la figura solitaria de Jesús en la Cruz. El Cristo de la Salud de Gumiel acompañado del simbólico cráneo nos hace meditar en la acción redentora y salvadora de Cristo, es decir, en Cristo de la Salud o Cristo Salvador.

En cuanto a su procedencia, es posible que haya sido traído, junto con restos de reliquias y otros enseres, a la iglesia parroquial desde algún altar del desaparecido monasterio de San Pedro de Gumiel (4), si bien podemos pensar que fuese propiedad de los poseedores del nicho-sepulcro en lo que colocaron desde un principio.

En la actualidad se halla en la capilla de la Purísima, a la que podemos denominar sala primera del Museo Gomellano. Anteriormente estuvo colocado hacia la mitad de la nave de la epístola en el nicho-sepulcro que muestra forma de arco con calados góticos, propiedad que fuera de los Zamarras, sirviéndole de peana, y en donde está ahora está ubicada una hermosa Inmaculada del siglo XVII. Luego, fue trasladado a la capilla de la Purísima, siendo párroco don Nicéforo Olalla, al erigirse el altar de la Virgen de Fátima hoy en día inexistente, no obstante, la imagen de esta advocación mariana se conserva en la ermita de San Roque.

Referente a los Zamarras, se sabe que eran poseedores del nicho-sepulcro por el vínculo de mayorazgo que en el templo había fundado, en el año 1695, el licenciado Juan Gómez Zamarrón, presbítero y vecino de Gumiel de Izán. Para concluir, manifestamos que sus protocolos notariales (1663-1696) se guardan en el Archivo Municipal de la villa gomellana.

NOTAS

(1) ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Notas histórico-artísticas del Museo de Gumiel de Izán en Boletín de la Institución Fernán González n.º 199 (Burgos 1982/2) pág. 286.

(2) ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Notas histórico-artísticas del Museo de Gumiel de Izán» en Boletín de la Institución Fernán González n.º 199 (Burgos 1982/2) pág. 293-294; ÍDEM: Moenia Sacra Gumielensis. Imprenta Esteban, Aranda de Duero 1990 pág. 28-29.

(3) ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Huellas memorables del Monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán» en Cantos de nostalgia acariciada. Biblioteca Estudio e Investigación n.º 29-39 (Aranda de Duero 2014-2015) pág. 137.

(4)ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Huellas memorables del Monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán» en Cantos de nostalgia acariciada. Biblioteca Estudio e Investigación n.º 29-39 (Aranda de Duero 2014-2015) pág. 134.

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Tota pulchra es, María

Pedro Ontoria nos acerca en este artículo a otra excelente pieza artística de nuestra parroquia: la Inmaculada.

Tota pulchra es, María

Toda hermosa eres, María

Imagen de la Inmaculada

Inmaculada. Iglesia de Santa María de Gumiel de Izán. Foto: Batea restauraciones S. L.

 

Tota pulchra es, o Maria,
tota pulchra es,
et macula non est in te
Quam speciosa
quam suavis
in deliciis conceptio illibata!
Veni de Libano
Veni de Libano
Veni de Libano
Veni, coronabelis.
Toda hermosa eres, oh María
toda hermosa eres
y mancha de pecado no hay en ti
¡Qué bella
y deliciosa
es tu Concepción Inmaculada!
Ven del Líbano
Ven del Líbano
Ven del Líbano
Ven y serás coronada.

En la iglesia de Gumiel podemos contemplar esta hermosa Inmaculada, que tal vez pase desapercibida ante la cantidad de joyas que contiene y conserva el templo gomellano. La restauración reciente (2014) por Batea restauraciones S. L. merece que demos a conocer y divulgar tan gran belleza.

Es una talla de estilo barroco de 95 cms, de finales del siglo XVII, cuyo estilo deriva de las inmaculadas de Alonso Cano, de delicadas facciones, pero con mayor movimiento de los pliegues del manto. Es interesante por el amplio movimiento con que está tallada y destaca su pulcra policromía.

La túnica o vestido muestra un delicado estampado floral en el que predominan los tonos rojos sobre fondo blanco; por las bocamangas asoma una prenda interior de intenso color rojo; la túnica se remata con una orla en tonos dorados y rojos, cuidadosamente trabajada.

Sobre ella el amplio manto envolvente en azul intenso, rematado igualmente por amplia orla dorada con adornos florales. Las líneas y volúmenes del manto dotan a esta imagen singular de gran movimiento.

Hacemos hincapié en estos colores y motivos florales porque son los que están representados también en el altar original,  que describimos más adelante.

Por el estilo de la imagen —colores y pliegues, así como por la disposición de los miembros, especialmente por tener un pie ligeramente adelantado—, Baladrón Alonso (2016) atribuye la imagen al escultor Antonio de Gautúa, discípulo de los Ávila. Data la escultura entre 1726 y 1736, época en la  que el monasterio de San Pedro todavía conservaba su importancia.

capilla nicho con la imagen de la Inamculada

Nicho-sepulcro de los Zamarras. Foto de la década de los setenta del siglo XX

Está colocada hacia la mitad de la nave de la epístola en el nicho-sepulcro en forma de arco con calados góticos, propiedad que fue de los Zamarras, como poseedores que eran del vínculo mayorazgo que en la iglesia había fundado en el año 1695 el licenciado Juan Gómez Zamarrón, presbítero y vecino de Gumiel de Izán. Sus protocolos notariales (1663-1696) se conservan en el Archivo Municipal de la villa gomellana.

Por los datos conservados, sabemos que procede del retablo de la Virgen Inmaculada de la ermita de San Roque que a su vez procedía del monasterio de San Pedro: «En el año 1847 se dio a doña Cándida Ontoria 24 reales por el jornal ganado por su yunta, que trajo del convento de San Pedro a la ermita de San Roque un altar que había al deshacerlo  y para el atrio de la iglesia las bolas de la cruz».

EL retablo de la Inmaculada en San Roque

retablo

Retablo de la Inmaculada. Ermita de San Roque

El retablo de la Inmaculada de la ermita de San Roque, situado en el lado norte del cuerpo (enfrente de la puerta de entrada) es de estilo barroco, consta de un solo cuerpo y remate. Está sobre un basamento construido en la década de los ochenta del siglo pasado cuando se restauró y adecentó la ermita. Este retablo procede del monasterio de San Pedro de Gumiel, como consta en el dorso firmado por quienes lo trajeron; lo que se pudo comprobar al restaurar la ermita. Y, por otra parte, existe también alusión de la nota de 1847.

En el banco resalta el contraste del rosado rectángulo del centro con el suave azulado de los lados y su escueta decoración.

El cuerpo está enmarcado por cuatro columnas salomónicas con adornos de pámpanos y racimos dorados, sobre fondo azul oscuro y en cuya hornacina de color arrebolado está colocada una imagen de pasta-yeso del Inmaculado Corazón de María. Esta imagen procede de la iglesia parroquial y está en lugar de la citada Virgen Inmaculada que se encuentra ahora en el nicho-sepulcro de los Zamarras de la iglesia de Santa María, como se ha dicho más arriba.

El remate es un frontón curvo en cuyo fondo está pintado San José portando el Niño Jesús en sus brazos.
El color azulado, color litúrgico de la fiesta de la Inmaculada Concepción, difuminado por todo el retablo, le da equilibrio y serenidad. La época del retablo, como de la Inmaculada original, es de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. Es un retablo que merece mimo y conservación.

Bibliografía

Javier BALADRÓN ALONSO: Los Ávila: una familia de escultores barrocos vallisoletanos [Tesis doctoral]. Valladolid: Universidad de Valladolid, 2016: pp. 1150-1151.

Pedro ONTORIA OQUILLAS: «La iglesia de Santa María de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, n.º 205 (Burgos 1985/2) pp. 75 y 105.

—«Ermita de San Roque», Nos Interesa. Informativo de Gumiel de Izán, n.º 70 (Fecha 15-05-2003) pp. 17-21.

—«Huellas memorables del monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán», Cantos de nostalgia acariciada. Biblioteca. Estudio e investigación, n.º 29-30 (Aranda de Duero 2014-2015) pág. 157.

Francisco PALACIOS MADRID: «Breve descripción de la iglesia de Santa María de la villa de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, n.º 100 (Burgos 1947) pág. 485.

Artículo actualizado el 14 de agosto de 2021

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El órgano de la iglesia de Gumiel de Izán

Pedro Ontoria Oquillas continúa repasando las joyas que guarda la iglesia parroquial, poniendo su foco esta vez en el órgano.

Ha sido constante el interés que ha tenido la parroquia gomellana por conservar el órgano de la iglesia[1], aunque no ha faltado cierta desidia y dejadez en su mantenimiento durante algún tiempo. Por otra parte, la reiterada insistencia por su recuperación y arreglo[2] no ha dado todavía los apetecidos frutos de su restauración y goce en interpretaciones polifónicas.

organo_barroco_gumieldeizan

GUMIEL DE IZÁN. Órgano de estilo barroco (Siglo XVIII).

 

Situación del órgano en la iglesia

Situado al final de la nave central de la fábrica aprovechando el vano de una ojiva lateral, que quita esbeltez a la iglesia como ya lo hizo notar Amador de los Ríos, permanece en la plataforma que construyeron unos maestros vizcaínos cuando lo montaron. Su acceso a la plataforma o coro de madera tallada a lo rústico es subiendo por la escalinata derecha del que se consideraba el coro hasta tiempos recientes. El hueco de puerta adintelada y recercada por moldura gótica de baquetón, semioculta por la tribuna del órgano, da paso, siempre dentro de los muros del estribo de la torre, a una cámara, de planta cuadrada de 1,7 m de lado y casi 3 m de altura cubierta con bóveda de cañón transversal al corredor de acceso y marcada con un nervio que sigue la clave y otro transversal, que arranca de los salmeres sobre piñas de magnífica labra. La puerta que lo cierra, que es la original, está construida con gruesos tablones y forrada exteriormente con chapa metálica, lo que nos indica que se trataría de una cámara para salvaguarda de documentos y objetos de valor (cámara del tesoro) cuyo acceso se interrumpiría retirando una escalera desde los coros[3].

Foto de José Ignacio SÁNCHEZ RIVERA (Universidad de Valladolid).

Foto de José Ignacio SÁNCHEZ RIVERA (Universidad de Valladolid).

Muchos gomellanos guardan grato recuerdo de cuando interpretaban desde este coro, alrededor del «harmonium», los cantos del ordinario de las misas mayores. A este coro venían a parar las sogas que pendían de los badajos de las campanas de la torre para dar los diversos toques litúrgicos de «las largas», «últimas campanadas»… En este coro se alzaba también el monumento durante el Jueves Santo; aunque sencillo y de poco mérito, resultaba esbelto y grandioso. Fue hecho en Burgos el año 1873 por Saturnino Delgado. Tal vez, el lugar adecuado del órgano podría estar en el coro.

Escalinata de la subida a la plataforma del órgano.

Escalinata de la subida a la plataforma del órgano.

 

Soga o cuerda del badajo de la campana…

Soga o cuerda del badajo de la campana…

Compra del órgano

El órgano fue comprado en el año 1743 a Manuel Miguel Sancho, organero de Peñafiel[4]; importó 7.900 reales, más el órgano viejo. Este órgano viejo en el Libro de las visitas le denomina grande, y el 15 de abril de 1645 el Vicario de Osma visitó la parroquia de Gumiel y ordenó se «arreglara el órgano grande por ser de mucho valor y estima»; por lo que el valor del actual órgano no debe tener el mérito del que suplantó. Según Palacios Sanz, el órgano antiguo o viejo ya lo había reparado, afinado e instalado dos nuevos fuelles Quintín de Mayo en 1647[5] y tenía nueve juegos partidos:

 

 

Mano izquierda Mano derecha
Flautado 13 Flautado 13
Octava  Octava
Docena Docena
Quincena Quincena
Lleno Lleno
Trompeta Real Trompeta Real
Corneta Magna 6 correas
Corneta en Eco de 5 hileras
Bajoncillo Clarín
8 Contras
Octava corta, 45 teclas y fuelle moderno con bomba.

 

Estado de conservación

La fachada del órgano de estilo barroco se conserva, en conjunto, en buen estado, pero muchas de las piezas de la cañonería han desaparecido. El registro prácticamente no existe y el teclado de naturales y de pie, lo mismo que el fuelle y caño, están muy estropeados por el permanente estado de abandono. Según Graaf su estado actual es totalmente desastroso[6]. Sin embargo, artísticamente tiene una fachada elegante.
En 1777 Antonio Ruiz[7], maestro organero, natural de Sasamón, compuso de nuevo (=reparó) el órgano y en 1831 se dieron 4.350 reales por componerlo.

Propuestas de restauración

La preocupación de su arreglo o restauración no ha sido solamente de tiempos recientes sino que ya en la década de los cuarenta del siglo XX el párroco don Segundo Palacios puso gran interés en su recuperación. Entre los papeles sueltos del Archivo parroquial se conserva un interesante borrador con las condiciones y presupuesto para su arreglo por el organero de Aranda de Duero, Eusebio de Pedro. Tal vez, no se pudo llevar a cabo por el ascenso a canónigo y, el consiguiente traslado de don Segundo, a Burgo de Osma.

Presupuesto para el arreglo del órgano de la Parroquia de Gumiel de Izán.

Trabajos a realizar y condiciones en que quedará dicho órgano.
1º Desmontar toda la tubería sonora para proceder a la limpieza interior, clasificación de dicha tubería de tubos útiles e inútiles y harmonización de aquellos que se encuentren en tal condición, si hacen juego para el conjunto-completo.
2º Reparación del fuelle depósito, válvulas de admisión y tuberías de conducción en general.
3º Repaso de toda la mecánica, dejándola en buen estado de funcionamiento.
4º Montaje de todos los juegos que resulten útiles, completos y afinación perfecta de los mismos. Entendiendo que me comprometo a dejar en funcionamiento por lo menos cuatro juegos, compuestos de ocho a nueve registros; cuatro en la izquierda y cinco en la derecha; los cuales serán…
Mano izquierda=
1º Flautado principal (fachada).
2º “ de octava (interior).
3º “ de 15ª “
4º Trompeta ………… exterior.
Mano derecha=
1º Flautado de principal (fachada e interior)
2º “ de octava (interior)
3º Quincena su flautado interior.
4º Violón (si hay tubos útiles) interior.
5º Corneta en ecos (interior).
6º Trompeta o clarín exterior.

(Todo esto, me comprometo a que quede en estado su funcionamiento, (salvo el violón, que dependerá si hay o no tubos suficientes).
Afinación perfecta de todos estos registros.

Importe de estos trabajos: Dos mil seiscientas pesetas, abonadas en dos plazos, uno, de mil trescientas pesetas una vez comenzados los trabajos a instancia del organero y otro de otras mil trescientas pesetas una vez terminada la obra sin dilación.

Los materiales necesarios para esta reparación serán de cuenta del organero; y los materiales inútiles restantes quedarán en su beneficio.

El Sr. Párroco, pondrá un chico o persona para que dé aire al fuelle en los trabajos de afinación, así como para desmontar y montar la tubería sonora.

Aranda de Duero para Gumiel de Hizán
Once de Marzo de 1947.
El organero
Eusebio de Pedro [Rubricado]

Imágenes antiguas del órgano

Imágenes antiguas del órgano

A finales de la década de los setenta el párroco don Eutimio Herrero puso gran interés en su arreglo, de tal forma que estuvieron analizándolo Francisco Pérez y Miguel A. Avendaño organeros de Las Hormazas, quienes tienen en su haber el arreglo del órgano de Trujillo (Cáceres), que está considerado uno de los doce mejores del mundo. La casa ARMONIA MUNDI, de Francia, sacó hace unos años dos discos de la música de este órgano, tocando el famoso organista Francis Chapelé, y uno de los discos obtuvo el Premio Internacional de los Discófolos de París. En el año 1984 don Eutimio envió a la Excma. Diputación Provincial un estudio del órgano con el respectivo presupuesto y memoria.
Ante la postura negativa de la Junta de Castilla y León en su recuperación y arreglo, el siguiente párroco don Agustín Heras Alarcia optó hacer los trámites pertinentes a través de PRODER.

[Desconozco los trámites actuales y en qué situación se hallan, sobre todo, si hay facilidad de conseguir becerro de oro, ya que el plomo fue desapareciendo poquito a poco]. ¿Valdría la pena su restauración?

Conocemos los nombres de algunos organistas de la parroquia de manera que en el año 1671 lo era el sacristán Andrés Ilibarri; en 1717 Bernardo Pérez y en 1766 era el sacristán organista Bernardo Peñaranda. Existe documentación para hacer un estudio más detallado de los órganos y organistas en el Archivo parroquial.

Notas

[1] P. ONTORIA OQUILLAS, La Iglesia de Santa María de Gumiel de Izán. En “Boletín de la Institución Fernán González” núm. 205 (Burgos 1985) pp. 90-91.
[2] Véase “NOS INTERESA. Informativo de Gumiel de Izán” números 3 (Fecha 15.03.1992) pp. 28-29: Gumiel en marcha: Un eco de Mozart por Eutimio Herrero; 20 (Fecha 15.01.1995) pp. 25-27: El órgano de la Iglesia por Blas González Hontoria; 21 (Fecha 15.03.1995) pp. 4-5: Cartas a la revista; 31 (Fecha 15.11.1996) p. 4: Cartas a la revista: El órgano de Gumiel por Blas González Hontoria; 33 (Fecha 15.03.1997) pp. 26-28: El órgano nuevo de la iglesia por Blas González Hontoria y 41 (Fecha 15.07.1998) p. 13: Gumiel de Izán solicita ayuda para arreglar el órgano.
[3] SÁNCHEZ RIVERA, José Ignacio: La torre de Gumiel de Izán y las iglesias encastilladas en la Ribera del Duero en El Duero Oriental en la transición de la Edad Media a la Moderna: historia, arte y patrimonio. Biblioteca 25. Estudio e investigación nº 25 (Aranda de Duero 2010) pág. 85, col. 1ª.
[4]De Manuel Miguel Sancho, organero de Peñafiel, son los órganos de la iglesia parroquial de San Cornelio y San Cipriano de San Cebrián de Campos (Palencia) [8.150 reales] (www.organosdepalencia.com/fichasOrganos/sancebriandecampos.html) y Fuentespina.
[5] PALACIOS SANZ, José Ignacio: Órganos y organeros en la provincia de Soria. Tesis doctoral dirigida por el Doctor Don José Rogelio Buendía, Universidad Complutense de Madrid 1991 pp.337, 383-84, 1064, PDF en (http://eprints.ucm.es/2349/1/T17461.pdf)>.
[6] GRAAF, Gerard de: Fichas técnicas e históricas de órganos españoles, 1978-1980. Febrero, 1978, s. p. — JAMBOU, Louis: Evolución del órgano español: siglos XVI-XVIII, Siglos XVI-XVIII. Volumen I Universidad de Oviedo 1988 pág. 325.
[7] Vide (organosdepalencia.com/organeros/ruizmartinez.html); (www.organosdepalencia.com/fichasOrganos/fromista.html); (www.organosdepalencia.com/fichasOrganos/tamara.html) y
(www.organosdepalencia.com/fichasOrganos/amusco.html).
Judith Helvia GARCÍA MARTÍN: Música religiosa en la Castilla rural de los siglos XVIII y XIX: La capilla de música de la iglesia de los santos Juanes de Nava del Rey (1700-1890).(https://books.google.es/books?isbn=847481877X)

Pedro Ontoria Oquillas
Santa Cruz de Tenerife.

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La primitiva Virgen del Río

Otra colaboración de Pedro Ontoria sobre la primitiva imagen de la Virgen del Río.

La antigua ermita

La actual ermita de la Virgen del Río se levantó en 1651 sobre otra antigua, románica, más pequeña, que los gomellanos de entonces consideraron impropia para su patrona. La primitiva ermita fue completamente derribada para construir la nueva.

Sin embargo, aunque no les tembló la mano a la hora de coger la piqueta, sí que salvaron la imagen de la Virgen. Como hemos visto además por el inventario de sus joyas tanto ella como la imagen del Niño tenían abundantes trajes para diferentes ocasiones.

La primitiva imagen de la Virgen del Río

Se trata de la imagen gótica, que tras la restauración de 1998 preside la hornacina central del retablo.

Imagen de frente y en b/n de la primitiva Virgen del Río

Talla sedente que  mira de frente a los devotos, sostiene en su rodilla izquierda al Niño mientras que en la mano derecha sostiene una manzana. La manzana, que ya estaba presente en algunas imágenes románicas, simboliza la manzana del Paraíso y nos representa a la Virgen como una segunda Eva, redentora del pecado.

primitiva-virgen-del-rio-2

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Los gomellanos de 1651 no tuvieron valor, aunque hicieron una ermita más grande, de deshacerse de la virgencita del Río por lo que  la llevarían a la iglesia. La imagen estuvo un tiempo en un nicho lateral del retablo —«una virgencita gótica muy anterior»— y posteriormente la relegaron a la sacristía (actual museo).

Comentando con algún allegado mis visitas a la sacristía, no dudaron en afirmar: «la virgencita que tiene una manzana en la mano, es la primitiva Virgen del Río». Parece que aunque ocupara en otro tiempo un lugar secundario de la iglesia,  siempre conservó un lugar privilegiado en el corazón y memoria de los gomellanos.

De ahí que haya querido compartir con los lectores de Gomelia estas hermosas fotos.

Pedro Ontoria Oquillas

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Don Poli, médico rural

Gomelia se suma con esta semblanza al merecido homenaje a don Apolinar Muriel Gallo, don Poli, médico rural de Gumiel de Izán durante casi 40 años. 

Apolinar Muriel Gallo, conocido en el pueblo como don Poli, nació en el vecino Gumiel de Mercado el 12 de septiembre de 1910.Retrato de don Poli en sus últimos años

Hijo de labradores, su familia quiso que realizara estudios y, no sin sacrificios, estudió Medicina en Valladolid. Era su deseo especializarse en obstetricia, pero la vida y las circunstancias mandan, por lo que pasó a ejercer inmediatamente como médico rural en un pueblo de los Picos de Europa, Posada de Valdeón.

De vuelta a Castilla, encontró plaza muy cerca de su pueblo natal, pues estuvo de médico en Bahabón. Su primer contacto con Gumiel fue para hacer la sustitución de un amigo, de don Martín, y poco tiempo después se hizo cargo de la titular, donde se jubilaría casi 40 años después.

Probablemente la mayoría de nosotros, de los que le hemos conocido en ejercicio, le recordemos con la consulta y vivienda en la bonita casa de La Tina, hoy casa rural, pero hemos de saber que antes de que se edificara esa vivienda con todas las comodidades, agua corriente incluida, don Poli pasó por otras casas. Vivió en Los Mesones, vivienda que tuvo que dejar por un incendio, y más tarde residió en la calle Real, en la casa de doña Piedad.

En aquellos años, ejercer la profesión de médico, y más de médico rural, no tenía nada que ver con lo que hoy conocemos. El médico no tenía horarios, ejercía las 24 horas, es decir, siempre que se le necesitaba. Tampoco se cogían vacaciones y las ausencias eran por motivos muy justificados y normalmente profesionales.

El médico rural conocía todas y cada una de las circunstancias de los vecinos, sus pacientes, sus problemas, sus debilidades y sus puntos fuertes, no todos ellos relacionados con el ámbito de la medicina. De don Poli, que asistía también a las mujeres en los partos, era famosa su campechanía y sus tacos, que no escatimaba. «¡Este coño chico, ¡la guerra que ha dado!», dicen los testigos de uno de aquellos partos difíciles cuando por fin la criatura vio la luz.

Durante el sencillo homenaje que se le hizo el día 7 de septiembre del 2016, también se recordaron otros aspectos de su personalidad, como que era un hombre religioso sin ser beato ni mojigato, haciendo todo lo que podía por el enfermo, pero sin olvidarse de llamar al cura cuando ya la muerte rondaba y la ciencia poco podía hacer por él. De esta colaboración médico-cura, tan natural en aquellos años en que todo era mucho más cercano, don Eutimio recordó una anécdota de tenerse que volver a casa con los óleos, porque «el enfermo, llamémosle así, lo que tenía era una borrachera». ¡Cuántas borracheras más no asistiría don Poli en sus numerosos años de ejercicio!

En la entrevista que Alegría Briones le hizo en 1993 para el número 9 de Nos Interesa, don Poli, además de contar otras anécdotas, recuerda que sus distracciones eran la lectura y el paseo, y paseando por la tarde hasta Villalbilla le recordamos algunos carretera adelante para mantenerse en forma ya en su jubilación.

Su colega Ángel, el de la Titina, que mandó una emotiva carta para el homenaje. le recuerda como un hombre muy al día de los adelantos médicos, a pesar de residir en un pueblo y no contar con los medios que hoy contamos, sin embargo, las revistas científicas llegaban a Gumiel y en esos pocos días de ausencia al año, que don Poli se permitía, precisamente los empleaba en ponerse al día al reunirse con sus colegas en congresos científicos.

Foto de boda de don Poli y doña Carmen

Don Poli, que conoció a su mujer, doña Carmen, paseando entre Gumiel de Mercado y Sotillo de la Ribera, donde doña Carmen, natural de Huerta, residía, decidió adoptar al otro Gumiel, Gumiel de Izán, no solo como su último destino profesional sino también como el lugar donde su hijo, Paco, y su nuera, Angelines, encontraron su modus vivendi. Su última morada está también en el cementerio de este pueblo, junto a tantos y tantos pacientes a los que atendió durante 38 años largos de servicios.

Don Poli falleció el 12 de diciembre del 2003 a la edad de 93 años. Había pasado más de 60 en Gumiel.

El Ayuntamiento ha decidido, con muy acertado criterio, completar el homenaje dedicándole una céntrica calle. El doctor Apolinar Muriel Gallo (1910-2003), al que bastante debemos en este pueblo, sustituirá en nuestro callejero al doctor Albiñana, al que no sé si debemos algo por aquí, o justo todo lo contrario.

Nota adicional: Le pido a Angelines una foto para incluirla en esta pequeña semblanza,  y me contesta sorprendida que apenas tiene fotos de él. Tengo que contentarme con la de su boda y con una pequeña, tamaño carné, de sus últimos años. En cualquier caso, los que le conocimos recordaremos todavía durante un tiempo su silueta todavía corpulenta paseando por la carretera de Villalbilla.

María del Carmen Ugarte García

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Las joyas de la Virgen del Río

Para celebrar este año la festividad de nuestra patrona, nuestro colaborador Pedro Ontoria nos envía un interesante documento acerca del inventario de las joyas de la Virgen del Río realizado en 1734

Imagen de la Virgen del Río

Copia del inventario de las alhajas.

(Año 1734)

ARCHIVO MUNICIPAL. Gumiel de Izán. Sign. 6198.

Veinte maravedis.

Sello cuarto, veinte maravedis, año

de mil setecientos treinta y nueve.

En la villa de Gumiel de Izán a catorce de febrero de mil setecientos y treinta y cuatro años los señores Dn. Melchor de Berganza, Francisco de Santo Domingo alcaldes ordinarios = Dn. Tomás de Herrera y Pedro Ontoria regidores con autoridad de mi el escribano se fue a la ermita de Nuestra Señora del Río para efecto de hacer inventario de las alhajas de Ntra. Señora del Río y entregárselas a Manuel Castrillo Ornillos vecino y ermitaño a quien la villa tiene nombrado el cual dicho inventario se hizo en la forma y manera siguiente y conforme se iban inventariando se iba entregando en ellas el diccho Manuel Castillo Ornillos según y en la forma siguiente.

Cálices Lo primero dos cálices de plata con sus patenas y cucharas de plata

Vinajeras Más dos vinajeras de plata con cubiertas de lo mismo.

Corporales Más cinco bolsas de corporales con sus corporales.

Paños Más cuatro paños de seda de cálices.

Purificadores Más tres purificadores de morles.

Albas Más seis albas con cuatro cíngulos.

Amitos Más tres amitos.

Casullas Más dos casullas de damasco blanco = otra de damasco blanco y encarnado con flores distintas = otra de damasco blanco digo encarnado con sus flores blancas = otra de damasco encarnado con flores doradas verdes = otra de damasco encarnado con terciiopelo … … … … … más otra casulla verde con franja de hilo de oro y plata falso.

Estolas Más cinco estolas de seda de diferentes colores cons sus manípulos correspondientes a las casullas y entre ellas una casulla y manípulo y estola de lana.

Vestidos de Más un vestido de Nuestra Señora de raso encarnado con flores blancas

Ntra. Señora.

Idem Más otro vestido negro de felpa con su manto de tafetán negro.

Idem Otro vestido de raso verde con dos encajes de hilo de plata falsa.

Idem Otro vestido de los mismo para el Niñó.

Basquina Más una basquina de tela de plata con dos piezas de damasco encarnado y un baquerito del Niño de la misma tela.

Paño Más otro paño de cáliz encarnado.

Idem vestido Más otro vestido de Ntra. Señora de raso blanco con flores añadido con tafetán azul con su baquerito del Niño aforrado de tafetán azul.

Lámparas Más una lámpara de plata y dos de alquimia.

Corona Más una corona imperial de Ntra. Señora con su rostriño sobredorada.

Idem Otra corona de plata del Niño.

Joya Una joya de plata con su cerco sobredorado con la efigie de San Pedro.

Idem Otra joya de plata con la efigie de San Francisco y San Antonio.

Encomienda Una encomienda de plata sobredorada.

Joel Un Joel de Ntra. Señora del Pilar con el resto de plata.

Efigie Una efigie de San Ignacio con el marco de plata de filigrana.

Imagen Una Nuestra Señora de copa pavana de plata.

Efigie Una efigie Verónica encartonada de plata.

Una efigie de San Antonio con su cerco de plata sobredorada.

Corazoncito Un corazoncito de porcelana con su cerco de plata con las armas de Santo Domingo.

Idem Un corazoncito de plata con su crucifijo.

Crucifijo Un crucifijo de plata de peso de real y medio de plata.

Joya Una joyita de plata sobredorada con piedras blancas y encarnadas.

Imagen Una Nuestra Señora encartonada en bronce a manera de porcelana.

Efigie Una efigie de Nuestra Señora de Guadalupe encartonada en acero.

Idem Una efigie de la Verónica y por el otro lado un agnus encartonada en acero.

Joyita Una joyita pequeña de plata con su cerco de aljofar alrededor.

Otra joyita con la efigie de San Antonio … … …

Relicario Un relicario de monjas.

Joya Una joya con el cerco de plata afiligranada con la efigie de San Joseph y el Niño.

Idem Otra de plata afiligranada y sobredorada con la efigie de Jesús Nazareno.

Idem Otra joya de plata sobredorada con un cordón sobredorado y el Niño en los brazos.

Idem Otra de plata sobredorada afiligranada con piedras encarnadas.

Medalla Otra medalla de plata de Nuestra Señora de los Cuchillos.

Imagen Una Nuestra Señora de la Soledad con el cerco de acero.

Idem Otra Nuestra Señora de los Reyes con el cerco de acero.

Rosario Un rosario de hueso engarzado en alquimia encarnado con sus casquillos de oro lo que se duda.

Idem Otro de azabache negro.

Idem Otro rosario de huesos de color de mora.

Idem Otro de tierra de Santo Domingo.

Cadena Una cadena de bronce.

Manos de Unas manos de Nuestra Señora.

Nra. Señora.

Camisetas Dos camisetas del Niño Jesús.

Lazos Veinte y tres lazos de diferentes colores.

…….. ………………………………………………..

Idem Más otras dos vueltas de perlas más crecidas.

Misales Dos misales y dos atriles.

Cruces Tres cruces de madera para los altares.

Cofrecito Un cofrecito aforrado en terciopelo.

Sábanas Nueve sábanas para los altares.

Cormaltares Tres cormaltares.

Frontales Siete frontales con su bastidor y tres sin él.

Paños Cuatro paños los tres labrados y el otro de encaje para la mesilla.

Frontalito Un frontalito de la mesa donde se pone el Cristo.

Cristos Más tres Cristos con el de la sacristía.

Candeleros Seis candeleros de a pie de alquimia.

Bujías Cinco bujías.

Esquila Una esquila.

Arquita Una arquita.

Cuadros y Treinta y nueve cuadros en la sacristía con láminas agnus Dei de monjas

láminas y de alquimia.

Espejo Un espejo.

Cortina Una cortina con su cenefa de tafetán labrado para el Cristo de la sacristía.

Cenefa Una cenefa de terciopelo clorado.

Tornillos Cinco tornillos y la llave.

Tocas paño Una toca y un paño que se pone Nuestr Señora el Viernes Santo de morselina.

Reliquia Una reliquia de San Peregrino en su relicario.

Idem Otra en su relicario de San Victores.

Idem Otra en su relicario de Santa Águeda.

Idem Otra en su relicario de Santa Veneranda.

Idem Otra de San Mercurio todas con su relicarios.

Idem Un medio cuerpo de Santa Úrsula con su reliquia en el pecho.

Niño Jesús Un niño Jesús vestido de damasco encarnado guarnición de plata.

Cuadros Dos cuadros en la capilla en correspondencia.

Corona Mas una corona de plata que tiene puesta San Antonio con sus rasos y piedras.

Bancos Cinco bancos de respaldo los tres de nogal y los dos de pino.

Idem Más cuatro bancos rasos de pino.

Imágenes Un San Antonio Abad y un San Juan de bulto pequeños.

Manto Más un manto de media persiana encarnado con flores blancas.

Vestido Más un vestido de tafetán doble blanco.

Idem Más un vestido de cañutillo color de rosa.

Idem Más un vestido azul de damasco.

Vasquiña Una vasquiña de terciopelo dorado antigua.

Idem vestido Un vestido de color de caña picado.

Mª. vasquiña Una media vasquiña de tafetán encarnado

Cortina Una cortina de tafetán … … …

Tafetán Dos pedazos de tafetán el uno de color de perla y el otro azul.

Manto Un manto encarnado de tafetán doble con su franja.

Idem Otro manto de color de carne de doncella.

Otro manto azul de damasco labrado.

Alfombra Una alfombra de lana.

Cortina Una cortina de raso azul con distintas flores.

Y en esta conformidad se hizo dicho inventario y todos los dichos bienes inventariados se entregaron a Manuel Castrillo Ornillos vecino de esta dicha villa quien hallándose presente se dio por entregado de todos los dichos bienes y se obligó a dar cuenta de ellos siempre que se le pidan y de pagar los que le faltaren de sus propios bienes y hacienda y para mejor cumplir con la obligación de ermitaño de Nuestra Señora del Río y de las alhajas entregadas dio por sus fiadores a Martín Ruiz Gaitero, y a Lucas Cilla y a Bernardo Molero, vecinos de esta dicha villa, quienes hallándose presentes juntos y de mancomún a voz de uno y cada uno de por sí in solidum renunciando como renunciaron las leyes De duobus reis debendi y las demás de la mancomunidad como en ellas se contiene, dijeron se constituían por tales fiadores del dicho Manuel Castrillo y desde luego hacían de deuda ajena suya propia y cumplirán las alhajas y demás cosas que faltasen de la ermita …………. el dicho……………

virgendelrio_2011

 

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Recorrido por el pasado gomellano

El día 11 de agosto del 2016 realizamos la caminata anual en compañía de los amigos de Tubilla. Este año tocaba que ellos vinieran a Gumiel, y para ello elegimos lo que creíamos el mejor itinerario que combinara naturaleza, cultivos, arte, geografía e historia, en definitiva nuestro pasado gomellano.

El itinerario y algo de historia

El recorrido elegido fue el que habitualmente llamamos «de las fuentes» porque se visitan los principales manantiales que surten de agua a Gumiel. En el camino pueden contemplarse todavía los restos de dos iglesias que pertenecieron al despoblado de San Martín de Tremello, o los Tremellos, finalizando la visita en la ermita del Cristo de Reveche, para retornar al pueblo vega de Nandearroyo abajo. En total calculamos unos 12 kilómetros y un tiempo estimado de 4 horas con pequeños descansos.

Foto de familia

Foto de familia en la plaza.

Tras la preceptiva foto en la plaza, salimos en dirección al camino de la Virgen del Río, cuya ermita data del siglo XVIII, época en la que los pueblos de la Ribera comenzaron a expandirse fuera de sus murallas y núcleos urbanos, en los que se encontraban embutidos, con construcciones religiosas, normalmente dedicadas a los patronos. Junto a estas ermitas se formaron núcleos de recreo y descanso que todavía hoy son utilizados por los lugareños en diferentes romerías y festejos.

Pasada la ermita de la Virgen, tomamos el camino de la izquierda y cruzamos el río Puentevilla, el de la derecha conduce, paralelo al río, directamente a Villalbilla. La mañana está fresca, pero se camina bien, junto al río los primeros rayos de sol arrancan vapor al rocío mañanero. Caminamos entre viñas, ya hay alguna zarza con moras adelantadas, entramos en el valle de San Martín, en cuyo horizonte, al norte, se puede adivinar la silueta de las ruinas de su iglesia.

 

el sol convierte en vapor el rocío Primer plano de viña

Amanece en los Vadillos

Aquí conviene hacer un descanso en la narración y recordar algo de historia, aunque sea de forma muy somera. Estamos en el siglo X, el conde Fernán González, primer conde de Castilla, lucha para consolidar al norte y al sur del Duero las tierras conquistadas a los musulmanes; construye para ello una línea defensiva de castillos, fortalezas y puntos fuertes a ambos lados. Cada punto defensivo solía ir acompañado de un convento o monasterio, y los monjes arrastraban tras sí a distintos colones que fueron repoblando y cultivando las tierras que iban consolidando el territorio.

La amplia área situada al noreste del núcleo urbano de Gumiel es propicia para este tipo de colonización. Formada por pequeños valles que van de norte a sur, abunda en agua a la vez que está flanqueada por pequeñas elevaciones del terreno para facilitar su defensa; no debe extrañarnos, por tanto, que se estableciera aquí un monasterio, el de San Lorenzo, y dos pequeños núcleos de población: Tremello y Reveche.

Santa María de Tremello

Ruinas de (Santa María de e) Tremello

Ruinas de (Santa María de) Tremello

Lo primero que visitamos, subiendo un empinado camino a mano derecha son las ruinas de la ermita de Santa María de Tremello. Orientada como la mayor parte de las iglesias, con la cabecera al este y la puerta a mediodía, todavía puede apreciarse el hueco dejado por esta, marco idóneo para hacerse las primeras fotos de recuerdo. La situación en alto no es casual, pues la iglesia, en este caso la ermita, solía ser uno de los puntos más fuertes de las poblaciones, y lugar idóneo, en cualquier caso para establecer desde allí las defensas.

Santa María de Tremello (foto Pablo las Hayas)

Santa María de Tremello (foto Pablo las Hayas)

Aparte de las ruinas que se mantienen en pie, nos queda en el museo una imagen románica de la Virgen que venimos denominando Santa María de Tremello, talla valiosa que ha sido expuesta en distintos certámenes de ámbito internacional.

La vista desde el alto de Tremello merece la pena, ya que se domina un amplio territorio.

Abajo, en el valle, se han quedado las viñas y ahora en lo que fueron tierras de pan llevar, hoy unos raquíticos girasoles pugnan por dejar su huella vegetal en el páramo. «Con este panorama, ¿cómo nos va a dar retornos la cooperativa?», se oye algún comentario, pero alguien comenta también que en otro tiempo se cogieron por allí algunas fanegas de trigo, que la tierra hay que trabajarla y abonarla. Por lo demás se bromea con que parece que estamos evaluando la cosecha de girasoles, algo que no debe extrañarnos pues en su tiempo ya dijimos de adoptar al girasol, dada la abundancia en nuestros caminos, como emblema de nuestras marchas.

Fuente la Enebra

Seguimos nuestro camino para llegar, abajo en el valle, hasta Fuente la Enebra. Antes de llegar y descender de la loma, podemos apreciar el resultado de una de las últimas actuaciones de la mano del hombre en el paisaje gomellano, se trata de la mancha verde de los viñedos de la bodega Basconcillos en el Monte Arriba, finca que los lugareños han dado en denominar Falcon Crest. En otro tiempo estas eran también tierras de cereal, pero hoy la extracción de agua del subsuelo ha permitido la plantación y mantenimiento de la viña.

Girasoles. Al fondo los viñedos y bodega de Basconcillos

Marcha entre girasoles. Al fondo los viñedos y bodega de Basconcillos

Las casetas de captación del agua de Fuente la Enebra aparecen entre carrizos, carralizos decimos en Gumiel, y espadañas. La charca que se formaba con el agua sobrante, y donde en tiempos se criaban buenos berros, está hoy cegada.

caseta de Fuente la Enebra

Fuente la Enebra

La traída de aguas a Gumiel, según investigación en curso de Pedro Ontoria Oquillas [*], fue impulsada por Florentino Nebreda Nebreda (1886-1936), natural de Villanueva, que ejerció como maestro en Gumiel en los años 20, y fue alcalde de 1924 a 1929. De su paso por las escuela gomellana ha quedado algún testimonio perdido en alguna de las vías sacras[1]  que como trabajos escolares se realizaron entonces. El mantenerse leal al gobierno legítimo de la República en julio del 36 le valió la ejecución en agosto de ese mismo año. Personaje, como tantos otros, injustamente olvidado, y al que debemos que en Gumiel pudiéramos disfrutar de un agua más saludable, al menos algo menos caliza, que la de los pozos de los que se surtía hasta entonces la población.

San Martín de Tremello

Siguiendo nuestro camino, pasamos por la vadera unos metros más arriba en el curso del arroyo y volvemos hacia el oeste para llegar hasta San Martín. Allí, volvemos a encontrarnos con las ruinas de lo que fue la iglesia del poblado dedicada a San Martín, de ahí la denominación, San Martín de Tremello, con el que se conoce hoy en día este pago.

Las casas del poblado debían agruparse en torno a la iglesia, de la que hoy solo quedan algunos paños de sus paredes. Como la ermita anterior ha sufrido un gran expolio a lo largo de los siglos, una vez abandonado el pueblo. Con mucha probabilidad sus piedras se fueron aprovecharon para la construcción de corrales en los alrededores y más de una llegaría hasta el pueblo para reforzar, o simplemente decorar, las casas particulares del pueblo.

Tremello aparece mencionado en numerosas ocasiones en la documentación del monasterio de San Pedro de Gumiel, por lo que este monasterio debía tener intereses tanto de bienes como de personas en el despoblado. Nobles con el apellido Tremello, y con toda probabilidad provenientes de la zona, aparecen en numerosos episodios de la Edad Media. Más tarde esta aldea fue un beneficio adscrito a la parroquia de Gumiel y tras la desaparición del diezmo pasó a integrarse plenamente en Gumiel de Izán. En el siglo XIX ya había desaparecido completamente sus casas quedando solo en pie su iglesia.

De la razón de su desaparición no tenemos ninguna noticia, ni tan siquiera a nivel de leyenda popular, y en cuanto a los tesoros artísticos relacionados con esta iglesia tenemos la imagen de San Martín y una tabla pintada con la imagen de la Inmaculada, encontrada en 1965. La primera está todavía en el museo, pero la segunda fue robada junto con otras piezas en 1985 no volviéndose a tener noticias, ¡apenas 20 años entre nosotros!

foto de familia ante las ruinas de San Martín de Tremello

Foto de familia ante las ruinas de San Martín de Tremello.

Ante el hueco de lo que debió ser la puerta de la iglesia que daba al norte, nos hacemos una nueva foto de familia y aprovechamos para hablar un poco de la cuesta de San Lorenzo, que tenemos delante, y de lo que fue su monasterio y las leyendas que nos han quedado.

La cuesta San Lorenzo

La cuesta San Lorenzo tiene forma de balaguero (alargada) y es el punto más alto de la Ribera del Duero (984 metros)[2], ganándole por algunos metros a la cuesta Manvirgo (941 metros), en las cercanías de Roa, que curiosamente también muestra la misma forma alargada. En lo alto existe un hito geodésico, estando las piedras de lo que fue su monasterio completamente cegadas.

La visibilidad desde lo alto en los días claros es magnífica. Una broma para incautos habitual entre los propietarios de las tierras de sus laderas hablaba de que era posible ver cómo una picaza, que tenía el nido en la cuesta de Llano[3], amamantaba a su polluelos. La imposibilidad biológica del hecho junto a la exageración no dejan de ser un indicativo de la visibilidad de este punto.

paisaje en tonos ocres coronado por nubes (cirros)

Cuesta de San Lorenzo vista desde Reveche

No debe extrañarnos que aquí se situara entonces un monasterio de benedictinos, dependiente del monasterio de San Pedro de Arlanza, y que aparece ya en la documentación de las donaciones del rey Fernando I a este monasterio (1042). Hoy de sus ruinas no queda nada, sepultadas por algunas capas de tierra, pero algunas catas realizadas hablan de vestigios visigóticos, por lo que el monasterio se levantaría sobre otro anterior.

La cultura popular de la zona habla de una cierta rivalidad entre los dos conventos gomellanos, el de San Pedro, que era el de los ricos, con sus huertas y tierras de regadío, y el de los de San Lorenzo, más pobre pues solo contaba con tierras de secano. Sin embargo, las mismas fuentes aseguran que en realidad lo que ocurría es que el monasterio de San Lorenzo era el retiro de castigo para los monjes del convento de San Pedro, existiendo una senda que comunicaba ambos conventos, y en cuyas márgenes no crecía nada de lo transitada que era.

Leyendas de otro orden, compartidas por los tres pueblos Gumiel, Oquillas y Villalbilla,  hablan de la existencia de una gallina que ponía los huevos de oro, gallina que nadie ha encontrado, aunque hay quien asegura que alguna familia halló el nial con algún huevo todavía en él.

Mucha más expectación y fantasía despierta la existencia de la entrada a un subterráneo o bodega, hoy cegada, en cuyo fondo se oyen ruidos extraños, probablemente provenientes de una corriente de agua. Hay quien asegura que ha conseguido entrar y otros, por el contrario, no haberlo logrado pues en unos casos se encontraban con una fuerza desconocida que los echaba para atrás, y en otras, habérseles apagado nada más entrar luces y candiles. En Oquillas, algo más realistas, afirman que tiraron una vez la colodra de un pastor y que apareció varios kilómetros abajo en algún lugar de su término municipal.

Manantiales

Dejamos San Martín no sin visitar antes su manantial, de donde en la actualidad se toman las aguas para abastecer a la población gomellana. De lo que sobra todavía se forma buen riachuelo.

De camino hacia Reveche visitamos la pequeña arboleda de Fuente la Calva, manantial de aguas finas, del que en su tiempo se hizo la toma para abastecer la estación del ferrocarril de la localidad.

manantial rodeado de vegetación

Fuente la Calva

Reveche

Ya en Reveche volvemos a pararnos para explicar que la ermita que vemos hoy, ampliada y reparada en distintas épocas, fue en su origen una sencilla ermita románica, último testigo, según algunos autores, del llamado románico del Esgueva, formado por las interesantes ermitas e iglesias, en algunos casos auténticas joyas singulares del románico, situadas a lo largo del río Esgueva, que discurre algunos kilómetros más al norte.

De la construcción primitiva se conserva el ábside, con interesantes canecillos, la portada de arquivoltas y una pila bautismal. Las paredes del presbiterio aparecen decoradas con motivos florales, aun pendientes de estudio.

En el plano de las anécdotas, Joserra nos informa de la última actuación para la reparación y consolidación de la torre, que acumulaba alguna tonelada de escombros de reparaciones anteriores, consolidación de suelo y barandillas. La actuación se ha llevado a cabo gracias a la colaboración de los ayuntamientos, las parroquias y voluntarios.

¿De quién es Reveche?

Entramos aquí, una vez más, en el terreno de las leyendas. Reveche fue otro despoblado, cuyo núcleo debió estar en la ladera sur, donde aún se conserva alguna traza en las parcelas resultantes. Allí mismo hay otra fuente y nace un pequeño riachuelo que se conoce como el río del Cristo. Ontoria Oquillas (1990: 34) dice que en 1521 tenía siete vecinos y en 1690 estaba ya despoblado. ¿Qué pasó entre esos años?

La tradición popular habla de una epidemia —otros atribuyen su desaparición a la francesada, totalmente improbable dadas las fechas— que diezmó la población hasta el punto de quedar solo una niña. Esa niña caminó hasta Oquillas y es por ello que Reveche pertenece eclesiásticamente a la parroquial de Oquillas, pero administrativamente a Gumiel de Izán. ¿Y Villalbilla? Villalbilla sabe que tiene algo que ver, aunque siempre se han considerado invitados de los de Oquillas en la romería anual que se celebra allí a mediados de junio, San Quirce.

cruce de pendones, la ermita de Reveche al fondo

Cruce de estandartes en la despedida de San Quirce

Ese día, las comitivas de Oquillas y Villlabilla, acompañados de estandartes, cruces con flores y otras insignias, y presididos por sus respectivos párrocos acuden en procesión a la ermita juntándose en el puente de la vía. El párroco de Oquillas, que es el anfitrión, se quita la capa y se la ofrece al de Villalbilla, que la recibe para presidir los actos solemnes que tienen lugar a continuación, principalmente la misa. Los pendones y emblemas de ambas comitivas se entrecruzan en señal de amistad.

A la caída de la tarde, y tras el rezo del rosario, se celebra la ceremonia inversa, devolviéndole la capa el cura de Villalbilla al de Oquillas. En este punto, la tradición popular habla de que hubo un cura de Villalbilla muy ocurrente que al devolverle la capa le dijo a su compañero: «Tómala, tómala, que quien en la calle se viste, en la calle le desnudan».

Reveche contaba con algunas imágenes de valor, un Cristo crucificado, un San Juan, una Virgen al pie de la cruz, pertenecientes a un calvario, todos ellos góticos, más otra imagen gótica de la Virgen sedente, a la que la tradición popular denominaba Santa Rosa por llevar una rosa en la mano. Por tradición esta imagen siempre se ha dicho que era de Villalbilla.

Santo Cristo de Reveche,
que estás en vega famosa,
y por cabecera tienes
la bendita Santa Rosa.

Algunos malintencionados sostienen que la Santa Rosa nos la bajamos los de Gumiel al museo, apropiándonosla, pero la triste realidad es bien diferente. La ermita de Reveche no se vio libre de la ola de robos que en los años 70 saquearon los tesoros artísticos de buena parte de las ermitas e iglesias de Castilla. De Reveche se llevaron la Santa Rosa y la Virgen al pie de la cruz.

En vista del peligro que corrían las otras imágenes, se bajaron al museo gomellano el Cristo y el San Juan, para poder darles mayor protección. La imagen del Cristo se vuelve a subir para cada celebración, pero el primer viaje dio origen también a otra de esas leyendas que nos hablan del apego que tienen las imágenes a sus lugares de devoción.

Cuentan que el día que fueron a bajarlo, lucía un sol espléndido, pero cuando se acercaron a la imagen el cielo se nubló de repente y se descargó un buen pedrisco. Los que habían ido se alarmaron y dejaron el traslado para otro día.

El segundo día estaba ya todo preparado, pero al que le tocaba bajarlo no se decidía a hacerlo.

—Venga, hombre, bájalo —animó el cura que supervisaba la operación.

—Mire usted, que no sé yo, que el otro día buena tormenta la que se preparó, que igual el Cristo no quiere moverse —dijo el que estaba arriba de la escalera.

—¡Venga ya! Que si hubiera querido intervenir lo habría hecho el día de los robos de las otras imágenes —replicó el cura.

Y así fue como el Cristo de Reveche bajó al pueblo…, y como me lo contaron os lo cuento.

Referencias

ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1990): Moenia Sacra Gumielensis (Datos históricos de Gumiel de Izán). Ayuntamiento de Gumiel de Izán.

Notas

[*] Nota aclaratoria de Pedro Ontoria (03-12-2017): En mayo de 1911, siendo alcalde don Francisco Palacios Urduñiz, se publica en el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos, la propuesta de obra y se confecciona el pliego de condiciones económico-administrativas, pero el proyecto se quedó paralizado hasta 1925 en que se reanudaron los trabajos, gracias al impulso (empeño) del alcalde don Florentino Nebreda Nebreda. En mayo de 1930, se hace entrega por parte del ingeniero jefe de la División Hidráulica del Duero de la obras ejecutadas por el contratista don Pedro Blanco al Ayuntamiento, siendo alcalde don Francisco García Arauzo.

[1] Denominamos vías sacras a los librillos en los que se recogen las canciones de la Semana Santa y otras composiciones religiosas populares.

[2] Fuente: Ministerio de Fomento: Mapa topográfico nacional de España, 346 (19-14).

[3] Distante unos seis kilómetros al sur en línea recta.

Actualización (30-08-2016): Reportaje fotográfico de Miguel del Cura en la web de Tubilla del Lago.

María del Carmen Ugarte García

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Pastoreo alrededor del puente japonés

El puente japonés sobre el río Puentevilla, en el paraje conocido como Puentecanto, ha sido fotografiado en numerosas ocasiones, pero casi siempre en solitario.

Hoy Sergio Rosa nos ofrece unas imágenes cuanto menos curiosas: el rebaño de Ramón pastando y abrevando a su vera.

Rebaño abrevando en Puentecanto (Sergio Rosa)

El rebaño aprovecha la vadera de Puentecanto para abrevar.

en primer palno pastor y perro, en segundo plano el rebaño.

El pastor con sus perros en primer plano.

El rebaño atraviesa el puente japonés y enfila el camin, el pastor y los perros vigilan

El rebaño atraviesa el río por encima del puente japonés.

Guardad estas imágenes en vuestra retina y en vuestra memoria, porque probablemente cuando se jubile Ramón nadie cogerá en Gumiel el relevo, y lo que otrora era habitual en nuestros campos, dejará de serlo en cualquier momento.

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