Lucas Pérez

En recuerdo de Lucas Pérez,  fallecido recientemente.

In memoriam

El fallecimiento de Lucas Pérez nos ha sorprendido a todos en un año en el que llevamos demasiados muertos contabilizados. Otro más, y «¡qué joven se ha ido!», como habrá dicho más de uno.

Lucas Peréz con la orquesta Alborada en el Cristos

Le recordaremos siempre con sus sonrisa, su buen humor y su saxo, alegrándonos las fiestas, como aquella tarde en el Cristo.

Más de uno tendrá en su haber también uno de sus dibujos, de sus excelentes caricaturas, porque Lucas era un artista completo.

Hijo de Ramón Pérez, artífice de que en el año 1987 nos hermanáramos con la localidad de la Bretaña francesa de Dingé, acudía con frecuencia al pueblo de sus abuelos.

Primer plano de Lucas tocando el saxofón. En segundo plano el batería

Lucas tocando el saxofón acompañando a la orquestina Alborada

Te llevaremos en nuestra memoria.

 

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La Edad Media en Gumiel y algunos hombres destacados

En 1953, el historiador Valentín Dávila Jalón publicó en el Diario de Burgos una serie de artículos, «Retazos de la historia», dedicados a varios pueblos de la provincia. Hemos rescatado y transcrito de la hemeroteca el que dedicó a Gumiel de Izán y que fue publicado el 13 de mayo de 1953. Incluimos al final algunas notas que pueden ser de interés.

Tapia en piedra de San Pedro

Tapia de la huerta del monasterio de San Pedro

Retazos de la historia. Gumiel de Hizán

En el día se está despertando un intenso amor a las «patrias chicas», base para el amor a la grande, a nuestra inmortal España, e impele a las gentes a conocer el desarrollo de estas patrias chicas, o lugar de su origen o nacimiento.

A ayudar ese amor y llevar al conocimiento de los naturales de una de las villas de mayor población de nuestra provincia, algunas facetas de su historia, tienden estas líneas.

Me refiero a la villa de Gumiel de Hizán, nunca se ha escrito «Hizán», sino de cien años a esta parte, detalle importante para la etimología de su nombre. No se conoce su origen, pero no hay datos para extender su antigüedad a tiempo anterior al de la conquista árabe.

Sería conquistada hacia el año 912 por el conde Gonzalo Fernández, más adelante llamado de Lara, que a su vez ocupó Aranda, Aza y San Esteban de Gormaz, en avance conjunto con Gonzalo Téllez, también conde y fundador de Osma.

Sufriría las invasiones y destrozos de pequeños y grandes caudillos moros, así las de Aboldomador [Abolnomadar] Abecín, Almanzor y su hijo Abdelmelek, y se iniciaría su prosperidad ya avanzada la XI centuria cuando los castellanos lograron fijar la línea fronteriza en el río Tajo.

En el último tercio de la XI centuria, se fundó el monasterio llamado de San Pedro de Gumiel, de la Orden Militar de Calatrava y a poco vinculado en la religiosa de San Bernardo, en el que vivió y fue enterrado.  Este monasterio, hoy desaparecido, ejerció grande influencia en la comarca, y en él, en Diciembre de 1473, se celebró reunión de Concilio provincial de las iglesias sufragáneas de la de Toledo, y fue dueño, por compra, de la granja llamada de Porquena; en la guerra de la Independencia hubieron de abandonarlo sus religiosos y años fue vendido por el Estado a distintos particulares.

Además del expresado monasterio, tenía Gumiel de Izán, en la dozava [sic] centuria, los llamados de San Lorenzo y de Santa Eugenia, totalmente desaparecidos.

Esta villa no estuvo nunca sometida al monasterio de San Pedro de Gumiel, como un conferenciante ha afirmado recientemente, sino que tuvo vida independiente y de desarrollo muy brillante, siendo capitalidad de un extenso territorio, que comprendía las parroquias y aldeas de Tremello, ya despoblado en 1492; Revilla, que en 1521 tenía 14 vecinos; Quintanilla de los Caballeros, Tobilla de Baños, Torrecilla, Villanueva, que en 1521 contaba 54 vecinos; Rebeche, que en la misma fecha era habitada por siete vecinos y Villalvilla, que contaba 26, siendo Gumiel, en esa fecha, un núcleo urbano integrado de 653 vecinos, es decir, mayor que el actual.

En aquellas remotas centurias, su importancia es no inferior a la de Aranda, siendo incluso su término más extenso, de muchos pastos y mayor población como protegido de muchas fortalezas y torres vigías, por lo que daba cobijo a muchos monasterios y muchas parroquias; su principal núcleo urbano estaba rodeado de murallas de cónicos torreones, y castillo, y era guarnecida de número crecido de armas que, normalmente, se mantuvieron fieles a los Reyes de Castilla y les prestaron «loables servicios», todo lo cual fue base para que D. Alfonso XI concediera a Gumiel de Izán el privilegio de elevarla a «Villa Realenga», concediéndola el fuero, los privilegios, cartas, mercedes, franquezas y gracias, buenos usos y costumbres «según en la forma» que los tenía la noble ciudad de Burgos, fechándose tan señalado honor en pergamino datado en Valladolid el 28 de Noviembre de la Era 1326, y la fue respetada, hasta el año 1442, en que D. Juan II cedió su señorío a D. Diego Gómez de Sandoval, adelantado mayor de Castilla; en el año 1449 la poseía Rui González de Acitores y en 7 de Octubre de 1459 pasó a D. Pedro Girón, maestre de la Orden Militar de Calatrava, en cuyos descendientes, condes de Urueña, continuó.

Don Pedro I, llamado el Cruel y el Justiciero, la confirmó el privilegio de la villa realenga y de sus fueros, en las Cortes que celebró en Valladolid el 15 de Octubre de 1351 y le prestaron grande ayuda cuando le acogieron dentro de los muros de la población, yendo huido de la persecución de su hermano bastardo, el infante D. Enrique, y le acompañaron en la salida buen número de «gentes de armas» y el poderío guerrero de esta zona evitó que posteriormente D. Enrique, ya Rey, tomara represalias y si no la favoreció tampoco la perjudicó.

En fecha anterior a ser elevada a «Villa Realenga», era Gumiel de Izán, lugar con aldeas —ya enumeradas— y no consta perteneciera a señor alguno, antes bien parece que solo reconocía el privilegio real y ostentaba un escudo de armas de grande significación heráldica, integrado de un castillo de tres torres, dos leones rampantes y un caldero, según lo prueba un sello que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, fechado en 1304; al ser elevada a «Villa Realenga», se ignora si continuó usando ese escudo que, desde luego, hubo de olvidar al imponerla sus posteriores señores el suyo de sus linajes respectivos. Dada la importancia histórica de aquel blasón, bueno sería que el Ayuntamiento de Gumiel de Izán solicitar autorización para su uso.
No me extiendo a facilitar datos modernos y que serán conocidos de los gomellanos, si bien debo significar que conserva Gumiel de Izán un importante y cuantioso Archivo Municipal en el que se encuentra la prueba de su glorioso vivir, mientras otros municipios se han desprendido de los suyos, ignorantes de su importancia.

En el centro de la población, de calles angostas, que estuvieron enguijarradas —propias de plaza fuerte medieval—, con restos de murallas, casas fuertes y blasonadas, alguna de saledizos de viguería, se levanta airosa, con magnífica portada de doble escalera, la parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que se pretendió en la XVI centuria elevarla a «Colegiata», impidiéndolo el que se iniciara la debilidad económica del pueblo, por continuados y ocupación de sus hijos en la guerra de conquista por Europa; es ese templo uno de los mejores de la provincia burgalesa y su altar mayor —de 19 compartimentos tallados en madera policromada—, del último tercio de la XV centuria, es de los que pueden llamarse «muy magníficos altares».

Entre los hijos ilustres de Gumiel de Izán, se deben citar a D. Antonio Meléndez del Burgo, deán del Burgo de Osma, en cuya catedral costeó y dirigió la construcción de la notable capilla y sepulcro de San Pedro de Osma, finalizada en 1541; el P. M. Fray Francisco de Berganza Arce, O. S. B., ilustre historiador, que aunque nacido fuera de ella, procedía de esta villa de la que fue su padre y antepasados, y en la que radicaban sus bienes; don Antonio Ordóñez Ramírez, caballero de la Orden Militar de Calatrava y fallecido en Alemania de secretario de Embajada; don José de Aparicio Ordóñez, consejero y fiscal del Consejo Real y Supremo de Castilla, fallecido en 1766, muy sabio e ilustre, según el marqués de Alventos en la Historia del Colegio Viejo de San Bartolomé de Salamanca, de la que fue catedrático, y a don Valentín Jalón Gallo, fallecido en 1918, secretario de sala de la Audiencia Territorial y magistrado de la Provincial de Burgos, que al frente del Círculo Católico de Obreros, realizó una obra social sin precedentes que continúa beneficiando a la ciudad.

Que este ligero esbozo sistemático histórico sirva a los gomellanos para el mayor amor de su pueblo, es el deseo de su autor.

Notas sobre el texto de Dávila Jalón

Se he transcrito el artículo tal como fue publicado, conservando puntuación y ortografía.

Partes de este artículo ya fueron rescatadas por Alejandro Palacios para los primeros números de la revista Nos Interesa, en una serie de artículos sobre la historia de Gumiel. Volver a la que fue «nuestra revistilla» siempre merece la pena.

Al ser un artículo periodístico, Dávila Jalón no cita fuentes, por lo que algunas de las afirmaciones que realiza pueden haber sufrido cambios a la luz de posteriores investigaciones. Invitamos a los historiadores gomellanos a abundar en la materia.

No obstante,

Sobre la grafía Hizán

La H de Hizán, que Dávila sitúa en «de cien años a esta parte», apareció en el Nomenclátor de 1892, publicado por el Instituto Geográfico y Estadístico. En él, de forma genérica, se dice que se ha corregido la ortografía de algunos lugares, sin dar mayores explicaciones. Se presuponen razones etimológicas, en la mayor parte de los casos, pero no parece que sea esa la razón para el cambio.

Conviene advertir que la ortografía en español no empezó a fijarse hasta mediados del siglo XIX, cuando la Real Academia Española comenzó a fijar criterios. En cualquier caso, debe tenerse en cuenta, asimismo, que los nombres propios siguen sus propias reglas primando la costumbre en muchos casos.

Dávila Jalón apoyó el volver a escribir Izán, cuando el Ayuntamiento de Gumiel inició las consultas en los años 80 y 90 del siglo pasado.

La eliminación de la H fue aprobada en pleno por el Ayuntamiento de Gumiel en 1997. El cambio oficial se produjo a raíz de ser aprobado mediante decreto  122/1999 publicado en el B. O. E. el 17 de junio de 1999.

Sobre los nombres de los caudillos árabes

Aboldomador Abecín es Abolnomadar Abecín, un caudillo árabe, que en sus correrías asoló buena parte de estas tierras y del que se hacen eco los historiadores del siglo XVIII, Francisco de Berganza y Juan Loperráez.

 

 

 

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Gumiel de Izán en «Legados»

Nuestra colaboradora María del Carmen Ugarte nos envía su reseña sobre la participación de Gumiel de Izán en la exposición «Legados» de Peñaranda de Duero.

 

Cartel de la expo, con parte de la predela como motivo pictórico

A la exposición «Legados» la han calificado algunos medios como «miniedades del hombre». Quizá sea un poco exagerado, pero sin duda merece la pena ver muy de cerca unas pocas obras de arte, que, normalmente, quedan fuera de nuestro alcance, pues aunque estén en nuestras iglesias, no siempre están a la altura de nuestros ojos.  Poder contemplarlas frente a frente, a corta distancia, es un lujo que hay que aprovechar.

Contexto histórico de «Legados»

El final de la Edad Media y el paso al Renacimiento es un periodo de gran importancia para la comarca de la Ribera del Duero. Por un lado, Aranda fue fiel partidaria de la reina Isabel en su luchas por la sucesión al trono de Castilla; por otro, importantes familias señoriales —los Zúñiga y Avellaneda, Sandoval y Rojas, de la Cueva, Tellez-Girón…— promovieron la realización de grandes obras, tanto religiosas como civiles, dejando en la comarca un importante legado material.

La exposición nos trae algunas muestras significativas del patrimonio artístico de este periodo, con piezas procedentes de Aranda, Roa, Gumiel de Izán, Baños de Valdearados, La Vid, Arauzo de Miel… Un total de treinta piezas entre cuadros, esculturas, orfebrería religiosa y libros.

Gumiel de Izán participa con tres piezas.

Gumiel de Izán en «Legados»

Tres son las piezas, pertenecientes al Museo Gomellano, que podemos ver expuestas en la exposición, las tres en la sala de la planta baja.

La primera es el Apostolado, también llamada la Ascensión, que ya estuvo expuesta en las Edades del Hombre, entre otras exposiciones, y a la que Gomelia dedicó una entrada.

Grupo de apóstoles

El Apostolado en el Museo Gomellano

La segunda es La Virgen de los ángeles músicos, igualmente expuesta en las Edades del Hombre, y a la que también dedicamos otra entrada en esta publicación.

Virgen con ángeles músicos

Virgen de los ángeles músicos (2014)

Predela de los santos mártires

La tercera pieza expuesta es un fragmento de predela, a la que dedicaremos las líneas que siguen, y que es motivo también para la ilustración del cartel anunciador, que hemos podido ver por el pueblo, y que abre este comentario.

La predela es la parte de abajo de un altar, que suele descansar directamente sobre el banco. Su forma habitual es alargada en horizontal y suele estar formada por una serie de tablas con pinturas o relieves.

Se trata de una tabla hispano flamenca, de finales del siglo XV, que probablemente perteneció a un altar del monasterio de San Pedro de Gumiel. Forma parte de una serie y en ella están representados de izquierda a derecha, san Pablo, san Jerónimo, san Esteban protomártir y san Blas.  Mide 1,30 x 0,70 m y su estado de conservación es bueno, debido a la restauración de 1964 realizada por el Instituto Nacional (Ontoria Oquillas, 1982).

Descripción de la tabla

Sobre un fondo dorado, propio de este tipo de pintura flamenca, destacan las figuras de los santos, presentados de medio cuerpo, de dos en dos, y acompañados de los símbolos habituales, vestidos, igualmente, con sus ropas características, y coronados por la aureola de la santidad.

El primero empezando por la izquierda es San Pablo. Va vestido con una túnica carmesí y un manto azul intenso, ambos con destacados vivos para dar a los ropajes un aire señorial. Se le representa como un hombre de mediana edad, con barba y melena larga y rizada, ojos vivaces. Lleva en la mano derecha la espada, símbolo de su martirio, y en la izquierda un libro abierto, probablemente los Evangelios.

A su lado, y mirándolo, san Jerónimo se nos presenta como eremita, en sobria vestidura blanca, que deja descubierto el pecho; barba y cabello recortados y blancos. Sostiene un pesado guijarro en la mano, símbolo de su paso por el desierto y su vida ascética. Entre medias de los dos santos, asoma la cabeza de un león. Cuenta la leyenda, que estando san Jerónimo haciendo penitencia en el desierto, vio pasar un león herido en una pata por una gran espina; acudió en su socorro, lo curo, y en pago, el león no se separó de él nunca jamás. Siempre según la misma leyenda, al morir el santo, que lo hizo a la edad de 80 años, el león se acostó sobre su tumba dejándose morir de hambre.

En la tabla de la derecha encontramos a san Esteban protomártir y san Blas.

A la izquierda, san Esteban aparece vestido con la dalmática roja de diácono, vestido habitual en la iconografía de este santo. Es un hombre joven, sin barba, que lleva un curioso tocado negro. Sujeta con la mano derecha la palma del martirio,  y con la izquierda un libro, este cerrado.

Finalmente, san Blas se nos presenta revestido en toda su dignidad de obispo, con capa pluvial negra, ribeteada en dorado. La tiara es blanca y dorada, el rico báculo aparece en su derecha, y en la izquierda, en contraste, un humilde rastrillo de labrador, en recuerdo del martirio que sufrió.

Bibliografía

ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Notas histórico-artísticas del museo de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, n.º 199 (Burgos 1982) pp. 282-284.

PERIBÁÑEZ OTERO, Jesús G.: Villas, villanos y señores en el tránsito hacia la modernidad. La Ribera del Duero burgalesa a finales de la Edad Media. Universidad de Valladolid, 2016.

María del Carmen Ugarte

Datos prácticos

Lugar: Palacio de los Condes de Miranda- Peñaranda de Duero

Julio-octubre 2021

Horario: Martes a sábado: 11-14h  y 16-19h

Domingos: 11-14h

Lunes: Cerrado

Instalaciones accesibles

Entrada gratuita.

 

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Pedro Ontoria Oquillas en Gomelia

Artículos de Pedro Ontoria Oquillas en Gomelia

Plaza mayor desde lo alto del campanario

Plaza mayor años 70 (P. Ontoria)

In memoriam

El pasado 8 de julio nos dejó nuestro compañero Pedro Ontoria Oquillas (Gumiel de Izán, 1942 – Santa Cruz de Tenerife, 2021).

Desde el primer momento, Pedro creyó y confió en nosotros, y nos alentó a llevar a cabo esta modesta empresa, cuyo fin no es otro que ser un medio de comunicación entre gomellanos, y de compartir, de forma abierta, los conocimientos que sobre el pueblo tenemos cada uno de nosotros.

Inmaculada

Inmaculada (P. Ontoria, 13-8-1977)

Él  supo poner a disposición de la comunidad muchos de esos conocimientos en diversas publicaciones, algunas accesibles en Internet. Por desgracia, otros muchos proyectos sobre el pueblo se habrán quedado sin redondear en alguna carpeta de su ordenador, pero no perdamos la esperanza de que alguien, algún día, pueda continuar su obra.

No solo textos, Pedro guardaba también muchos testimonios gráficos sobre Gumiel, algunos de los cuales compartió en estas páginas y en algunas de sus publicaciones. Las fotografías que tomó en los años 70 durante sus vacaciones en Gumiel resultan imprescindibles para saber algo de cómo fue nuestro pasado más inmediato. Hemos querido ilustrar este humilde homenaje con alguna de ellas.

Arco del Matadero

Intentaremos mantener viva esta publicación a pesar de tu ausencia, animaremos a otros a seguir investigando sobre el pasado y el presente de Gumiel y a difundir esos conocimientos sobre nuestros pueblo. Porque como nos comentaste más de una vez:

El gran libro sobre Gumiel tiene que ser necesariamente plural, no obra de uno, ni de dos, no tocar un solo aspecto, sino los más posibles.

Porque nos animaste a seguir en este proyecto, porque creíste en nosotros cuando nadie lo hacía,  y sin apenas preguntar, porque seguiste ahí cuando cundió el desánimo. Por todo ello,

Gracias, gracias, gracias.

 

Barrio de la Mina años 70i

La Mina (P. Ontoria, 1977)

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Mural feminista en Gumiel

Conchi González Gómez y María del Carmen Ugarte se han unido para contarnos la génesis del mural feminista en Gumiel.

¿Qué hacen esas ahí subidas?

Una mañana, los vecinos del barrio de La Mina se encontraron con un andamio y dos chicas, en traje de faena, subidas en él.

Andamio que cubre toda una pared. Se aprecia dos mujeres subidas en él

—Van a pintar la pared —dijo una vecina.

—Son de Tubilla —aclaró una segunda más enterada—. Es Pili, la de los bolsos, y su hermana.

Y así, sin más, pasaron la mañana viendo cómo empezaban a aparecer unas figuras sobre la pintura del fondo.

—Parece que están pintando unas mujeres… por la melena.

… y al día siguiente, y al otro…

Detrás del anadmio se perciben unas figuras femeninas con faldas largas, antiguasre—A mí me recuerdan a las meninas.

—¡Ah, sí! A las de Velázquez. Pues se dan un aire…

—No, a las que han sembrado por las calles de Madrid

… y esas manos y esas caras…

Detrás del andamio se ven las figuras femeninas y una serie de manos abajo del mural

El mural parecía ya terminado, aunque le faltaban algunos detalles.

—No está terminado, que faltan las caras.

—Son así, son mujeres anónimas, somos todas, que me lo ha dicho Pili.

—¿Y esas manos ahí abajo qué pintan?

—No sé, pero parecen pedir ayuda.

—Una lleva abanico… ¡y otra un bolso!

… y el mural habló

Rosal en primer término, escaleras y al fondo el mural con las leyendas

… porque acompañando a las mujeres sin rostro, y a esas manos que parecían pedir ayuda, apareció una leyenda:

—RES-PÉ-TA-NOS.

—¡Anda! ¿Y eso?

—Yo qué sé. Espera a ver…

… y otro par de manos en las que estaba escrito:

—NO VIOLENCIA.

—¡TE AYUDO!

¡Es un mural contra la violencia de género!

El porqué de este mural feminista

Aparte del deseo expresado por el Ayuntamiento, alguna vez y en alguna parte, de contar en Gumiel con un mural de esos tan bonitos, que están extendiéndose por los pueblos del entorno, la razón de este mural está en una subvención otorgada por el Día Internacional de la Mujer para la concienciación sobre la igualdad, y sobre todo, contra toda forma de violencia contra las mujeres.

Una vez que se contaba con los medios, las artistas, Pilar y Ana Manso, estaban cerca, pues ya habían realizado en su pueblo, Tubilla del Lago, algunos de los murales que forman parte de la Ruta del Arte de este pueblo.  En especial, por su temática, destacamos de estas artistas el mural dedicado a la mujer rural, que puede verse según se entra a Tubilla, a la izquierda.

Después hubo que buscar la pared más adecuada. Se consideraron otras, pero tenían menos visibilidad, así que por fin se llegó a…

La Mina, el barrio más bonito de Gumiel

Y en palabras de Conchi: «Así luce de bien ahora el barrio más bonito de Gumiel».

El rosal en primer término y al fondo el mural al completo.

Fotografías: Conchi González Gómez 

Texto: María del Carmen Ugarte, que agradece a Pili Manso las explicaciones al pie del mural.

 

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Filomena pasó por Gumiel

A la Loquilla Manitas, que así le gusta que la llamen, la pilló Filomena en Gumiel, y, ni corta ni perezosa, sacó estas fotos para la posteridad.

Lamentamos publicarlas con tanto retraso, pero se habían ido al sitio equivocado.

Filomena en Gumiel

Nuestra espontánea fotógrafa, Loquilla, empezó su paseo por…

… La Mina

Todo nevado. Primer plano de tapia de corral, al fondo casas.

Esquina de La Mina con el camino de la Virgen

Vista del caño y de los jardincillos que lo rodean.

Vista del caño y del parquecillo de La Mina

Siguió por la…

… trasera de la iglesia

Muro que rodea la iglesia. Se aprecia la hierba del muro.

Calle Aldabones. Trasera de la iglesia.

Escalera trasera de la iglesia. Se nota las pisadas.

Escalera trasera de la iglesia

Entre la niebla, llegó hasta…

… la Virgen

Vista norte de la ermita de la Virgen

La ermita de la Virgen.

Finalmente, volvió al pueblo, para dejarnos una hermosa estampa de churrulines colgando de los aleros.

Una ventana en una fachada que refleja un tejado nevado. Del alero cuelgan churrulines.la

Churrulines colgando del alero

 

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En recuerdo de la Cruz de Mayo

Nuestra colaboradora María del Carmen Ugarte nos envía estas fotos del 2008. Quieren ser un homenaje a los vecinos de El Vergel, que durante tanto tiempo supieron mantener esta tradición.

La Cruz de Mayo

Primer plano de la guirnalda que corona la cruz. Orla de flores y en medio la imagen de la Virgen del Río

La Cruz de Mayo

Los preparativos

Vecinos contemplando la escena. En primer plano un vecino prepara una gruesa soga para elevar la cruz

Unos trabajan y otros observan cómo se hace.

 

María y Antonio tras de la guirnalda de flores

María y Antonio terminan de preparar la corona

En primer plano un hombre sujeta el remate de la luz al mástil

Sujetando bien la cruz al mástil

Los vecinos

Grupo de vecinos posando ante la guirnalda

Vamos a hacer una foto para la posteridad

Hasta septiembre…

La cruz se yergue en medio de la plazoleta, mientras los hombres recogenbc

Ya estoy arriba.

¡Ojalá la tradición vuelva algún día!

 

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Los robadores de leche

Gomelia se complace en publicar el relato de Laura Serrano Isla, Los robadores de leche,  ganador del «Concurso literario Arsenio Escolar “especial coronavirus”» organizado por la Asociación Literaria Esguevanía. Nuestra más sincera enhorabuena.

Pastor rodeado de corderillos

El pastor y sus ovejas

Los robadores

(La Pastorcilla)

Espero que hoy no sea un día como ayer, en el que no daba abasto en la explotación identificando cada lechazo que había nacido e intentando buscar a sus madres, un rompecabezas difícil de componer, pero que te mantiene la cabeza despejada. Nunca había visto a mi marido tan estresado dando biberones a los huérfanos.

—¿Quieres que conduzca yo? —me dijo él.

—Prefiero hacerlo yo, —le dije—, sé lo que nos pasará antes de llegar a la autovía. Y mi intuición no me falló. Allí estaba la Guardia Civil haciéndonos señas para que parásemos. El agente, al igual que nosotros, llevaba guantes y mascarilla.

—Buenos días, ¿me podría decir dónde va y me enseña la documentación?

Creo que nunca había llevado tanta documentación encima: contrato de trabajo, permiso especial para conducir, certificado de que soy trabajadora esencial (esto me recordaba a La lista de Schindler), cartilla veterinaria de las perras… Le expliqué que era ganadera y mi marido también. Cora, mi perra pastora, ladró como nunca, creo que no le gustan los extraños. También tuvimos que enseñar al agente toda la documentación relativa a ella y comprobó que fuera bien atada. Nos dio los buenos días y nos dejó marchar, no sin antes decirnos: «Cuídense mucho». En ese momento me derrumbé y llamé a mi madre como cada mañana desde el manos libres. Y al otro lado estaba una mujer valiente de 76 años que vivía sola —se quedó viuda 30 años atrás— dándome ánimos. ¡Qué grandes son las madres en tiempos difíciles! Mis preguntas fueron : «¿Tienes tos?, ¿estás bien?, ¿tienes fiebre…?» Le faltó tiempo para decirme: «¡Hija, que estoy bien!» Ahí ya me calmé y supe que mi día iba a ser algo más tranquilo.

El renacer de las espigas del trigo y la cebada, el verde del forraje brotando de la tierra, el ruido de las ovejas hambrientas y los lechazos deseosos de mamar la leche de sus madres hacen que tu mente se traslade a otra realidad distinta a lo que está sucediendo. No sabemos el futuro de nuestro sector sabiendo que el cien por cien de los asadores están cerrados, aun así trabajas para sacar el negocio adelante y porque la solidaridad de la gente hace que tu teléfono suene pidiendo que les mandes género por mensajería, pero lees la situación de los compañeros de las distintas ganaderías y sabes que no todos podrán salir adelante, esperas que las ayudas lleguen cuanto antes y de alguna manera intentas animarles y buscar soluciones poniendo nosotros el ingenio. Pero no todos corren la misma suerte. Esta mañana he recibido la llamada de una mujer desesperada por si la comprábamos lechazos, prácticamente estaba al borde de la ruina, he intentado ayudarla de la mejor manera posible y la he aportado posibles soluciones para que no quiebre, una de ellas dejar corderas. Enseguida la facilitamos teléfonos de gente que podía ayudarla. En los próximos días la preguntaré qué tal está, al final todos somos un equipo y su voz desgarradora no se me quita de mi cabeza.

Hoy me he divertido con mis pequeños robadores, esos lechazos cuyas madres rechazan y tienes que buscar otras para alimentarlos. Mientras andas entre las pajas se te cruzan entre las piernas deseosos de que les des un poco de leche y cuando consigues alimentarlos tienes al resto subido encima de ti mordiendo con sus pequeños dientes todo aquello que lleves encima. Uno se ha hecho amigo mío y me sigue a todos lados, es el primero que bala nada más que entro en la nave. No me atrevo a ponerle nombre, sé que nuestra amistad durará poco. Uno se ha hecho amigo mío y me sigue a todos lados, es el primero que bala nada más que entro en la nave. No me atrevo a ponerle nombre, sé que nuestra amistad durará poco. Mi marido no para de reír al ver la situación, ha entrado un momento en la nave para avisarme que va a tirar abono natural al campo antes de que empiecen las lluvias. Se prevé una buena cosecha. Estoy deseando subirme al tractor con la segadora.

Mientras continúo «pegándome» con algún robador hago la lista de la compra mentalmente, me he acostumbrado a ir solo un día a la semana, tengo la suerte de tener todo lo que necesito en el pueblo y sus dueños sé que me lo agradecen. Nunca me había reído tanto (aunque la situación era más bien para llorar) por lo mal que nos quedaban a algunos las mascarillas o lo llamativo de mis guantes, pero ese momento nos evadía a todos de la realidad y en parte lo necesitábamos. Con todo lo que he comprado tendré para una semana y sueño con el rodaballo que me voy a hacer al horno y que tan bien me ha preparado Pepi, la pescadera. ¡Las tiendas de los pueblos no deberían de desaparecer nunca! Después de un día agotador se acerca la hora de ir a casa. Son ya las ocho y cuarto y no llego a los aplausos de los balcones por todos los sanitarios que están luchando en primera línea de la batalla.

Es Miércoles Santo y la autovía está desierta. Solo nos acompañan en nuestro corto trayecto a casa los camioneros que trabajan sin descanso para abastecer y que me dan lástima porque en muchos casos no encuentran un área de servicio donde poder asearse y tomar algo caliente. Todavía no me llego a acostumbrar a las calles vacías del pueblo, los bares cerrados, el centro de jubilados sin nuestros mayores jugando a las cartas, a los amigos de fuera que esperabas con ansia abrazar…, Quiero ser fuerte, pero no puedo, necesito derrumbarme, llorar, gritar— ¡¡Necesito que esto acabe!!!

Y llega el momento temido de encender la tele y asumir la realidad de lo que está pasando. Los datos son dramáticos: más de 150.000 contagiados y 15.000 fallecidos por Covid-19, un virus más fuerte que la gripe que ha paralizado el planeta, un virus que nos ha demostrado lo vulnerables que somos, un virus que, o nos hace mejor personas, o peor aún. Y lo más doloroso, un virus que se está llevando a nuestros mayores, a aquellos que lucharon en la Guerra Civil, que lucharon por un país mejor y que nos cuidaron mejor que nadie.

Me dispongo a dormir pensando en una de mis ovejas que ha sido tan valiente de parir trillizos, una supermami que llamo yo y que he dejado en un box apartada para que esté tranquila y pueda amamantar a sus crías, si no mañana me tocará «robar»-

Al fin y al cabo, la vida sigue.

Laura Serrano Isla

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Lienzo «Santo Domingo en Soriano» de Clemente Sánchez

De nuevo Pedro Ontoria Oquillas nos descubre algunos «secretos» del Museo Gomellano, en este caso el lienzo Santo Domingo en Soriano, realizado por el pintor ribereño Clemente Sánchez.

Santo Domingo en Gumiel

Altorrelieve representando la aparición de la Virgen a santo Domingo de Guzmán

Iglesia de Santa María. Retablo de Santo Domingo de Guzmán (P. Ontoria, 17-08-1977).

Gumiel de Izán goza de la venerable tradición de la estancia en la villa de santo Domingo de Guzmán durante su niñez en casa de su tío materno, el arcipreste don Gonzalo García de Aza.

Erat Joannae frater germanus, archipresbyter in ecclesia Gumielis Izanensis haud procul a Caleruega, vir honestissimus moribus, prudentia, gravitate et, religione perspicuus; huic religiosa matrona filium Dominicum custodiendum, et bonis litteris sanctaque disciplina erudiendum tradidit [trad.: Era un hermano carnal de Juana, arcipreste en la iglesia de Gumiel de Izán, no lejos de Caleruega, varón honestísimo de costumbres, de prudencia, de gravedad, y perspicuo en religión;  a este la religiosa madre le entregó a su hijo Domingo para custodiarle e instruirle en las buenas letras y en la santa disciplina.. {Acta Sanctorum… mensis Augusti  : I (Venetiis 1750) p. 388}

No ha pasado desapercibida y ajena a los gomellanos la extraordinaria devoción a santo Domingo representada en el lienzo, que se llamó  «La imagen» por excelencia y que muestra el acontecimiento sobrenatural conocido como la «Imagen Celestial de Santo Domingo en Soriano».

Santo Domingo en Soriano

En el año 1530, en la noche entre el 14 y el 15 de septiembre, la Virgen, santa María Magdalena y santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir, se aparecieron a fray Lorenzo da Grotteria y le entregaron un lienzo que representa a santo Domingo, con el libro en la mano derecha y con el lirio en la mano izquierda, para entregarlo al superior y exponerlo a la veneración de los fieles. Después de ese evento sobrenatural, la noticia se extendió entre los pueblos cercanos y lejanos y la Imagen Celestial fue objeto de gran veneración y devoción, tanto que se reconocieron innumerables milagros y gracias por todo el mundo. (Cfr. Raimundo Castaño OP, Santo Domingo de Guzmán, Ed. Juan Gili, Barcelona, 1909, pág. 220 ss).

Representaciones del milagro

Santo Domingo en Soriano en el Museo del Prado, descripción en el textodorPadmu

Santo Domingo en Soriano de Maíno (© Museo Nacional del Prado, autorización para uso no comercial)

Del prototipo creado por el pintor dominico Maíno deriva la mayoría de los cuadros que representaron este asunto en el mundo hispánico. Maíno presenta la escena siguiendo el esquema: santa Catalina de Alejandría sostiene el retrato del santo, mientras la Virgen lo señala con el dedo dirigiéndose al religioso visionario que aparece arrodillado a la izquierda y la Magdalena, casi de perfil, cierra la composición por la derecha (Carlos Varona, M. D. de: «Juan Bautista Maíno, 1581-1649», Museo Nacional del Prado, 2009, pp. 172-176).

Santo Domingo en Soriano en la Ribera

Con respecto a los cuadros de Santo Domingo en Soriano de nuestro entorno, es Clemente Sánchez el pintor que trabajó preferentemente para las iglesias, conventos y órdenes religiosas. El tema del cuadro logró gran repercusión en el ámbito de la Ribera, y dicho artista pintó en diversas ocasiones esta composición. Se halla en la iglesia del Real Monasterio de Caleruega, en la colegiata de Peñaranda de Duero, en la iglesia del convento de Barbadillo, monasterio de San Blas, Lerma, y en la colegiata de Lerma (Casillas García, 2016: 50-51; Payo Hernanz, 2004: 312; Zaparaín Yáñez, 2002: 546).

El cuadro de Santo Domingo en Soriano del Museo Gomellano es la única obra artística de la iglesia de Gumiel de la que, ante tanto anonimato, conocemos su autoría y el año de realización, Clemens sanchez, 1648 (Ontoria Oquillas, 1982: 287).
Por otra parte, conviene recordar que en el retablo de Santo Domingo de Guzmán de la iglesia de Gumiel de Izán, en el cuerpo superior, y en relieve, se halla La entrega milagrosa del verdadero retrato de Santo Domingo en el convento de Soriano (Ontoria Oquillas, 1985).

El pintor Clemente Sánchez

Clemente Sánchez es un artista insuficientemente conocido en la actualidad, por lo que hacemos una lista de publicaciones en donde se puede encontrar algunos datos desperdigados que tratan del pintor arandino. En nuestra comarca ejerció una gran actividad pictórica y así aparece en el Positio super Dubio como pintor de diversos cuadros alusivos a los milagros realizados por S. Pedro Regalado con múltiples personas de los pueblos circunvecinos al convento Domus Dei de La Aguilera.

Moderniora autem miracula recenset, Primum e latere epistolae Emanuelis Martinez depictum manu Bernabei della Serna, alterum Francisci de Vquillas depictum a Clemente Sanchez. Aliud Emanuelis Gonzalez depictum a praedicto Barnaba della Serna. Aliud D. loannae de Andossilla sauciae, & miraculosè sanatae depictum ab eodem Perito. Aliud Mariae de Arroyo manu dicti Clementis Sánchez. Aliud Barnabae Aguado manu Periti deponentis. Aliud Bartholomaei Melero manu praedicti Clementis Sánchez, vltimum vero supra portam Sacristiae Ioannis Escudero manu eiusdem deponentis (Congregatione… Positio super Dubio: 10).

[Trad.: En cuanto a las pinturas de los milagros modernos (el perito) pasa revista al primero del lado de la Epístola de Manuel Martínez pintado por Bernabé de la Serna, otro de Francisco de Oquillas, pintado por Clemente Sánchez; otro de Manuel González, pintado por el citado Bernabé de la Serna; uno más de doña Juana de Andosilla deshauciada [sauciae, enferma incurable y sin posibilidades de sobrevivir] y milagrosamente curada, pintado por el mismo perito [Baltasar de la Puente];  otro más de María de Arroyo, pintado por Clemente Sánchez; otro más de Bernabé Aguado pintado por el citado Perito [Baltasar de la Puente]; y aún otro más de Bartolomé Molero, de mano del predicho Clemente Sánchez, y el último situado sobre la puerta de la sacristía de Juan Escudero,  pintado por el deponente [Baltasar de la Puente].

Bibliografía sobre Clemente Sánchez

  • CEÁN BERMÚDEZ, Juan Agustín (1800): Diccionario histórico de los más ilustres profesores de la bellas artes en España, Madrid, 6 vols., En la Imprenta de la Viuda de Ibarra, vide IV, p. 323.
  • COLLAR DE CÁCERES, Fernando (1989): Pintura en la antigua diócesis de Segovia, 1500-1631. Segovia, pp. 387-388.
  • COLLAR DE CÁCERES, Fernando (1998): «Miscelánea inmaculanista (algunas pinturas seiscentistas inéditas o poco conocidas)», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología. T. LXIV, pp. 377-378.
  • LAYNA SERRANO, Francisco: «Las iglesias de Aranda de Duero (Burgos)», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Tomo XLIX, pág. 201.
  • LÓPEZ VILABOA, Máximo (2015): «Santo Domingo de Guzmán, en la Hamburger Kunsthalle», Diario de Burgos, 18 de enero de 2015.
  • PAYO HERNANZ, René Jesús (2001): «La huella de los grabados de Cornelis Cort», Boletín de la Institución Fernán González n.º 223 (Burgos) pp. 263-264.
  • PONZ, Antonio (1788): Viage de España en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella. Tomo XII, Viuda de Ibarra, Madrid, pág. 113.
  • MARTÍ Y MONSÓ, José (1901): Estudios Histórico-Artísticos de Valladolid. Leonardo Miñón, Valladolid.
  • VELASCO PÉREZ, Silverio (1925): Aranda. Memorias de mi Villa y mi Parroquia. Madrid, pp. 286-291.

Descripción del cuadro

 

Representación del milagro

Santo Domingo en Soriano de Clemente Sánchez, 1648. Óleo sobre lienzo. (P. Ontoria, 13-08-1977)

Se trata de un cuadro barroco de la primera mitad del siglo XVII (1648), hermoso y artístico marco de 220 x 180 cms. En el lienzo se recoge el acontecimiento del milagro que tuvo lugar en el convento dominico de Soriano en Italia, cuando la Virgen se apareció al hermano sacristán del convento, fray Lorenzo da Grottaria, y le entregó una tela con la representación de santo Domingo. En él aparece santa Catalina sosteniendo el retrato del santo, mientras la Virgen lo señala con el dedo dirigiéndose al religioso visionario que aparece arrodillado a la izquierda y la Magdalena cierra la composición por la derecha. Está firmado en el ángulo inferior derecho: Clemente Sánchez.

La Virgen señala con el dedo índice de su mano derecha el lienzo desplegado con el retrato de santo Domingo. Los tonos de las vestiduras son cálidos, con manto azul de realeza y túnica roja de maternidad de su Hijo Redentor. Está tocada con velo ligero que arropa la belleza del rostro y alrededor de una aureola o resplandor aparece una corona en su cabeza.

El sacristán, fray Lorenzo da Grottaria, aparece arrodillado ante las tres señoras de sublime aspecto, que son la Virgen, santa María Magdalena y santa Catalina de Alejandría. Está con el hábito de dominico de alba o túnica blanca y capa de color negro. Su rostro, admirado, entra en conversación con la Virgen María. La Virgen le enseña el cuadro ante su atenta mirada, en tanto que María Magdalena lo señala asimismo, atrayendo la atención del espectador, es una figura contemplativa que recibe un don celestial. Recoge el lienzo y lo acepta. En la mano derecha sostiene el rosario.

Santa María Magdalena, situada a la izquierda de la Virgen, viste un lujoso manto que luce un estampado de flores  y brocados, calza lujosas sandalias y sostiene un pomo de ungüento como  alusión a la escena evangélica de cuando ungió a Jesús (Jn 12, 1-11). Un rico paño le cubre los hombros, muestra el cabello recogido y la frente despejada. La expresión de su rostro y de su mirada ayudan a la contemplación del regalo que hace la Virgen María. Su mirada es penetrante y el misterio de santo Domingo queda resaltado al estar envuelto este en su capa negra. Equilibra, sin lugar a dudas, la composición de la escena.

Un cuadro dentro del cuadro

Santa Catalina de Alejandría aparece con rostro risueño y complaciente y es la que realiza la entrega material del cuadro, que muestra cogido con ambas manos.

Nos encontramos ante el repetido artificio barroco del cuadro dentro del cuadro, que plasma la vera efigie del fundador de los dominicos, con una aureola refulgente a modo de nimbo, joven de rostro blanco y hermoso y barba clara, vestido con el hábito blanquinegro de la orden y llevando el libro, que representa la Biblia y que nos indica la doctrina que predica, y el ramo de azucenas,  símbolo de pureza, en su mano izquierda. La Virgen enseña el cuadro ante la atenta mirada del hermano, en tanto que María Magdalena lo señala asimismo atrayendo la atención del espectador.

El verdadero rostro de Santo Domingo

El acontecimiento de Santo Domingo en Soriano también es conocido como La entrega milagrosa del verdadero retrato de Santo Domingo en el convento de Soriano, por lo que merece que recordemos que entre los años 1943 y 1946 se realizó una reconstrucción del «verdadero rostro» del santo, según los datos de un examen radiológico y estudio del cráneo. El escultor Carlo Pini, basándose en esos datos, realizó el Vero Volto  esculpido en mármol blanco, que se encuentra en la capilla de Santo Domingo de Bolonia, junto a su sepulcro.

Busto en marmol blanco del vero volto de santo Domingoo de e

Vero Volto de Santo Domingo por Carlo PIni (CC BY-SA 4.0, tomado de Biblioteca Salaborsa)

Cronología de la reconstrucción

En 1935, con ocasión del VII Centenario de su Canonización, el relicario de Santo Domingo fue trasladado de Bolonia a Roma para presidir los actos religiosos, del 29 de mayo al 3 de junio. El 3 de septiembre de 1939 Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania. Esta, a su vez, firmó un pacto con Italia; rápidamente se extendió la guerra por toda Europa y por el resto del mundo. Hablamos de la II Guerra Mundial, que finalizó en 1945.

El 3 de mayo de 1943, ante los bombardeos que sufría Italia, en Bolonia, para prevenir posibles desastres bélicos, se extrajeron las reliquias de N. P. santo Domingo de su sepulcro y se procedió, a su vez, al desmontaje del arca-sarcófago. Con tal motivo, la antigua caja de ciprés que contenía sus restos, sin llegar a ser abierta, fue sometida a un examen radiológico por profesores de la Universidad de Bolonia.

A continuación se realizó una reconstrucción del «verdadero rostro» de santo Domingo, según los datos obtenidos del estudio del cráneo, sobre los cuales el escultor Carlo Pini realizó el susodicho busto.

Finalmente, el 15 de septiembre de 1946, bajo la presidencia del cardenal Nasalli Rocca di Cornegliano, Legado Pontificio, y con ocasión del Capítulo General de Roma, las sagradas reliquias de santo Domingo fueron de nuevo depositadas en el arca-sepulcro reconstruida.

Con ocasión del Capítulo General de Bolonia de 1998 se restauró el relicario de Santo Domingo.

Conclusión

El estado actual del cuadro pintado por Clemente Sánchez no es bueno. Merece, sin duda, una labor de restauración, ya que es una buena muestra de las líneas maestras desprendidas  del Concilio de Trento, expresión de la devotio moderna del arte barroco.

Bibliografía

  • Acta sanctorum augusti: ex latinis & graecis, aliarumque gentium momumentis, servata primigenia veterum scriptorum phrasi / collecta, digesta et illustrata a Ioanne Bapt. Sollerio, Ioanne Pinio, Guilielmo Cupero, Petro Boschio e Societate Iesu. Tomus I. Venetiis: apud Io. Baptistam Albrizi Hieron. fil. et Sebastianum Coleti, 1750 , n.º 158.
  • CONGREGATIONE SACRORVM RITVVM siue Eminentissimo, ac Reuerendissimo D. CARD. CASANATE Oxomen. Canonizationis Beati Petri Regaladi Ordinis Minorum Recollectionis S. Francisci POSITIO SVPER DVBIO an Sententia Illustrissimi D. Episcopi Oxomen. Iudicis Subdelegati lata super cultu immemorabili, & casu except à Decretis fel. rec. Vrbani VIII. sit confirmanda, vel infirmanda in casu &c. ROMAE, Ex Typographia Reuerendae Camarae Apostolicae. M.DC.LXXXII.
  • CASILLAS GARCÍA, José Antonio (2016): «Presencia dominicana en la Ribera Burgalesa», Paz y Bien (las órdenes mendicantes en la Ribera del Duero). Biblioteca. Estudio e investigación, n.º 31, pp. 50-51.
  • GALMES, Lorenzo y GÓMEZ, Vito T. (1987): Santo Domingo de Guzmán. Fuentes para su conocimiento. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMLXXXVII p. 683.
  • GELABERT, Miguel, José María; MILAGRO, José María; y DE GARGANTA, José María (1947): Santo Domingo de Guzmán, visto por sus contemporáneos. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMXLVII pp. 486-494.862; (2.ª ed. Madrid MCMLXVI pp. 419-427).
  • ITURGAIZ, Domingo (1992): Iconografía de Santo Domingo de Guzmán. La fuerza de la imagen. Aldecoa, Burgos, pág. 173.
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1982): «Notas histórico-artísticas del Museo de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, núm. 199 (Burgos) pp. 267-306.
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1985): «La iglesia de Santa María de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, núm. 205 (Burgos) pág. 96.124.
  • PAYO HERNANZ, René Jesús (2004): «Notas para el estudio de la pintura de la Ribera burgalesa del Duero durante los siglos XVI y XVIII», Dueros del Barroco. Biblioteca Estudio e Investigación núm. 19, pp. 265-318..
  • ZAPARAÍN YÁÑEZ, M.ª J (2002).: Desarrollo artístico de la comarca arandina. Siglos XVII y XVIII, Ilmo. Ayuntamiento de Aranda de Duero-Excma. Diputación Provincial de Burgos, Salamanca, T. II, 2002.

Pedro Ontoria Oquillas (febrero de 2020)

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Huellas de Felipe Vigarny (P V) en Gumiel de Izán

Pedro Ontoria retoma, en este artículo, el seguimiento de las huellas de Felipe Vigarny en Gumiel de Izán para visibilizar los últimos estudios, a la vez que nos descubre algún detalle escondido de la iglesia.

Felipe Vigarny (P V)

Hace algunos años dimos a conocer las enigmáticas siglas P  V que aparecen en la hermosa cajonería de nogal, con bellas tablas platerescas, de la sacristía de la iglesia de Gumiel, y que aventuramos como correspondientes al artista Felipe Vigarny, por su nombre en francés Philippe Vigarny, sin que tuviéramos indicio alguno de la presencia del llamado Borgoñón en nuestros lares (Ontoria Oquillas, 1982).

Foto muy difuminada en la que se ve una cajonería de importantes dimensionesa da velada e

Cajonería de la sacristía de la iglesia de Gumiel de Izán (P. Ontoria, 1977)

Sin embargo, con posterioridad diversos especialistas del arte burgalés, ver más abajo, han visto indicios de la presencia del taller de Bigarny o Vigarny en el retablo mayor de la iglesia de Santa María de Gumiel de Izán.

Felipe Bigarny, nombrado también como Felipe Vigarny, Felipe Biguerny o Felipe de Borgoña, apodado el Borgoñón nació en Langres, Borgoña, c. 1475 y murió en Toledo el 10 de noviembre de 1543, fue un maestro escultor y tallista borgoñón radicado en España, considerado como uno de los más insignes del Renacimiento español.

Medallón sostenido por atlante, representando a la virtud de la Prudenciatud

Virtud de la Prudencia (M. C. Ugarte, 2019)

 

La cajonería de la sacristía

En la sacristía podemos admirar la hermosa cajonería de nogal con bellas tablas platerescas donde aparecen talladas las iniciales P. V. Lleva en relieve las figuras de las virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza) y diversas figuras alegóricas. Su estado de conservación es bueno, aunque sin duda merecería una restauración y limpieza para corregir las imperfecciones.

Arriba, en la orla de la derecha, del panel que representa la Prudencia, se puede apreciar la «firma» que atribuimos a Vigarny. Aunque el rasgo o palito de la derecha de la V parece haber desaparecido por el paso del tiempo, todavía pueden leerse claramente  las iniciales P  V, Philippe Vigarny.

voluta donde se aprecian las iniciales P V, Felipe Vigarny

Detalle de la firma (M. C. Ugarte, 2019)

Felipe Vigarny y el retablo

Del retablo tardogótico de la iglesia de Gumiel de Izán hay múltiples referencias, si bien ningún autor llega a acometerse un estudio en profundidad. Patricia Andrés en su artículo monográfico a la iconografía de retablo vincula el estilo con los talleres de Vigarny y los Colonia (Andrés González, 2002).

Un atlante sostiene un rosetón en el que se ve la virtud de la Templanza portando en la mano derecha una espada y en la izquierda un cálizaifiresPanel

Cajonería- La Templanza (M. C. Ugarte, 2019)

El conocimiento del retablo se vio especialmente difundido tras la exposición de tres de sus escenas en la edición segoviana de Las Edades del Hombre (2003), con la consiguiente reseña en el catálogo. En él se apunta la proximidad con la labor de Vigarny y Francisco de Colonia (Martínez González, 2003).

Igualmente, Redondo Cantera (2003) señala paralelos morfológicos con los retablos de San Nicolás de Burgos y Dueñas e incide en el carácter protorrenacentista de las tallas, vinculables a Bigarny.

En definitiva, su autoría es aún hoy una incógnita y, a falta de documentación, solo pueden aducirse argumentos comparativos para precisar aspectos como su paternidad o afinar algo más las fechas de realización. Es este uno de los puntos más controvertidos que presenta el estudio del retablo. Los especialistas, ante las lagunas documentales, evitan pronunciarse de una forma definitiva sobre la adscripción del retablo a un artífice determinado. La tónica más habitual es la de circunscribirlo dentro de la actividad escultórica burgalesa del momento, panorama en el que sobresalen las figuras de los Colonia y Vigarny, una vez extinta la labor de Gil de Siloe, cuya última referencia documental data de 1501.

Finalmente, entre los años 1997 y 1998, la Junta de Castilla y León acometió una restauración a fondo del retablo (cuya memoria desconocemos si aún está inédita) que no arrojó más luz en torno a las controvertidas cuestiones de la autoría y la fecha precisa de ejecución. Afortunadamente, algunos datos técnicos de interés fueron recogidos en un artículo en el que se da cuenta de las intervenciones llevadas a cabo (Mendoza y Mayoral, 1999).

La investigación sobre P V sigue abierta

En conclusión, con este artículo pretendemos resaltar la presencia de las iniciales P V en una obra localizada en la iglesia, para respaldar la probable participación de los talleres de Vigarny en tierras gomellanas. De esta forma, invitamos a los estudiosos universitarios a interesarse por la hermosa cajonería gomellana.

Bibliografía

ANDRÉS GONZÁLEZ, Patricia (2002): «En torno a la iconografía gótica en la Ribera del Duero: iconografía gomellense a fines del medievo»”, Arte medieval en la Ribera del Duero. Biblioteca. Estudio e investigación, n.º 17, 2002, pp. 293-314.

MARTÍNEZ GONZÁLEZ, R.A. (2003): «Última Cena», «Prendimiento de Jesús» y «Entierro de Cristo» en Las Edades del Hombre: El Árbol de la Vida, catálogo de la exposición (Segovia, 2003), Fundación Las Edades del Hombre, 2003, pp. 68-71, 99-100 y 383-385 respectivamente.

MENDOZA, Guadalupe, y MAYORAL, Antonio (1999): «Retablo mayor de la iglesia de la Asunción. Gumiel de Hizán, Burgos», Restauración y Rehabilitación, n.º 27, 1999, pp. 20-26.

ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1982): «Notas histórico-artísticas del Museo de Gumiel de Izán»,  Boletín de la Institución Fernán González n.º 199 (Burgos 1982) pp. 267 -306.

REDONDO CANTERA, M.J.: “Escultura del Renacimiento en aguas durolenses”, en Renacimiento del Duero. Biblioteca. Estudio e investigación, nº 18, pp. 288-289.

 

Pedro Ontoria Oquillas

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