Los robadores de leche

Gomelia se complace en publicar el relato de Laura Serrano Isla, Los robadores de leche,  ganador del «Concurso literario Arsenio Escolar “especial coronavirus”» organizado por la Asociación Literaria Esguevanía. Nuestra más sincera enhorabuena.

Pastor rodeado de corderillos

El pastor y sus ovejas

Los robadores

(La Pastorcilla)

Espero que hoy no sea un día como ayer, en el que no daba abasto en la explotación identificando cada lechazo que había nacido e intentando buscar a sus madres, un rompecabezas difícil de componer, pero que te mantiene la cabeza despejada. Nunca había visto a mi marido tan estresado dando biberones a los huérfanos.

—¿Quieres que conduzca yo? —me dijo él.

—Prefiero hacerlo yo, —le dije—, sé lo que nos pasará antes de llegar a la autovía. Y mi intuición no me falló. Allí estaba la Guardia Civil haciéndonos señas para que parásemos. El agente, al igual que nosotros, llevaba guantes y mascarilla.

—Buenos días, ¿me podría decir dónde va y me enseña la documentación?

Creo que nunca había llevado tanta documentación encima: contrato de trabajo, permiso especial para conducir, certificado de que soy trabajadora esencial (esto me recordaba a La lista de Schindler), cartilla veterinaria de las perras… Le expliqué que era ganadera y mi marido también. Cora, mi perra pastora, ladró como nunca, creo que no le gustan los extraños. También tuvimos que enseñar al agente toda la documentación relativa a ella y comprobó que fuera bien atada. Nos dio los buenos días y nos dejó marchar, no sin antes decirnos: «Cuídense mucho». En ese momento me derrumbé y llamé a mi madre como cada mañana desde el manos libres. Y al otro lado estaba una mujer valiente de 76 años que vivía sola —se quedó viuda 30 años atrás— dándome ánimos. ¡Qué grandes son las madres en tiempos difíciles! Mis preguntas fueron : «¿Tienes tos?, ¿estás bien?, ¿tienes fiebre…?» Le faltó tiempo para decirme: «¡Hija, que estoy bien!» Ahí ya me calmé y supe que mi día iba a ser algo más tranquilo.

El renacer de las espigas del trigo y la cebada, el verde del forraje brotando de la tierra, el ruido de las ovejas hambrientas y los lechazos deseosos de mamar la leche de sus madres hacen que tu mente se traslade a otra realidad distinta a lo que está sucediendo. No sabemos el futuro de nuestro sector sabiendo que el cien por cien de los asadores están cerrados, aun así trabajas para sacar el negocio adelante y porque la solidaridad de la gente hace que tu teléfono suene pidiendo que les mandes género por mensajería, pero lees la situación de los compañeros de las distintas ganaderías y sabes que no todos podrán salir adelante, esperas que las ayudas lleguen cuanto antes y de alguna manera intentas animarles y buscar soluciones poniendo nosotros el ingenio. Pero no todos corren la misma suerte. Esta mañana he recibido la llamada de una mujer desesperada por si la comprábamos lechazos, prácticamente estaba al borde de la ruina, he intentado ayudarla de la mejor manera posible y la he aportado posibles soluciones para que no quiebre, una de ellas dejar corderas. Enseguida la facilitamos teléfonos de gente que podía ayudarla. En los próximos días la preguntaré qué tal está, al final todos somos un equipo y su voz desgarradora no se me quita de mi cabeza.

Hoy me he divertido con mis pequeños robadores, esos lechazos cuyas madres rechazan y tienes que buscar otras para alimentarlos. Mientras andas entre las pajas se te cruzan entre las piernas deseosos de que les des un poco de leche y cuando consigues alimentarlos tienes al resto subido encima de ti mordiendo con sus pequeños dientes todo aquello que lleves encima. Uno se ha hecho amigo mío y me sigue a todos lados, es el primero que bala nada más que entro en la nave. No me atrevo a ponerle nombre, sé que nuestra amistad durará poco. Uno se ha hecho amigo mío y me sigue a todos lados, es el primero que bala nada más que entro en la nave. No me atrevo a ponerle nombre, sé que nuestra amistad durará poco. Mi marido no para de reír al ver la situación, ha entrado un momento en la nave para avisarme que va a tirar abono natural al campo antes de que empiecen las lluvias. Se prevé una buena cosecha. Estoy deseando subirme al tractor con la segadora.

Mientras continúo «pegándome» con algún robador hago la lista de la compra mentalmente, me he acostumbrado a ir solo un día a la semana, tengo la suerte de tener todo lo que necesito en el pueblo y sus dueños sé que me lo agradecen. Nunca me había reído tanto (aunque la situación era más bien para llorar) por lo mal que nos quedaban a algunos las mascarillas o lo llamativo de mis guantes, pero ese momento nos evadía a todos de la realidad y en parte lo necesitábamos. Con todo lo que he comprado tendré para una semana y sueño con el rodaballo que me voy a hacer al horno y que tan bien me ha preparado Pepi, la pescadera. ¡Las tiendas de los pueblos no deberían de desaparecer nunca! Después de un día agotador se acerca la hora de ir a casa. Son ya las ocho y cuarto y no llego a los aplausos de los balcones por todos los sanitarios que están luchando en primera línea de la batalla.

Es Miércoles Santo y la autovía está desierta. Solo nos acompañan en nuestro corto trayecto a casa los camioneros que trabajan sin descanso para abastecer y que me dan lástima porque en muchos casos no encuentran un área de servicio donde poder asearse y tomar algo caliente. Todavía no me llego a acostumbrar a las calles vacías del pueblo, los bares cerrados, el centro de jubilados sin nuestros mayores jugando a las cartas, a los amigos de fuera que esperabas con ansia abrazar…, Quiero ser fuerte, pero no puedo, necesito derrumbarme, llorar, gritar— ¡¡Necesito que esto acabe!!!

Y llega el momento temido de encender la tele y asumir la realidad de lo que está pasando. Los datos son dramáticos: más de 150.000 contagiados y 15.000 fallecidos por Covid-19, un virus más fuerte que la gripe que ha paralizado el planeta, un virus que nos ha demostrado lo vulnerables que somos, un virus que, o nos hace mejor personas, o peor aún. Y lo más doloroso, un virus que se está llevando a nuestros mayores, a aquellos que lucharon en la Guerra Civil, que lucharon por un país mejor y que nos cuidaron mejor que nadie.

Me dispongo a dormir pensando en una de mis ovejas que ha sido tan valiente de parir trillizos, una supermami que llamo yo y que he dejado en un box apartada para que esté tranquila y pueda amamantar a sus crías, si no mañana me tocará «robar»-

Al fin y al cabo, la vida sigue.

Laura Serrano Isla

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Lienzo «Santo Domingo en Soriano» de Clemente Sánchez

De nuevo Pedro Ontoria Oquillas nos descubre algunos «secretos» del Museo Gomellano, en este caso el lienzo Santo Domingo en Soriano, realizado por el pintor ribereño Clemente Sánchez.

Santo Domingo en Gumiel

Altorrelieve representando la aparición de la Virgen a santo Domingo de Guzmán

Iglesia de Santa María. Retablo de Santo Domingo de Guzmán (P. Ontoria, 17-08-1977).

Gumiel de Izán goza de la venerable tradición de la estancia en la villa de santo Domingo de Guzmán durante su niñez en casa de su tío materno, el arcipreste don Gonzalo García de Aza.

Erat Joannae frater germanus, archipresbyter in ecclesia Gumielis Izanensis haud procul a Caleruega, vir honestissimus moribus, prudentia, gravitate et, religione perspicuus; huic religiosa matrona filium Dominicum custodiendum, et bonis litteris sanctaque disciplina erudiendum tradidit [trad.: Era un hermano carnal de Juana, arcipreste en la iglesia de Gumiel de Izán, no lejos de Caleruega, varón honestísimo de costumbres, de prudencia, de gravedad, y perspicuo en religión;  a este la religiosa madre le entregó a su hijo Domingo para custodiarle e instruirle en las buenas letras y en la santa disciplina.. {Acta Sanctorum… mensis Augusti  : I (Venetiis 1750) p. 388}

No ha pasado desapercibida y ajena a los gomellanos la extraordinaria devoción a santo Domingo representada en el lienzo, que se llamó  «La imagen» por excelencia y que muestra el acontecimiento sobrenatural conocido como la «Imagen Celestial de Santo Domingo en Soriano».

Santo Domingo en Soriano

En el año 1530, en la noche entre el 14 y el 15 de septiembre, la Virgen, santa María Magdalena y santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir, se aparecieron a fray Lorenzo da Grotteria y le entregaron un lienzo que representa a santo Domingo, con el libro en la mano derecha y con el lirio en la mano izquierda, para entregarlo al superior y exponerlo a la veneración de los fieles. Después de ese evento sobrenatural, la noticia se extendió entre los pueblos cercanos y lejanos y la Imagen Celestial fue objeto de gran veneración y devoción, tanto que se reconocieron innumerables milagros y gracias por todo el mundo. (Cfr. Raimundo Castaño OP, Santo Domingo de Guzmán, Ed. Juan Gili, Barcelona, 1909, pág. 220 ss).

Representaciones del milagro

Santo Domingo en Soriano en el Museo del Prado, descripción en el textodorPadmu

Santo Domingo en Soriano de Maíno (© Museo Nacional del Prado, autorización para uso no comercial)

Del prototipo creado por el pintor dominico Maíno deriva la mayoría de los cuadros que representaron este asunto en el mundo hispánico. Maíno presenta la escena siguiendo el esquema: santa Catalina de Alejandría sostiene el retrato del santo, mientras la Virgen lo señala con el dedo dirigiéndose al religioso visionario que aparece arrodillado a la izquierda y la Magdalena, casi de perfil, cierra la composición por la derecha (Carlos Varona, M. D. de: «Juan Bautista Maíno, 1581-1649», Museo Nacional del Prado, 2009, pp. 172-176).

Santo Domingo en Soriano en la Ribera

Con respecto a los cuadros de Santo Domingo en Soriano de nuestro entorno, es Clemente Sánchez el pintor que trabajó preferentemente para las iglesias, conventos y órdenes religiosas. El tema del cuadro logró gran repercusión en el ámbito de la Ribera, y dicho artista pintó en diversas ocasiones esta composición. Se halla en la iglesia del Real Monasterio de Caleruega, en la colegiata de Peñaranda de Duero, en la iglesia del convento de Barbadillo, monasterio de San Blas, Lerma, y en la colegiata de Lerma (Casillas García, 2016: 50-51; Payo Hernanz, 2004: 312; Zaparaín Yáñez, 2002: 546).

El cuadro de Santo Domingo en Soriano del Museo Gomellano es la única obra artística de la iglesia de Gumiel de la que, ante tanto anonimato, conocemos su autoría y el año de realización, Clemens sanchez, 1648 (Ontoria Oquillas, 1982: 287).
Por otra parte, conviene recordar que en el retablo de Santo Domingo de Guzmán de la iglesia de Gumiel de Izán, en el cuerpo superior, y en relieve, se halla La entrega milagrosa del verdadero retrato de Santo Domingo en el convento de Soriano (Ontoria Oquillas, 1985).

El pintor Clemente Sánchez

Clemente Sánchez es un artista insuficientemente conocido en la actualidad, por lo que hacemos una lista de publicaciones en donde se puede encontrar algunos datos desperdigados que tratan del pintor arandino. En nuestra comarca ejerció una gran actividad pictórica y así aparece en el Positio super Dubio como pintor de diversos cuadros alusivos a los milagros realizados por S. Pedro Regalado con múltiples personas de los pueblos circunvecinos al convento Domus Dei de La Aguilera.

Moderniora autem miracula recenset, Primum e latere epistolae Emanuelis Martinez depictum manu Bernabei della Serna, alterum Francisci de Vquillas depictum a Clemente Sanchez. Aliud Emanuelis Gonzalez depictum a praedicto Barnaba della Serna. Aliud D. loannae de Andossilla sauciae, & miraculosè sanatae depictum ab eodem Perito. Aliud Mariae de Arroyo manu dicti Clementis Sánchez. Aliud Barnabae Aguado manu Periti deponentis. Aliud Bartholomaei Melero manu praedicti Clementis Sánchez, vltimum vero supra portam Sacristiae Ioannis Escudero manu eiusdem deponentis (Congregatione… Positio super Dubio: 10).

[Trad.: En cuanto a las pinturas de los milagros modernos (el perito) pasa revista al primero del lado de la Epístola de Manuel Martínez pintado por Bernabé de la Serna, otro de Francisco de Oquillas, pintado por Clemente Sánchez; otro de Manuel González, pintado por el citado Bernabé de la Serna; uno más de doña Juana de Andosilla deshauciada [sauciae, enferma incurable y sin posibilidades de sobrevivir] y milagrosamente curada, pintado por el mismo perito [Baltasar de la Puente];  otro más de María de Arroyo, pintado por Clemente Sánchez; otro más de Bernabé Aguado pintado por el citado Perito [Baltasar de la Puente]; y aún otro más de Bartolomé Molero, de mano del predicho Clemente Sánchez, y el último situado sobre la puerta de la sacristía de Juan Escudero,  pintado por el deponente [Baltasar de la Puente].

Bibliografía sobre Clemente Sánchez

  • CEÁN BERMÚDEZ, Juan Agustín (1800): Diccionario histórico de los más ilustres profesores de la bellas artes en España, Madrid, 6 vols., En la Imprenta de la Viuda de Ibarra, vide IV, p. 323.
  • COLLAR DE CÁCERES, Fernando (1989): Pintura en la antigua diócesis de Segovia, 1500-1631. Segovia, pp. 387-388.
  • COLLAR DE CÁCERES, Fernando (1998): «Miscelánea inmaculanista (algunas pinturas seiscentistas inéditas o poco conocidas)», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología. T. LXIV, pp. 377-378.
  • LAYNA SERRANO, Francisco: «Las iglesias de Aranda de Duero (Burgos)», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Tomo XLIX, pág. 201.
  • LÓPEZ VILABOA, Máximo (2015): «Santo Domingo de Guzmán, en la Hamburger Kunsthalle», Diario de Burgos, 18 de enero de 2015.
  • PAYO HERNANZ, René Jesús (2001): «La huella de los grabados de Cornelis Cort», Boletín de la Institución Fernán González n.º 223 (Burgos) pp. 263-264.
  • PONZ, Antonio (1788): Viage de España en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella. Tomo XII, Viuda de Ibarra, Madrid, pág. 113.
  • MARTÍ Y MONSÓ, José (1901): Estudios Histórico-Artísticos de Valladolid. Leonardo Miñón, Valladolid.
  • VELASCO PÉREZ, Silverio (1925): Aranda. Memorias de mi Villa y mi Parroquia. Madrid, pp. 286-291.

Descripción del cuadro

 

Representación del milagro

Santo Domingo en Soriano de Clemente Sánchez, 1648. Óleo sobre lienzo. (P. Ontoria, 13-08-1977)

Se trata de un cuadro barroco de la primera mitad del siglo XVII (1648), hermoso y artístico marco de 220 x 180 cms. En el lienzo se recoge el acontecimiento del milagro que tuvo lugar en el convento dominico de Soriano en Italia, cuando la Virgen se apareció al hermano sacristán del convento, fray Lorenzo da Grottaria, y le entregó una tela con la representación de santo Domingo. En él aparece santa Catalina sosteniendo el retrato del santo, mientras la Virgen lo señala con el dedo dirigiéndose al religioso visionario que aparece arrodillado a la izquierda y la Magdalena cierra la composición por la derecha. Está firmado en el ángulo inferior derecho: Clemente Sánchez.

La Virgen señala con el dedo índice de su mano derecha el lienzo desplegado con el retrato de santo Domingo. Los tonos de las vestiduras son cálidos, con manto azul de realeza y túnica roja de maternidad de su Hijo Redentor. Está tocada con velo ligero que arropa la belleza del rostro y alrededor de una aureola o resplandor aparece una corona en su cabeza.

El sacristán, fray Lorenzo da Grottaria, aparece arrodillado ante las tres señoras de sublime aspecto, que son la Virgen, santa María Magdalena y santa Catalina de Alejandría. Está con el hábito de dominico de alba o túnica blanca y capa de color negro. Su rostro, admirado, entra en conversación con la Virgen María. La Virgen le enseña el cuadro ante su atenta mirada, en tanto que María Magdalena lo señala asimismo, atrayendo la atención del espectador, es una figura contemplativa que recibe un don celestial. Recoge el lienzo y lo acepta. En la mano derecha sostiene el rosario.

Santa María Magdalena, situada a la izquierda de la Virgen, viste un lujoso manto que luce un estampado de flores  y brocados, calza lujosas sandalias y sostiene un pomo de ungüento como  alusión a la escena evangélica de cuando ungió a Jesús (Jn 12, 1-11). Un rico paño le cubre los hombros, muestra el cabello recogido y la frente despejada. La expresión de su rostro y de su mirada ayudan a la contemplación del regalo que hace la Virgen María. Su mirada es penetrante y el misterio de santo Domingo queda resaltado al estar envuelto este en su capa negra. Equilibra, sin lugar a dudas, la composición de la escena.

Un cuadro dentro del cuadro

Santa Catalina de Alejandría aparece con rostro risueño y complaciente y es la que realiza la entrega material del cuadro, que muestra cogido con ambas manos.

Nos encontramos ante el repetido artificio barroco del cuadro dentro del cuadro, que plasma la vera efigie del fundador de los dominicos, con una aureola refulgente a modo de nimbo, joven de rostro blanco y hermoso y barba clara, vestido con el hábito blanquinegro de la orden y llevando el libro, que representa la Biblia y que nos indica la doctrina que predica, y el ramo de azucenas,  símbolo de pureza, en su mano izquierda. La Virgen enseña el cuadro ante la atenta mirada del hermano, en tanto que María Magdalena lo señala asimismo atrayendo la atención del espectador.

El verdadero rostro de Santo Domingo

El acontecimiento de Santo Domingo en Soriano también es conocido como La entrega milagrosa del verdadero retrato de Santo Domingo en el convento de Soriano, por lo que merece que recordemos que entre los años 1943 y 1946 se realizó una reconstrucción del «verdadero rostro» del santo, según los datos de un examen radiológico y estudio del cráneo. El escultor Carlo Pini, basándose en esos datos, realizó el Vero Volto  esculpido en mármol blanco, que se encuentra en la capilla de Santo Domingo de Bolonia, junto a su sepulcro.

Busto en marmol blanco del vero volto de santo Domingoo de e

Vero Volto de Santo Domingo por Carlo PIni (CC BY-SA 4.0, tomado de Biblioteca Salaborsa)

Cronología de la reconstrucción

En 1935, con ocasión del VII Centenario de su Canonización, el relicario de Santo Domingo fue trasladado de Bolonia a Roma para presidir los actos religiosos, del 29 de mayo al 3 de junio. El 3 de septiembre de 1939 Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania. Esta, a su vez, firmó un pacto con Italia; rápidamente se extendió la guerra por toda Europa y por el resto del mundo. Hablamos de la II Guerra Mundial, que finalizó en 1945.

El 3 de mayo de 1943, ante los bombardeos que sufría Italia, en Bolonia, para prevenir posibles desastres bélicos, se extrajeron las reliquias de N. P. santo Domingo de su sepulcro y se procedió, a su vez, al desmontaje del arca-sarcófago. Con tal motivo, la antigua caja de ciprés que contenía sus restos, sin llegar a ser abierta, fue sometida a un examen radiológico por profesores de la Universidad de Bolonia.

A continuación se realizó una reconstrucción del «verdadero rostro» de santo Domingo, según los datos obtenidos del estudio del cráneo, sobre los cuales el escultor Carlo Pini realizó el susodicho busto.

Finalmente, el 15 de septiembre de 1946, bajo la presidencia del cardenal Nasalli Rocca di Cornegliano, Legado Pontificio, y con ocasión del Capítulo General de Roma, las sagradas reliquias de santo Domingo fueron de nuevo depositadas en el arca-sepulcro reconstruida.

Con ocasión del Capítulo General de Bolonia de 1998 se restauró el relicario de Santo Domingo.

Conclusión

El estado actual del cuadro pintado por Clemente Sánchez no es bueno. Merece, sin duda, una labor de restauración, ya que es una buena muestra de las líneas maestras desprendidas  del Concilio de Trento, expresión de la devotio moderna del arte barroco.

Bibliografía

  • Acta sanctorum augusti: ex latinis & graecis, aliarumque gentium momumentis, servata primigenia veterum scriptorum phrasi / collecta, digesta et illustrata a Ioanne Bapt. Sollerio, Ioanne Pinio, Guilielmo Cupero, Petro Boschio e Societate Iesu. Tomus I. Venetiis: apud Io. Baptistam Albrizi Hieron. fil. et Sebastianum Coleti, 1750 , n.º 158.
  • CONGREGATIONE SACRORVM RITVVM siue Eminentissimo, ac Reuerendissimo D. CARD. CASANATE Oxomen. Canonizationis Beati Petri Regaladi Ordinis Minorum Recollectionis S. Francisci POSITIO SVPER DVBIO an Sententia Illustrissimi D. Episcopi Oxomen. Iudicis Subdelegati lata super cultu immemorabili, & casu except à Decretis fel. rec. Vrbani VIII. sit confirmanda, vel infirmanda in casu &c. ROMAE, Ex Typographia Reuerendae Camarae Apostolicae. M.DC.LXXXII.
  • CASILLAS GARCÍA, José Antonio (2016): «Presencia dominicana en la Ribera Burgalesa», Paz y Bien (las órdenes mendicantes en la Ribera del Duero). Biblioteca. Estudio e investigación, n.º 31, pp. 50-51.
  • GALMES, Lorenzo y GÓMEZ, Vito T. (1987): Santo Domingo de Guzmán. Fuentes para su conocimiento. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMLXXXVII p. 683.
  • GELABERT, Miguel, José María; MILAGRO, José María; y DE GARGANTA, José María (1947): Santo Domingo de Guzmán, visto por sus contemporáneos. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMXLVII pp. 486-494.862; (2.ª ed. Madrid MCMLXVI pp. 419-427).
  • ITURGAIZ, Domingo (1992): Iconografía de Santo Domingo de Guzmán. La fuerza de la imagen. Aldecoa, Burgos, pág. 173.
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1982): «Notas histórico-artísticas del Museo de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, núm. 199 (Burgos) pp. 267-306.
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1985): «La iglesia de Santa María de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González, núm. 205 (Burgos) pág. 96.124.
  • PAYO HERNANZ, René Jesús (2004): «Notas para el estudio de la pintura de la Ribera burgalesa del Duero durante los siglos XVI y XVIII», Dueros del Barroco. Biblioteca Estudio e Investigación núm. 19, pp. 265-318..
  • ZAPARAÍN YÁÑEZ, M.ª J (2002).: Desarrollo artístico de la comarca arandina. Siglos XVII y XVIII, Ilmo. Ayuntamiento de Aranda de Duero-Excma. Diputación Provincial de Burgos, Salamanca, T. II, 2002.

Pedro Ontoria Oquillas (febrero de 2020)

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Huellas de Felipe Vigarny (P V) en Gumiel de Izán

Pedro Ontoria retoma, en este artículo, el seguimiento de las huellas de Felipe Vigarny en Gumiel de Izán para visibilizar los últimos estudios, a la vez que nos descubre algún detalle escondido de la iglesia.

Felipe Vigarny (P V)

Hace algunos años dimos a conocer las enigmáticas siglas P  V que aparecen en la hermosa cajonería de nogal, con bellas tablas platerescas, de la sacristía de la iglesia de Gumiel, y que aventuramos como correspondientes al artista Felipe Vigarny, por su nombre en francés Philippe Vigarny, sin que tuviéramos indicio alguno de la presencia del llamado Borgoñón en nuestros lares (Ontoria Oquillas, 1982).

Foto muy difuminada en la que se ve una cajonería de importantes dimensionesa da velada e

Cajonería de la sacristía de la iglesia de Gumiel de Izán (P. Ontoria, 1977)

Sin embargo, con posterioridad diversos especialistas del arte burgalés, ver más abajo, han visto indicios de la presencia del taller de Bigarny o Vigarny en el retablo mayor de la iglesia de Santa María de Gumiel de Izán.

Felipe Bigarny, nombrado también como Felipe Vigarny, Felipe Biguerny o Felipe de Borgoña, apodado el Borgoñón nació en Langres, Borgoña, c. 1475 y murió en Toledo el 10 de noviembre de 1543, fue un maestro escultor y tallista borgoñón radicado en España, considerado como uno de los más insignes del Renacimiento español.

Medallón sostenido por atlante, representando a la virtud de la Prudenciatud

Virtud de la Prudencia (M. C. Ugarte, 2019)

 

La cajonería de la sacristía

En la sacristía podemos admirar la hermosa cajonería de nogal con bellas tablas platerescas donde aparecen talladas las iniciales P. V. Lleva en relieve las figuras de las virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza) y diversas figuras alegóricas. Su estado de conservación es bueno, aunque sin duda merecería una restauración y limpieza para corregir las imperfecciones.

Arriba, en la orla de la derecha, del panel que representa la Prudencia, se puede apreciar la «firma» que atribuimos a Vigarny. Aunque el rasgo o palito de la derecha de la V parece haber desaparecido por el paso del tiempo, todavía pueden leerse claramente  las iniciales P  V, Philippe Vigarny.

voluta donde se aprecian las iniciales P V, Felipe Vigarny

Detalle de la firma (M. C. Ugarte, 2019)

Felipe Vigarny y el retablo

Del retablo tardogótico de la iglesia de Gumiel de Izán hay múltiples referencias, si bien ningún autor llega a acometerse un estudio en profundidad. Patricia Andrés en su artículo monográfico a la iconografía de retablo vincula el estilo con los talleres de Vigarny y los Colonia (Andrés González, 2002).

Un atlante sostiene un rosetón en el que se ve la virtud de la Templanza portando en la mano derecha una espada y en la izquierda un cálizaifiresPanel

Cajonería- La Templanza (M. C. Ugarte, 2019)

El conocimiento del retablo se vio especialmente difundido tras la exposición de tres de sus escenas en la edición segoviana de Las Edades del Hombre (2003), con la consiguiente reseña en el catálogo. En él se apunta la proximidad con la labor de Vigarny y Francisco de Colonia (Martínez González, 2003).

Igualmente, Redondo Cantera (2003) señala paralelos morfológicos con los retablos de San Nicolás de Burgos y Dueñas e incide en el carácter protorrenacentista de las tallas, vinculables a Bigarny.

En definitiva, su autoría es aún hoy una incógnita y, a falta de documentación, solo pueden aducirse argumentos comparativos para precisar aspectos como su paternidad o afinar algo más las fechas de realización. Es este uno de los puntos más controvertidos que presenta el estudio del retablo. Los especialistas, ante las lagunas documentales, evitan pronunciarse de una forma definitiva sobre la adscripción del retablo a un artífice determinado. La tónica más habitual es la de circunscribirlo dentro de la actividad escultórica burgalesa del momento, panorama en el que sobresalen las figuras de los Colonia y Vigarny, una vez extinta la labor de Gil de Siloé, cuya última referencia documental data de 1501.

Finalmente, entre los años 1997 y 1998, la Junta de Castilla y León acometió una restauración a fondo del retablo (cuya memoria desconocemos si aún está inédita) que no arrojó más luz en torno a las controvertidas cuestiones de la autoría y la fecha precisa de ejecución. Afortunadamente, algunos datos técnicos de interés fueron recogidos en un artículo en el que se da cuenta de las intervenciones llevadas a cabo (Mendoza y Mayoral, 1999).

La investigación sobre P V sigue abierta

En conclusión, con este artículo pretendemos resaltar la presencia de las iniciales P V en una obra localizada en la iglesia, para respaldar la probable participación de los talleres de Vigarny en tierras gomellanas. De esta forma, invitamos a los estudiosos universitarios a interesarse por la hermosa cajonería gomellana.

Bibliografía

ANDRÉS GONZÁLEZ, Patricia (2002): «En torno a la iconografía gótica en la Ribera del Duero: iconografía gomellense a fines del medievo»”, Arte medieval en la Ribera del Duero. Biblioteca. Estudio e investigación, n.º 17, 2002, pp. 293-314.

MARTÍNEZ GONZÁLEZ, R.A. (2003): «Última Cena», «Prendimiento de Jesús» y «Entierro de Cristo» en Las Edades del Hombre: El Árbol de la Vida, catálogo de la exposición (Segovia, 2003), Fundación Las Edades del Hombre, 2003, pp. 68-71, 99-100 y 383-385 respectivamente.

MENDOZA, Guadalupe, y MAYORAL, Antonio (1999): «Retablo mayor de la iglesia de la Asunción. Gumiel de Hizán, Burgos», Restauración y Rehabilitación, n.º 27, 1999, pp. 20-26.

ONTORIA OQUILLAS, Pedro (1982): «Notas histórico-artísticas del Museo de Gumiel de Izán»,  Boletín de la Institución Fernán González n.º 199 (Burgos 1982) pp. 267 -306.

REDONDO CANTERA, M.J.: “Escultura del Renacimiento en aguas durolenses”, en Renacimiento del Duero. Biblioteca. Estudio e investigación, nº 18, pp. 288-289.

 

Pedro Ontoria Oquillas

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Capitel de los guerreros

Pedro Ontoria nos acerca en detalle a otro de los capiteles románicos: el Capitel de los guerreros.

El capitel n.º 3 o Capitel de los guerreros

Capitel n.º 3 (1977)

En el archivo de la parroquia de Gumiel de Izán existe un sencillo catálogo de los capiteles conservados en la capilla de la Virgen del Rosario que registra con el n.º 3 el denominado Capitel de los guerreros.

José Pérez Carmona fue el primero que divulgó el capitel en una lámina, apilado con otros capiteles —números 1, 2 y 9 y que se hallaban un tanto amontonados y desordenados en la antigua sacristía o capilla de la Purísima— en Arquitectura y escultura en la provincia de Burgos (Imprenta Santiago Rodríguez, Burgos 1959).

Fotografía en B/N de los tres capiteles apilados

Pérez Carmona 1959

En nuestro artículo de 1982 «Notas histórico-artísticas del museo de Gumiel de Izán» elaboramos una incipiente catalogación o un escueto elenco de los capiteles conservados en la capilla del Rosario. Del capitel n.º 3 escribía que no sabemos a qué escuela y estilo atribuir. Es un grupo de ocho cabezas dispuestas de una manera extraña; parecen representar soldados que conducen prisioneros. Es basto, pero la distribución de las figuras causa un curioso efecto.

Capitel de los guerreros y Capitel del gatospa

Capitel de los guerreros y Capitel del gato (P, Las Hayas, 2014)

Con posterioridad aparece el capitel en algunas obras del románico como Enciclopedia del Románico en Castilla y León o la entrada dedicada a Gumiel de Izán en Arteguías, a las que podríamos añadir algunos comentarios espontáneos en foros de Internet de amigos del románico.

En el interesante lapidario a base de restos de columnas y capiteles, algunos de ellos pertenecientes al Monasterio de San Pedro, lo primero que se aprecia es que son de diferente tamaño. Además los hay dobles (pertenecientes a un claustro o una galería porticada) y otros
sencillos, más difíciles de ubicar. Están custodiados tras una fuerte reja de madera de estilo barroco.

Reja barroca de madera

Reja de la capilla del Rosario. Foto agosto de 1977. (P. Ontoria).

En el trabajo recogemos los diversos datos, referencias y consideraciones del capitel de los Guerreros que está colocado en la parte del muro izquierdo  de la capilla del Rosario al lado del capitel n.º 6, Las garras del felino.

Para su mejor apreciación, reproducimos en este trabajo algunas de las escasas ilustraciones de este capitel.

Descripción del capitel de los Guerreros

Detalle del capitel en el que se ven todas las cabezas

Primer plano del Capitel de los guerreros

Capitel sencillo y un tanto tosco que no sabemos a qué escuela y estilo atribuir. Sus dimensiones son 26 x 26 x 38 cms. No es silense y las ocho máscaras, dos de ellas tocadas con turbantes, parece representar a soldados conduciendo prisioneros. Más allá de su rusticidad, sí revela cierta vetustez, no siendo desaforado plantear una cronología de inicios del siglo XIII.

Se halla concebido con una rotunda valoración geométrica y anima dos de sus caras con bustos humanos que, al menos en algunos casos, representan a soldados. Colocados en doble hilera, forman grupos de cuatro y tres cabezas, que se disponen en posición convergente hacia uno de los ángulos del capitel donde se halla un tronco animal del que surgen dos cabezas
humanas —una de ellas actualmente desaparecida—. Los rostros, aunque de volumen destacado, tienen un carácter impersonal y, si bien se establecen entre ellos ciertas variantes de tamaño e inclinación, poseen un marcado distanciamiento objetual que les reviste de un carácter emblemático.

Posible origen del capitel de los Guerreros

En esta escultura, que nada tiene que ver con ninguna obra que haya sido etiquetada como «arte de Cruzada»  (véase, por ejemplo, J. Folda; Gómez, M. D.), destacan las ocho cabezas labradas con un relieve de bulto en el centro. Algunas muestran sombreros con visera mientras que otras se cubren con yelmos más elaborados, que incluyen una protección por debajo de la barbilla.

Esta composición difiere de las representaciones de caballeros victoriosos, mucho más difundidas (Vide Ruiz Maldonado). En su sencillez, que parece más propia del arte del siglo XX, el conjunto sugiere la idea de una cierta hermandad entre los retratados, probablemente fallecidos.

La batalla de Alarcos

La temática de la imagen guerrera del capitel nos induce a pensar que probablemente proceda de alguna de las estancias (sala capitular, iglesia, portadas, ventanas…) del monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán, siendo una especie de memorial de guerra al relacionarlo con Alfonso VIII, monarca que si bien sufrió un doloroso revés en Alarcos (1195), acabaría
finalmente recuperando su crédito como líder militar con la victoria de Las Navas de Tolosa (1212), que le granjearía una fama sin parangón en la época. Por su parte, la Orden de Calatrava había sufrido importantes pérdidas en la fallida campaña de Alarcos, y el recuerdo de los
mártires caídos en batalla aquella jornada perseguiría durante años a Alfonso VIII.

Alarcos (Ciudad Real) castillo (RPS 25-08-2012)

Castillo de Alarcos (Wikimedia Commons)

¿Hubo algún tipo de memorial para la multitud de caídos en la batalla, al que pudiera tener acceso cualquiera con independencia de su condición? Una de las respuestas nos conduce a las Órdenes Militares. Sin duda, la contribución de los soldados individuales no dejó de ser tenida en cuenta, y el propio Jiménez de Rada así lo reconoce después de la victoria de Las Navas, al poner en su boca una advertencia destinada al monarca:

Toletanus pontifex hec uerba dixit nobili regi:…. Estote etiam memor uestrorum militum, quorum auxilio ad tantam gloriam peruenistis (trad.: Acordaos de vuestros hombres, sin cuya ayuda no habríais alcanzado tan gran victoria) (De rebus Hispaniae 8.10.49).

Rose Walker nos dirá que son estos soldados los que aparecerían labrados en un capitel de San Pedro de Gumiel de Izán (Burgos).

Diego Velázquez y la Orden de Calatrava

San Pedro de Gumiel era el monasterio donde Diego Velázquez —uno de los primeros miembros de la Orden de Calatrava— se refugió tras la derrota de Alarcos, y allí sería enterrado en 1196. Jiménez de Rada lo recuerda en su crónica con respeto y puede que con afecto:

Didacus Velasqui postea diu vixit, quem etiam memini me vidisse, et obit in Monasterio Sancti Petri de Gumiello, et ibi sepultus est, requiescat in pace (Ibid., 7.14).

Su cuerpo sería objeto de culto varios años después. San Pedro de Gumiel se convertiría también en un lugar de conmemoración para la Orden de Calatrava en los años que siguieron a la batalla de Alarcos (Ontoria Oquillas, 2014-2015). No sería éste el único lugar de memoria para la Orden, puesto que habría que añadir también los de Zorita de los Canes en Guadalajara y Alcañiz. Del mismo modo que los cuerpos de los freires descansaban desmembrados, la memoria de los calatravos caídos se dispersaba.

Durante años, el campo de Alarcos debió de ser el único sepulcro que acogiese a los miles de soldados anónimos que allí habían encontrado la muerte, a pesar de que textos posteriores señalen que se había erigido una capilla para honrarlos, Nuestra Señora de los Mártires (Zapata Alarcón).

DSC02222 - Ciudad Real - Santuario de Nuestra Señora de Alarcos

Santuario de Nuestra Señora de Alarcos (Wikimedia Commons)

Bibliografía

  • Enciclopedia del románico en Castilla Y León. Fundación Santa
    María la Real. Centro de Estudios del Románico. Aguilar de Campoo, 2002, Burgos, vol. IV, pp. 2770-2773.
  • FOLDA, J.: Crusader Art: the art of the Crusaders in the Holy Land, 1099-1291, Aldershot, 2008.
  • GÓMEZ, M. D.: «The Crusades and church art in the era of Las Navas de Tolosa», Anuario de historia de la Iglesia, 20 (2011) 237-60.
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Notas histórico-artísticas del museo de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González n.º. 199 (Burgos 1982) pp. 282-284.
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Huellas memorables del Monasterio de San Pedro de Gumiel» en Cantos de nostalgia acariciada. Biblioteca. Estudio e Investigación. n.º 29-30 (Aranda de Duero 2014-2015) pp. 147-157.
  • PÉREZ CARMONA, José: Arquitectura y escultura en la provincia de Burgos. Imprenta Santiago Rodríguez, Burgos 1959 lámina 113.
  • RODRIGO JÍMENEZ DE RADA: Historia de rebus Hispanie sive Historia Gothica.
  • FERNÁNDEZ VALVERDE, J. (ed.): Corpus Christianorum. Continuatio Mediaevalis 72, Turnhout, 1987.
  • RUIZ MALDONADO, M.: «El «caballero victorioso» en la escultura románica española. Algunas consideraciones y nuevos ejemplos», Boletín Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 1979, 271-286.
  • WALKER, Rose: «Memoriales de guerra. Recuerdo y olvido más allá de Las Huelgas», Quintana. Revista de Estudos do Departamento e Historia da Arte. n.º 11 (Universidade de Santiago de Compostela 2012) pp. 13-27.
  • ZAPATA ALARCÓN, J.: «El culto a los mártires: Visión y símbolo del medievo a la contrarreforma. La construcción del relicario del Sacro Convento de Calatrava la Nueva» en Actas del Congreso Internacional Conmemorativo del VII Centenario de la Batalla de Alarcos, IZQUIERDO BENITO, R. y RUÍZ GÓMEZ, F. (eds.), Ciudad Real, 1996, 615-23.

Imagen en B/N

Capitel de San Pedro de Gumiel de Izán, Burgos (John Batten Photography en Walker, Rose)

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Pedro Ontoria Oquillas

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Montserrat Soto, Gumiel de Izán se congratula contigo

Montserrat Soto Pérez es hija de gomellanos y artista plástica, y desde hace algunos años reside en Gumiel de Izán. En el 2019 ha recibido tres premios importantes, entre ellos el Nacional de Fotografía, y por esa razón, y por querer conocer mejor a nuestra paisana y su obra, Gomelia le ha preparado unas preguntas que ella ha tenido la amabilidad de contestar. 

Ante todo nuestra más sincera enhorabuena por tus éxitos

 

Montse sentada en un sillón en una esquina del salón de su casa. En el fondo una chimenea con una pizarra encima llena de anotaciones, como en un plan de trabajo. En primer plano una mesa cúbica con diversos objetosaAl fronte e o r -fot

Retrato

Los primeros pasos de Montserrat Soto

Gomelia.— Tus padres, gomellanos los dos —Fernando Soto y Máxima Pérez— emigraron a Barcelona en los años cincuenta, y tú naciste allí, en Barcelona, a principios de los sesenta. ¿Qué nos puedes contar de tu niñez allí? ¿Teníais mucha relación con otros gomellanos?

Montserrat Soto.— Mi niñez fue normal, no recuerdo nada especial, salvo que me encantaba estar en la calle. Mis padres trabajaron duramente para poder salir adelante, como todos los que emigraron en esos duros años y que provocaron un gran descenso en la población de Gumiel.

A Barcelona también emigró toda la familia directa de mi padre. Creo que todos los gomellanos se conocían. En los entierros aparecíamos todos.

G.— ¿Veníais a Gumiel con cierta frecuencia? ¿Qué recuerdas de aquel Gumiel de los años sesenta? ¿Qué recuerdas de la fonda de tu abuela Nicerata?

M. S.— Sí, veníamos a Gumiel cada año en verano. Recuerdo a la gente mayor jugando a cartas a las puertas de las casas y recuerdo que desde lejos ya oía la frase: «¿Y esta de quién es? Esta es Jurilla…, el que se casó con la de la fonda». Así que desde niña ya sabía que era Jurilla, Mediera y Baratera.

Recuerdo cuando vaciamos la casa de mi abuelo Pedro y mi abuela Rosaura, que estaba enfrente del Bar Aritos.

Mi abuela Nicerata era muy importante para mí. Era una mujer fuerte y con mucho carisma. Tengo muy buenos recuerdos de la Fonda San Miguel, era muy diferente a las casas que conocía y siempre me sorprendió. Las dos grandes cocinas que tenía, el desván, una cuadra inmensa. Me apenó mucho cuando desapareció.

Recuerdo también que íbamos al río a bañarnos.

Recuerdo a mis tíos y su restaurante Los Hermanos. Pasaba muchas horas allí con ellos y con mi prima Mayte.

G.— Volvamos a Barcelona, ¿fuiste de vocación temprana?

M. S.— No. Nunca pensé que el arte era una vocación. Hasta el quinto curso de Massana no lo había ni considerado. Solo quería trabajarme un poco la intuición y la libertad de la creatividad para crecer personalmente.

G.— ¿Qué significado tiene para ti la Escuela Massana, que acabas de mencionar? ¿Cómo fue tu paso por ella? ¿Qué otros estudios hiciste y dónde?

M. S.— En la escuela Massana empecé a estudiar pintura, pero por el camino me centré más en la imagen. Empezaron a aparecer estudios de vídeo, de fotografía, en ese momento se llamaban Procedimientos Contemporáneos de la Imagen, que eran una novedad y lograron atraparme. Me gustaba la idea de equipo, de trabajar con otra gente y la verdad es que del grupo de amigos muchos siguen todavía trabajando en el medio, y esto es muy importante, porque quiere decir que nos fuimos empujando unos a otros.

Cuando acabé Massana me fui a Grenoble, Francia, y convalidé los estudios de Massana en París y estudié en la École de Beaux Arts en Grenoble. Era una forma diferente de enseñar. Los grandes artistas que habían estado en los grandes encuentros internacionales daban clases allí por temporadas. No había talleres, pero había una biblioteca increíble y contemporánea (en ese momento internet estaba en sus inicios mas básicos). Escritores, científicos, astrónomos, etc. de primer orden daban cursos y conferencias. Fue todo un gran aprendizaje que nunca olvidaré, lo mismo que las conferencias que se impartían y que me hicieron sentir que estaba en el centro de la vanguardia de los nuevos pensamientos.

Cuando acabé con mi Diplôme National Supérieur d’Expression Plastique, me dieron una beca, para ir a Nueva York, de la Generalitat de Cataluña y me fui allí durante un año. Posteriormente logré la beca del PS1 (un centro contemporáneo importante que depende del MoMA) y me quedé más tiempo.

G.— ¿Cómo te decidiste por los grandes formatos e instalaciones?

M. S.— Recuerdo que mi último trabajo de fin de estudios en Massana ya era de grandes formatos. Me interesaba que el espectador fuera envuelto por las propuestas y la idea de trompe-l’oeil o trampantojo resolvía esa necesidad.

colección de espejos que se reflejan entre ellos

Sin nombre

 

Construcción de la memoria oral de Montserrat Soto

G.— En 2003 realizaste la videoinstalación Secretos. Memoria oral , en el que con tu madre como protagonista rindes homenaje a tu abuelo Pablo Pérez, fusilado durante los primeros días de la Guerra Civil, y recuperado su cuerpo de la fosa común de Villamayor de los Montes, ya en el siglo XXI. ¿Cómo viviste esa experiencia?

M. S.— Fue una experiencia increíble. Había leído que la Asociación de la Memoria Histórica estaba contabilizando los muertos de la Guerra Civil, y como mi abuelo fue asesinado en los primeros meses de la contienda, pues como sabéis esta era zona de levantamiento, quise mandar la información para que lo contabilizaran. Mi sorpresa fue cuando meses después me llamaron y me dijeron que lo habían encontrado. Me quedé sin palabras, no entendía qué me decían pues apenas había dado datos.

La historia era que cuando mi abuelo salió «en libertad» (como decía su expediente) de la cárcel de Burgos, el 24 de septiembre de 1936, le «soltaron» con más gente, y todos ellos fueron fusilados en el mismo lugar de la carretera nacional a la altura de Villamayor de los Montes. Por cierto, creo recordar que había unos 11 o 12 personas de Gumiel en la misma fosa.

Por lo visto, cuando los estaban enterrando había alguien que reconoció a uno de ellos y muchos años más tarde, cuando este había muerto le había dado el encargo a su hijo de decírselo a los familiares del conocido de donde estaba enterrado su padre.

El nieto de este fusilado estuvo buscando por la zona durante mucho tiempo, iba constantemente a la taberna del pueblo y finalmente alguien le dijo dónde había una fosa común. El nieto fue al lugar, escavó y encontró huesos, cerró la tumba y llamó a la Asociación de la Memoria Histórica.

A partir de ahí tuvimos mucha suerte y dieron el consentimiento para abrirla. Arqueólogos, sociólogos y antropólogos trabajaron juntos durante todo el verano del 2003 para abrir lo que finalmente serían dos fosas juntas, una al lado de otra. Una era la de todos los que salieron de la cárcel el mismo día que mi abuelo y la otra se desconocía su procedencia. En total creo que eran 46 cadáveres. Todos ejecutados y con tiros en la cabeza.

Al principio mi madre y sus hermanos Leandro, Natividad, Julián, Pablo y Amelia tenía recuerdos vagos, lejanos, eran flashes que intentaban colocar en una línea temporal. Mientras veía como recomponían su memoria me vinieron una serie de preguntas: ¿Cómo se crea la memoria oral o cómo se construye?, ¿cómo aparece?, ¿cómo se desarrolla?, ¿y cómo se afianza?

A partir de esta experiencia he visto cómo, partiendo de un pasado común dominado por la confusión, las personas empiezan a compartir sus experiencias y sus viejos secretos. Organizan sus recuerdos a modo de gran puzzle y los pequeños datos parciales se van uniendo y entrecruzando, para dar paso a la gran historia personal, que a medida que avanza, va creando un hilo temporal. Detalles inadvertidos vuelven a la memoria de los protagonistas, recuerdos de alguien que dijo algo hace setenta años y que su madre les había ido recordando. Junto a este acto de recordar aparecen imágenes fantasmas, o como diría Derrida «espectrales», escenarios que les devuelven a un lugar herido y dolorosamente recordado o inconscientemente olvidado.

Quise hacer una videoinstalación con el audio de mi familia mientras compartían cada uno sus recuerdos y registrar las imágenes de la apertura de la fosa. Finalmente, un año después, mi tío Leandro ya tenía, con todos los recuerdos compartidos, su cerrada memoria común y le grabé en la mesa de la cocina de casa de mi madre.

Lo que vi y respiré en ese tiempo fue el orgullo y el éxito cuando se encuentra y recupera al ser querido que se buscó desde la infancia, aquel al que no dejaban nombrar, era el amigo, el familiar «innombrable». Orgullo y éxito es lo que se siente al recuperar la dignidad robada. La necesidad de pasar página para superar, de acabar la búsqueda que empezó tu madre o tu abuela hace setenta años atrás, es una urgencia que les presiona. Poder enterrar a mi abuelo Pablo en la misma tumba que mi abuela Nicerata fue toda una liberación.

Vivienda precaria construida sobre escombros

Invasión sucesión 5

La autocensura y la creación vistas por Montserrat Soto

G.— Una de tus últimas exposiciones ha sido Imprimatur, incluida en PhotoEspaña 2918, donde reflexionas sobre el tema de la censura. ¿Te sientes libre para hacer artísticamente lo que quieres? La autocensura existe, y no solo en el plano artístico, ¿somos conscientes de ella?

M. S.— En Imprimatur quise mostrar un poco cómo algunos autores han tratado el tema de la creación. Es difícil históricamente hablar de la censura y la autocensura en el arte, porque es hablar de algo que no está, de aquello que falta. Cuando me planteé Imprimatur, me introduje en un mundo donde la imagen es poder. Una historia en donde la imagen, inicialmente, desconocía la separación entre creador y ejecutor, pero que posteriormente quedó sometida a estamentos institucionales y judiciales y la obra fue adquiriendo un valor sagrado y el artista quedo relegado de ser un artista creativo a ser un artista de encargo. En este periodo encontramos: la crisis de la imagen, el poder de la imagen y el control de la imagen (lo mismo que esta pasando ahora mismo en la web superficial). Hans Belting, en su libro Imagen y culto nos explica muy bien cómo la Iglesia legitimó la imagen para la veneración y así intentó mantener el control del pueblo. Solo a través de las leyes que imperaban en esos momentos podemos, quizás, interpretar el arte de cada época.

Mientras haya leyes que puedan despojarnos y controlar el acto creativo, siempre habrá autocensura.

¿Cómo nos autocensuramos? Por ejemplo, por los temas que pueden herir a parte de los espectadores y no son políticamente correctos, y como he dicho antes por las leyes jurídicas que hay en cada momento y que hace que nos autocensuremos, porque si no tendremos que enfrentarnos a ellas. La autocensura es constante en toda la historia del arte, es y ha sido nuestra mayor enemiga. Solo hay que mirar qué falta en las exposiciones, porque lo que falta es porque ha sido censurado por las leyes o por las moralidades del momento, o porque se aconseja no exponer, porque no es políticamente correcto en los espacios públicos o, porque no se puede vender en los espacios privados.

La autocensura que demuestro en la exposición por parte de los artistas era notable. Así encontramos en el prólogo de Camino de la perfección de santa Teresa de Jesús: «leedlo como pudiereis –que así lo escribo yo, como puedo-; y si no quemadlo por mal que va» o Miguel de Cervantes: «Tú, lector, pues eres prudente, juzga lo que te pareciere, que yo no debo ni puedo mas…», o como Descartes, después de enterarse de la condena a Galileo, escribe una carta a su amigo Mersenne diciendo que no va a publicar su libro porque «prefiero suprimirlo a publicarlo mutilado».

¿Cómo podemos superar la autocensura? Solamente analizándonos y venciendo ese miedo de hacer público lo que hasta ese momento ha sido íntimo y privado.

G.— En esta exposición presentabas una videoinstalación sobre Goya en el que este se lamentaba de las intromisiones que había recibido mientras trabajaba en la basílica del Pilar. Este año se cumple el bicentenario del Museo del Prado, donde se expone la mayor parte de la obra de este pintor. Goya es considerado por algunos estudiosos como el primer pintor moderno, ¿es Goya un pintor actual que siga interesando en el siglo XXI?

M. S.— Desde luego, para mí está entre los más importantes artistas. Primero porque supo convivir con la época, era pintor de cámara, y a la vez hacer un trabajo paralelo que reflejaba todo aquello que no estaba permitido pintar. Esas pinturas, las más importantes, han podido sobrevivir en el tiempo porque existían las otras obras, las institucionales.

Goya reclamaba la libertad en el desarrollo de su trabajo porque de otra manera entendía que renunciaría a la dignidad de artista y se expondría «a no poder hacer uso de su talento».

Hay que recordar que el artista nos habla desde un lugar en donde no existía libertad de creación, sino intereses externos que condicionaban sus procesos artísticos. Por eso, Goya se esconde y huye entre los espacios de sus dibujos y algunas de sus pinturas.

Varios cuadros con distintos motivos en exposición y sin orden aparente

Archivo de archivos

La vuelta a Gumiel de Montserrat Soto

G.— Volvamos ahora a Gumiel. Dinos por qué te decidiste a volver al pueblo de tus padres e instalarte aquí. ¿Por qué elegiste el barrio de la Mina? Háblanos de la restauración de tu casa.

M. S.— Se produjeron varias necesidades, la primera es que para trabajar necesitaba más tiempo y menos distracciones. Buscaba un lugar cerca de una gran ciudad y también necesitaba espacio para desplegar todo mi archivo para poder consultarlo. Además, dejé de trabajar con la Galería de Helga de Alvear en Madrid y me devolvía todas las obras y necesitaba un almacén. Bajo estas condiciones, Gumiel de Izán era un lugar muy fácil. Mi prima Tere me dijo que la casa de su tía Patro y su tío Felipe estaba en venta, por lo que fui a verla y en el momento que entré me gustó y decidí apostar por ella.

La restauración me la hicieron los Pintado —Marcelo, Jesús y Amancio— y fue una gran experiencia. Son unos grandes profesionales y con un nivel de exigencia y de paciencia que agradezco mucho. La casa no era de materiales nobles por lo que su reconstrucción fue muy difícil. Respeté toda la estructura exterior y sus materiales. Sacar todos los adobes en mal estado, limpiarlos y volverlos a poner fue duro para ellos. El trabajo de los pilares de madera también. Finalmente quedó una casa muy agradable de habitar y bastante accesible. Todavía hoy se esta aposentando.

G.—Nos ha dicho un pajarito que cuentas con una excelente biblioteca. Háblanos de ella. ¿Te ayudan mucho los libros en tu trabajo? ¿Qué resaltarías de ella?

M. S.— Bueno, no tanto como me gustaría. Hay un poquito de todo y una gran parte es de revistas, no solo españolas, que van desde 1850 hasta la entrada de internet. Más que biblioteca lo que tengo es archivo. Gran parte de mis libros, sobre todo desde mi actividad artística, están catalogados bajo los diferentes temas que he ido trabajando.

Por supuesto que los libros son para mí un punto de partida en mi trabajo. Resaltaría de mi archivo que hay muchas ausencias.

G.— ¿Te inspiras en el paisaje o en las calles de Gumiel?

M. S.— Me gusta pasear por las calles de Gumiel, sobre todo por la noche y oír su silencio. Hago fotos sobre todo para mi archivo, aunque a veces las he utilizado para mi trabajo.

Recuerdo el ruido que hacían los chopos por el Camino de la Virgen, era impresionante. A partir de ese sonido hice una videoinstalación.

En mi última serie que se llama Infierno ciego, que la presenté en Barcelona este año, hay muchas imágenes de la zona de Burgos. Son la representación de los paisajes que describe Virgilio, atravesando el infierno, en la Divina Comedia de Dante. Fui buscando esos paisajes que describe entre mi archivo y el entorno de Gumiel. Para ello necesité la ayuda de mis amigos Víctor y Mariví, que son muy conocedores de la zona.

G.— Desde tu punto de vista de artista, ¿cómo ves la vida cultural de Gumiel?

El papel que hace Mario Pascucci en En Cuadra es increíble. Que podamos oír música en directo, compartir sus laboriosos aperitivos tan exquisitos, mientras hablamos los allí presentes en los diferentes eventos, es un lujo. No solo nos trae gente de Aranda y de los pueblos de alrededor, sino que esa gente es gente interesada en compartir experiencias y sensibilidades artísticas. Es extraño que no vaya más gente de Gumiel, pero espero que eso se solucione.

Me parece extraordinario como la Charanga de Gumiel haya evolucionado de una manera tan profesional.

Recuperar las danzas y nuestras canciones también es importante. Me ha dicho un pajarito que se están adaptando algunas letras para poder cantarlas, por lo que espero ver el resultado para poder cantarlas sobre todo en las fiestas.

Llevo años proponiendo a María Jesús, nuestra concejala, la necesidad urgente de tener una publicación en formato libro, que recoja el exhaustivo trabajo que Pedro Ontoria Oquillas ha hecho sobre la memoria de Gumiel y sus alrededores, me parecen extraordinarias sus investigaciones, y estoy segura de que debe tener en el tintero más información para sorprendernos. Es una suerte tenerlo en esta Comunidad y agradezco de verdad su meticuloso y exquisito trabajo de investigación. Para el pueblo es muy importante y necesario reunir toda su obra en una importante publicación, sigo insistiendo.

G.— Eres miembro de una de las peñas con más solera de Gumiel, El Cubillo. ¿Crees posible que la actividad de las peñas en nuestro pueblo supere alguna vez el ámbito de las fiestas, y sean capaces de desarrollar otro tipo de proyectos culturales, como están llevando a cabo algunas peñas en Aranda?

M. S.— Sería maravilloso, de hecho, la peña de los Maruris creo que tienen propuestas fuera del ámbito de las fiestas, pero es difícil porque históricamente se han creado para las fiestas, y gran parte de los componentes de las peñas vienen solo para esos días. Es curioso ver cómo la gente, año tras año, viajamos para poder estar juntos y comer, hablar, reírnos y compartir momentos donde está nuestro presente y en donde siempre se habla de nuestro pasado colectivo. Es interesante valorar cómo hemos crecido y cambiado casi todo, excepto estos encuentros. Pensad que esto ha tenido que ser una decisión importante para cada miembro de la peña, ya que ha tenido que ponerse por encima de todos los cambios de nuestras vidas.

El encuentro de solo unas pocas horas a través de los años es la unión de la mayoría de estas peñas. A mí siempre me ha asombrado ver cómo se puede seguir manteniendo esta unión que añora el tiempo pasado de una juventud que tuvo momentos sorprendentes y de descubrimiento, de un paisaje que nos ha atrapado a través del tiempo y de una pequeña comunidad que organiza, acoge y comparte con alegría estos reencuentros.

G.— Vamos acabando, ¿qué han significado en tu trayectoria los premios recibidos este año? ¿El haber recibido el Nacional de Fotografía significa haber alcanzado lo máximo en el reconocimiento o hay más?

M. S.— Este es el año de los premios, no me lo esperaba. Ha significado una agradable sorpresa.

En cuando a la segunda pregunta, creo que el poder seguir trabajando en este medio, el poder seguir expresándome a través del arte y que encima pueda mostrarlo, eso, creo, es el mayor éxito.

G.— Finalmente ¿podremos disfrutar en el futuro de una exposición de Montserrat Soto o de alguno de sus trabajos en Gumiel?

M. S.— Por mi parte no hay ningún problema, seguro que podremos organizar algo más adelante.

G.— Montse, te agradecemos muchísimo todo este detalle en tus respuestas, y las muestras de tu trabajo que nos has proporcionado. Todo ello sumará, como grano de arena, a conocerte mejor, a conocer nuestra historia y sin duda a conocer mejor el lado cultural de Gumiel.

Mujer de espaldas, vestida de negro, frente a una salidad de emergencia qeu tiene pintado un paisaje

Foto espacio

Entrevista preparada por María del Carmen Ugarte y Pedro Ontoria.

© Fotos cedidas para su uso en Gomelia por Montserrat Soto y VEGAP, que mantienen el copyright.

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El beato Manés de Guzmán y la iglesia de Santa María de Gumiel de Izán

Pedro Ontoria Oquillas nos detalla una de las piezas de arte que guarda la iglesia: el busto-relicario del beato Manés de Guzḿán.

Colección de bustos-relicarios

Diecinueve bustos-relicarios o hermas del siglo XVI están colocados en el muro frontal de la capilla bautismal, conservándose en diverso estado y, por otra parte, históricamente interesantes, de los cuales nos vamos a fijar en el busto-relicario del beato Mamerto o Manés de Guzmán y Aza (1168-1234).

baptisterio con los bustos relicarios en el muro

Baptisterio y lipsanoteca de Santa María de Gumiel de Izán

Este hermano de santo Domingo gozó de gran popularidad no solo en Caleruega y Gumiel de Izán, sino también entre los primeros discípulos del fundador de la Orden de Predicadores.

Vida del beato Manés

Retrato del beato Manés en oración ante un crucifijo

Bto. Manés O. P.

Aunque en la página web de los Dominicos, Beato Manés de Guzmán, leemos que nació alrededor de 1170 en Caleruega, esta es la fecha de nacimiento que se atribuye a su hermano Domingo, por lo que lo más probable es que naciera en torno a 1168, aunque, según los estudios de sor Carmen González, la fecha puede adelantarse incluso a 1166. En todo caso, Manés de Guzmán y Aza es el segundo de los hijos de don Félix de Guzmán y de doña Juana de Aza. Recibe las primeras enseñanzas de sus padres y de su tío don Gonzalo de Aza en Gumiel de Izán.

Ordenado sacerdote, ingresa como profeso benedictino (luego cisterciense) en el monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán, antes de asociarse a la obra de santo Domingo. Enterado del trabajo e ideales de su hermano Domingo en el Sur de Francia, se incorpora a su labor apostólica, siendo pieza importante en la realización de sus proyectos.

Estuvo presente en la dispersión de los frailes dominicos el 15 de agosto de 1217. Él fue enviado a París junto a otros frailes españoles y allí colaboró a la fundación del convento de Saint Jacques (Santiago). El viaje a España para consolidar y afianzar las nuevas casas, dispuso Domingo que lo realizara con fray Miguel de Fabra. Desde 1219, le fue encomendada por su hermano Domingo, la atención de las monjas del convento de Dominicas contemplativas de Madrid.

Tras la canonización de su hermano (3 de julio de 1234), marchó a Caleruega para proponer la construcción de una iglesia en el lugar de nacimiento del santo, lugar que más tarde sería monasterio de contemplativas. Murió en el monasterio de san Pedro de Gumiel de Izán y allí fue enterrado.

El Papa Gregorio XVI lo declaró beato.

Carácter del beato Manés

Rodrigo de Cerrato, en su Vida de Santo Domingo, le caracteriza con cinco pinceladas delicadísimas: honesto, afable, humilde, jovial, benigno; y, además, predicador ardoroso; y Gerardo de Frachet, en las Vidas de los hermanos, le califica de hombre contemplativo y santo.

Erat autem frater Mames predicator   Era dicho hermano Mamés un predicador
fervidus, honestus moribus, mittis   fervoroso, honesto en sus costumbres, manso,
humilis, ylaris et benignus   humilde, alegre y benigno.
Obiit autem in monasterio sancti   Y murió en el monasterio de S. Pedro.
Petri de Gomiel et in ecclesia   de Gumiel y fue honoríficamente
honorifice est sepultus.  enterrado en la iglesia.

Veneración del beato Manés

Ya desde un principio Manés de Guzmán gozó de fama de santo y se le enterró honoríficamente. Cuando principiaron a darle culto trasladaron sus reliquias del panteón de su familia al altar mayor, allí estaban expuestas a la veneración pública, juntamente con otras muchas de otros santos, traídas de Colonia. El P. Serafín Tomás Miguel (Historia de la Vida de Santo Domingo de Guzmán, Fundador de la Sagrada Orden de Predicadores, con notas, ilustraciones y disertaciones históricas. Valencia 1706, cap. 3, pág. 7) nos ofrece el testimonio ocular del Prior de los dominicos del convento de Aranda de Duero, P. Baltasar de Quintana, diciendo que el Bto. Manés o Mamés o Mamerto «fue enterrado en el monasterio cisterciense de Gumiel de Izán, en la capilla y sepulcro de sus padres. Trasladáronse después sus venerables reliquias y se colocaron con otras en el altar mayor, donde hoy descansan, puestas en un medio cuerpo de talla, que se cierra con llave por las espaldas.»

Pudo comprobar que en un casco de las reliquias estaba escrito en lengua latina, letra bastardilla, antigua y muy clara, lo siguiente: «Sancti Mamerti Ordinis Praedicatorum, fratris Sancti Dominici de Caleruega in Hispania». Por lo tanto, en tiempos del P. Baltasar de Quintana las reliquias estaban colocadas en el altar mayor, puestas en un medio cuerpo de talla, que se cierra con llave por las espaldas. En la parte que corresponde al pecho, esto es, del medio cuerpo que sirve de urna, en el cóncavo que deja una vidriera de cristal, vio y tuvo en su mano tres pedazos del casco de cabeza en uno de los cuales estaba escrita la leyenda citada.

busto relicario del beato Manés

S. Mamertus, Abbas huius monasterii, [Gomelensis]

El «medio cuerpo de talla», perífrasis o circunloquio usado por el P. Baltasar de Quintana es lo que nosotros denominamos un busto-relicario. El prior del convento de dominicos de Aranda de Duero no dice si tenía inscripción exterior alguna, que, tal vez se lo calle, desdeñándola como falsa, por su convicción de que contenía las reliquias del «auténtico» Manés, es decir, el defendido por los historiadores dominicos.

Según comunicación epistolar del que fuera párroco de Gumiel de Izán, don Eutimio Herrero (14 de octubre de 1986): «el busto relicario de S. Mamerto, abad de este monasterio, tiene su cogulla de monje y, aunque está un poco apolillado, conserva bastante bien la policromía y la leyenda. En su interior hay un pañito blanco con un huesecillo que me parece facial».

Siempre he tenido curiosidad por saber el dictamen o resultado del examen por algún perito del «pañito blanco con un huesecillo que me parece facial». Y tal vez sería conveniente que se tuviese más consideración del busto-relicario haciendo la oportuna restauración y conservación.

No hay duda alguna de que, en los monjes de Gumiel, había veneración y mucho cariño hacia el beato Manés. Y que disputaron la pertenencia de sus restos, en tiempos pasados, las dos órdenes: Cistercienses y Dominicos, a las que, real y sucesivamente, pertenecieron.

El busto-relicario nos induce a pensar que fue profeso en el monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán, antes de asociarse a la obra de su hermano santo Domingo, mientras que otras iconografías le consideran dominico como esta que damos a conocer como primicia: un cuadro del convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena de Douai (Francia).

El beato Manés en Europa

Los dos hermanos, santo Domingo y el beato Manés se abrazan

Saint Dominique et son frère Manés – XVII –
Recueil dominicain du couvent Sainte-Catherine-de-Sienne de Douai – Douai.

En el convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena de Douai (Francia), fundado en 1662, se conserva un volumen manuscrito del siglo XVII donde está la lámina B. M. Manes Gusman, Manibus S. P.Dominici Fratris sui, habitum ord. Praed.suscepit. Integritatis fuit exemplum.

Ha sido una grata sorpresa el hallazgo de este manuscrito que, según M. de Coussemaker, en los folios de 1-102, son pinturas al óleo que representan la genealogía espiritual de Santo Domingo, las alegorías que figuraron en la solemne procesión del 11 de mayo de 1631 celebrada con motivo del cuarto capítulo provincial de la orden, la genealogía temporal de santo Domingo, los objetos de arte propiedad del Convento de Santa Catalina. El folio final 104 crónica del convento, textos explicativos de ‘ymaiges’ [¿mujer?], varios documentos.

Otras reliquias del beato Manés

También conviene recordar que en Gumiel de Izán se conserva otra reliquia de Mamerti Generalis Cisterciensis en la Cruz-relicario de la Vera Cruz.

cruz relicario esmaltada

Pedro Morente, circa 1575

 

 

Detalle de uno de los remates con escenas de la Pasión

Grabado de Cristo con la cruz a cuestas
Cruz-relicario de Gumiel de Izán.

 

 

 

 

 

 

 

De alrededor de 1570 es este relicario punzonado por Pedro Morante, platero de Aranda de Duero, pero residente desde 1602 en Roa. Los extremos del relicario se adornan con grabados de la Pasión. Se trata de grabados sobre papel, protegidos bajo cristal, como los que circulaban entre los plateros y servían de fuente de inspiración iconográfica (Barrón García, 1995 y 2003).

Marcas del punzón

Marcas del Relicario de Pedro Morante.

En este relicario de plata de la Vera Cruz hay las siguientes inscripciones:

a) Círculo superior: Agnus vincit leonem.
b) Círculo brazo derecho: Stae. Catherinae Virginis.
c) Círculo brazo izquierdo: Sancti Benedicti Abbatis.
d) Círculo entre brazos: Redemptorum gloria. [Es la reliquia de la Cruz].
e) Círculo inferior: Sanctae Candidae Virginis.
f ) En el pie, central: Xacobi Ap., Petri Apostoli, Bartho. Apos.
g), h), i) Cir. del pie: Sancti Gregorii Martiris – Mamerti Generalis
Cisterciensis – Sanctae Justinae Virginis.

Marca del punzón de P. Morante

Punzón de Pedro Morante.

Algunas de estas reliquias faltan, especialmente en el pie debido al mal trato cuando fue robada en 1985.

 

Bibliografía

pprtada de la novena del beato Manés de Guzmán

Portada de la Novena al Bto. Manés de Guzmán O,. P.

  • ANIZ IRIARTE, Cándido O.P.  y  HERNÁNDEZ,  José María Pbro.: Santo Domingo Canónigo de Osma. Presencia Dominicana en la diócesis de Osma. Editorial San Esteban, Salamanca, 1997
  • BARRÓN GARCÍA, Aurelio: «La platería arandina en el siglo XVI»,  Biblioteca. Estudio e Investigación, n.º 10, Aranda de Duero, 1995,  pp. 47-54.
  • —: «Platería y artes decorativas en el Renacimiento del Duero», Biblioteca. Estudio e Investigación, n.º 18, Aranda de Duero 2003, pp. 180 y 203.
  • GONZÁLEZ, Sor Carmen O.P.: Beato Manés de Guzmán «Hermano de Santo Domingo». Imprenta Monte Carmelo, Burgos, 1997.
  • — y CUADRADO, P. Ricardo O.P.: La «Santa Familia» de Caleruega. Impresión y Encuadernación, Monte Carmelo, Burgos, 2004
  • ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Reliquias del Beato  Manés de Guzmán en Gumiel de Izán», COMMUNIO Commentarii Internationales de Ecclesia et Theologia. Studium Generale, O. P., Volumen XXI (Sevilla 1988) pp.73-90).

Pedro Ontoria Oquillas

Septiembre 2019

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Paseos amenos y culturales por los pagos de San Pedro

Os invitamos a dar un paseo cultural por los pagos de San Pedro, guiados por Pedro Ontoria y María del Carmen Ugarte.

Hacia San Pedro volviendo por San Antonio

Un paseo, en otro tiempo muy frecuentado y hoy bastante menos, es el que discurre desde el pueblo bajando hacia San Pedro o San Antonio, bordear la tapia del monasterio que linda con el monte, y volver al pueblo por el otro camino, es decir, hacer el recorrido en sentido a las agujas del reloj o bien en sentido contrario.

Si el paseo se hace en sentido de las agujas del reloj, se puede alargar cogiendo alguno de los dos caminos que van a las bodegas de Nabal o Riberalta, que también pueden merecer una visita, y si el horario es propicio, tomarse un vino en la primera, o algo más en el restaurante Castillo de Izán, junto a la segunda.

Vega de San Pedro

De la Tina a San Pedro

Nosotros haremos el camino en sentido contrario a las agujas del reloj, por lo que comenzamos en La Tina, junto al pilón.

Aquí es precioso recordar que en la casa que hoy es propiedad de Antonio Nuño y Rosi del Olmo, hubo durante buena parte del siglo XX un molino harinero, movido por la energía eléctrica que le surtía el molino de San Pedro, del que hablaremos más adelante.

La Tina (circa 1970)

Seguiremos carretera abajo y justo al lado de la entrada a la cooperativa del campo, y el inicio del camino de San Pedro, veremos el último de los hitos del Camino de Santo Domingo, ruta turística que discurre entre Caleruega y Gumiel de Izán, pasando por las localidades intermedias de Valdeande, Tubilla y Villalbilla. En ella unos hitos van rememorando la vida del santo, que como todos sabemos nació en Caleruega pero fue educado en Gumiel de Izán por su tío arcipreste, de ahí que con este camino se haya querido recordar el trayecto que haría el santo, desde su hogar en Caleruega al de su tío en Gumiel, vega abajo del Gromejón.

A pocos pasos a mano izquierda, el paseante encontrará resumida en el hito 37 del citado camino, la historia medieval de Gumiel de Izán: su carácter defensivo de frontera; datación probable de la muralla y castillo en el siglo X; posible nacimiento en Gumiel  de Per Abbat, autor de la copia de 1207 del Cantar de Mio Cid; otorgamiento del título de villa y protección de la corona por los reyes Alfonso XI y Constanza (1326); y finalmente la sesión inaugural del Concilio de Aranda  en el monasterio de San Pedro (1473).

Damos unos pasos más y la vega del Gromejón se abre ante nuestros ojos, mostrándonos el paisaje propio de ribera: campos de cereal, el amarillo de los girasoles brindan unos tonos espectaculares, la vegetación de ribera, el verde oscuro de los chopos y el verde más matizado, aquí y allá, de las viñas. Al fondo, el monte San Pedro, hacia el que nos dirigimos. Al lado del camino será fácil encontrar numerosas plantas de rosales silvestres, que proporcionarán a nuestra vista flores blancas en primavera y frutos rojos —los corales o tapaculos— al final del verano y principios del otoño. Encontraremos también plantas aromáticas, ajenjo, gordolobos, achicoria y numerosas plantas silvestres, de cuyas propiedades las nuevas generaciones nos hemos ido olvidando.

Escaramujos, corales, o tapaculos (Rosa agrestis)

Llegamos al puente de San Pedro, de un solo ojo. Es muy posible que por su ubicación, en la calzada romana que unía Clunia con Roa, tuviera un origen romano. No obstante, alcanzaría su máximo auge en la Edad Media con el desarrollo de las comunicaciones norte sur. Su ubicación estratégica sería una de las razones para el establecimiento del monasterio de San Pedro en sus proximidades. A lo largo de su vida, las distintas avenidas le provocarían derrumbamientos y deterioros, siendo la fábrica actual de 1647, realizada por Melchor de Bueras, Pedro Díaz de Palacios y Pedro Díaz Alvear.

En 1745 las avenidas lo volvieron a derribar, teniendo que procederse a su reconstrucción. En la actualidad el puente está restringido al tráfico de vehículos, habiéndose habilitado una vadera parte abajo de él para el paso del río.

Puente de San Pedro

Puente se San Pedro sobre el Gromejón

Los restos del monasterio

Llegamos así, tomando el camino de la izquierda, y tras pasar una fuentecilla que todavía mana agua, al lugar donde estuvo el monasterio de San Pedro, y del que solo quedan unas pocas piedras, los restos de un muro, y algún microtopónimo, Los Claustros, que es como denominan sus propietarios a las tierras que quedan entre los restos del convento y el río: «Teníamos una tierra de regadío en Los Claustros antes de llegar a lo que era el molino».

Detengámonos ahora en saber algo más sobre el monasterio, según la documentación que nos ha llegado, y recordando, para los que quieran abundar en el tema que puede leerse en línea el artículo que Ontoria Oquillas escribió para Biblioteca (ver bibliografía).

Durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) se construyó la iglesia románica del monasterio en forma de cruz latina, con una nave de 42 metros de longitud por 18 la del crucero, según los datos recogidos en Círculo Románico.

En 1880, Germond de Lavigne  (1880: 445) aseguraba que aún permanecían restos interesantes del convento y se conservaban las paredes de la iglesia del monasterio, que era de ancha como una de las naves de la iglesia parroquial de Gumiel, aunque algo más corta. La puerta estaba al poniente, según vamos por el camino de Gumiel, y la torre al lado derecho del altar (Palacios, 1969: 99).

Restos de la torre (Peláez, 1917)

Parece que la torre, de la cual se conservan impresas dos fotografías del siglo XX, por los restos que quedaban en 1917  (Peláez, 1917: 139; Jimeno Vela, 1931)  era, según nos comunica José Ignacio Sánchez Rivera,  en correspondencia particular, una torre pórtico, pues parece entreverse un gran hueco, resultado del expolio de la portada. bajo el lienzo de la torre. Esto enlaza con que era una fundación de Alfonso VIII, el mismo monarca que fundó el Hospital del Rey en Burgos, donde también se levantó una torre pórtico que se conserva en parte, pues tuvo un derrumbe en su lienzo sur y fue reconstruido. Además se le suplementó un cuerpo al campanario en el estilo de Juan de Naveda, con arco y un óculo encima, muy frecuente en Burgos.

También es torre pórtico la de las Huelgas, que da paso a una capilla paralela al ábside principal y que también fue fundación de Alfonso VIII de Castilla. La cuestión es, ¿no serían torres gemelas esta de Gumiel con la del Hospital del Rey? Si fuera así, serían los edificios que introdujeron en Castilla la tipología de la torre-pórtico, que es de origen normando y que luego se extendería en Santa María, después colegiata de Roa y en San Mamés de Villaescusa de Roa. También se extendería a San Miguel de Palencia y ya, por tanto, quedaría como modelo para las torres de la época de los Reyes Católicos (Ledesma, Ampudia, etc).

Hoy varios hitos del Camino de Santo Domingo nos recuerdan sucintamente y en lo esencial la importancia de este convento en la Edad Media. El monasterio fue en decadencia y sus bienes salieron a pública subasta tras la desamortización en 1844.

Tapia de la huerta del monasterio de San Pedro

Bordeamos lo que queda de su tapia, paños muy bien conservados que nos dan idea de la importancia del recinto, nos adentramos en el monte de San Pedro, donde podemos apreciar importantes especies de encinas (carrascas), de hoja perenne;  y quejigos, que por aquí solemos llamar robles, de hoja caduca. Si observamos las hojas, y en época adecuada, podremos ver su fruto, la bellota, y las excrecencias producidas por una especie de avispa, las gállaras y gallarones, con las que jugábamos en la infancia.

Gállaras

En la tapia hay algunas oquedades desde las cuales se obtiene una vista magnífica del valle y de las ruinas del molino, que como hemos dicho antes proveyó de luz durante algún tiempo al pueblo, y más tarde al molino de La Tina. En lo que a molinos se refiere, hay que recordar que el monasterio fue propietario de dos molinos sobre el Gromejón, y alguno más en los pueblos de alrededor.

Vista de la vega del Gromejón a través de la oquedad en la tapia del convento de San Pedro

San Antonio y vuelta al pueblo

La tapia hace un ángulo recto con un cubo perfectamente conservado. A su lado, y bordeando el monte, camino de San Antonio, se extiende una extensa plantación de viñedo, propiedad de Riberalta.

Cubo este-sur

Llegamos a las inmediaciones de San Antonio, la ermita nos vigila desde lo alto, y abajo, en la pradera, bordeando el camino, parece que todavía nos llegan el olor de las chuletas y los ecos de la música de la última romería.

Un nuevo hito del Camino de Santo Domingo, el número 31, nos recuerda que la ermita fue eregida en el siglo XVII, presentando un formato popular. Ha tenido que ser reparada en numerosas ocasiones, habiéndose sustituido a finales del siglo XX por completo el tejado y rematado su campanario por una cruz.

A sus pies, emprendemos la vuelta al pueblo. Volvemos a atravesar el Gromejón por el puente de San Antonio, de tres ojos e igualmente de posible origen romano, ya que por aquí pasaba un ramal secundario de la calzada que iba de Caesaraugusta (Zaragoza) a Asturica Augusta (Astorga). No obstante, la traza actual es medieval y a lo largo de su historia tuvo que sufrir, al igual que el de San Pedro, diversas reparaciones. En la segunda mitad del siglo XX se le añadió una viga de cemento para ampliarlo y reforzarlo y permitir así el paso de vehículos agrícolas.

Puente de San Antonio, visto desde aguas arriba

El camino se hace ligeramente cuesta arriba, la llamada Cuesta de los Pollos es la primera que subimos, luego nos encontramos un tramo llano, Los Arenales, donde en una finca de al lado del camino se colocó hace bastante tiempo un contenedor pintado de blanco, que ha ido creciendo y  en la actualidad son tres pintados de azul, lo que no deja de ser una nota curiosa en el paisaje.

Contenedores azules en Los Arenales

Otra cuesta nos encamina ya de vuelta al pueblo, entramos en él por la colonia de chalets del Puente Seco y la zona de peñas, denominada popularmente Las Malvinas, ya que coincidió su acondicionamiento con la guerra de ese nombre. Por las traseras del Castillo, en otro tiempo eras de San Sebastián. podemos apreciar cómo creció el pueblo por ese lado.

El Castillo, con sus todavía historias de cuevas que excavaron los moros y pasadizos secretos que llegaban hasta el río nos sirve de compañía en el último tramo de nuestro paseo.

Cerco conservado de la torre fortaleza, el castillo. La puerta estaba al sur.

Bibliografía sobre el monasterio de San Pedro

JIMENO VELA, Faustino: «El derruido monasterio de San Pedro de Gumiel de Hizán, sepulcro del venerable Velázquez promotor de la Orden de Calatrava», Hogar y Pueblo, Burgo de Osma, núm. 756, 24 de enero de 1931.

LAVIGNE, Germond de: Itinéraire de l’Espagne et du Portugal. Paris, 1880.

ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «El Concilio de Aranda. Aportaciones para su historia externa», Boletín de la Institución Fernán González, n.º 187 (Burgos, 1976/2) pp. 999-1046.

ONTORIA OQUILLAS, Pedro: «Huellas memorables del Monasterio de San Pedro de Gumiel», Biblioteca, 29-30.

PALACIOS, Francisco: «Abaciologio del monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán», Boletín de la Institución Fernán González n.º 172 (Burgos 1969).

PELÁEZ, Antonio G.: Cuna y abolengo de Santo Domingo de Guzmán. Estudio histórico de Caleruega. Madrid, 1917.

PÉREZ GONZÁLEZ, Carlos: El Concilio de Aranda (1473). Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Segovia 2007.

SÁNCHEZ RIVERA, José Ignacio: Los puentes de la Ribera Burgalesa. Excm. Diputación Provincial de Burgos, 2010,  pp. 55-57.

 

Pedro Ontoria Oquillas y María del Carmen Ugarte García

Septiembre de 2019

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Incendios que salvan vidas

El equipo de Gomelia recuerda uno de los incendios que dejaron profunda huella en la memoria gomellana.

El incendio de noviembre del 36

En la memoria gomellana un incendio se recuerda especialmente, el que en noviembre del 36 se declaró en varias casas de la carretera y que según la propia memoria salvó de una muerte segura a unos cuantos gomellanos.

Foto actual de las casas de la carretera

El fuego

El incendio se declaró en lo que era la casa de los Gorrillos (la central que aparece en la foto) y afectó a las dos casas colindantes, la de los Petitos, al norte, y por el sur a la del  tio Jaime: las dos ventanas sobre fachada blanca, más la ventana pequeña de la planta baja.

Era de noche y el matrimonio estaba en la cama. Fue la burra la que los alertó con sus rebuznos y coces, y el matrimonio se salvó saliendo a la calle casi desnudos. No tuvo la misma suerte el animal, pues al tener almacenada en la cuadra gran cantidad de leña, el fuego se propagó con gran virulencia al resto de la casa. La casa se quemó por entero perdiéndose todos los bienes que poseían, incluido el pobre animal. Cuentan los que entonces eran chicos y fueron testigos del acontecimiento que la pobre burra parecía un cochinillo chuamuscado.

Las campanas tocaron enseguida a rebato. Los vecinos acudieron en auxilio y enseguida se formaron dos largas filas con calderos que bajaban hasta el río: una fila para los vacíos y otra para los llenos de agua, pero todo el esfuerzo fue inútil para salvar la casa.

La saca frustrada

Sin embargo, no todo se perdió, pues cuenta la memoria gomellana que aquella noche se salvaron algunos de ser paseados y por tanto, de una muerte segura. Se rumoreaba que iba a haber una nueva saca, por lo que aquella tarde algunos vecinos prudentes, sospechando que las brigadas falangistas rondaban por el pueblo, se habían quedado en casa, pero a la llamada de la campana todos acudieron.

Dicen los más arriesgados que algunos señalados ya estaban subidos al camión cuando se declaró el incendio. Otros que en realidad el camión no llegó a pasar, pues enseguida se desvió la circulación hacia Quintana y La Aguilera camino de Aranda, con lo que tuvieron que darse la vuelta. Terceros dicen que las dos filas impedían todo paso de vehículos. Finalmente cuentan también que los que venían al mando, viendo la solidaridad de los vecinos, no se atrevieron a seguir, ante el temor de que el pueblo se volviera contra ellos.

Sea como fuere, los detalles poco importan,  el caso es que la memoria gomellana guarda el recuerdo de estas personas anónimas, pues sus nombres no han trascendido, que aquel día salvaron la vida gracias a un incendio.

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La corte de honor de 1980

Compartimos con los amigos de Gomelia este recorte del Diario de Burgos, enviado por nuestro colaborador Pedro Ontoria Oquillas.

Recorte del DB con la fotografía de la reina y las damas más el programa de fiestasd

Diario de Burgos, jueves, 14-08-1980

El Diario de Burgos se hacía eco de las fiestas patronales de Gumiel en agosto de 1980.

Como curiosidad, aparte de las fotos de las jóvenes y guapas gomellanas que aquel año formaron la corte de honor, se celebraron por aquellos años algunas novilladas en una plaza portátil que se instaló en Santa Lucía. En el programa del día de San Roque figuraba la actuación de una señorita torera, Maite Aldazábal.

El baile vermú tras las misa no había caído en desuso aún.

Nota: ¿Te ha gustado esta noticia? Si guardas recortes similares, envíanoslos y los compartiremos junto a tus comentarios.

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El Arco de los Mesones

Pedro Ontoria Oquillas nos da a conocer algo más de la historia del pueblo, centrándose esta vez en el Arco de los Mesones y su entorno.

Gumiel de Izán, villa amurallada

El Arco de los Mesones o del Matadero es una de las cinco puertas de acceso a la villa de Gumiel de Izán que tenía la antigua muralla. Por él pasaba el Camino Real de Madrid. Está en el extremo norte de la calle Real y en el extremo sur aún se conserva un trozo de la muralla que rodeaba toda la villa.

Fotografía en tonos ocres de los años 70

Arco de los Mesones 1977

foto en blanco y negro

Puerta de Colladiello. Restos de la muralla en La Tina

Diversos autores nos recuerdan que Gumiel de Izán se encontró cercada de buenas murallas, las cuales estaban ya construidas en 1464 1. Loperráez Corvalán (1788) afirma que en su tiempo «la villa de Gumiel de Izán estava cercada de muy buenas murallas»2. A finales del siglo XVIII el comunicante de Tomás López escribía que «ha estado aún en este siglo cercada de muralla de cinco puertas y una fortaleza que la coronaba de cuyas obras sólo han quedado hoy los cimientos de dicha fortaleza, escombros de las murallas y dos puertas que son las del Mediodía y Norte que forman el Camino Real de Madrid a Burgos».3

Las puertas de la muralla

El traslado romanzado del privilegio de donación y varias franquezas del monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán, que trae la obra de Tomás González, aparecen los nombres de las puertas:

… Yo don Fernando….do e otorgo a Dios e a la orden e al abad e al convento del monasterio de San Pedro de Gomiel de Izán en limosna estos vasallos e casas e solares yermos e poblados que aquí dirá dentro en la villa como entran por la puerta de Colladiello los que van e vienen de las Extremaduras a Burgos, la tal derecha Ayuso fasta la puerta de la Poza a la mano derecha, e de la puerta de la Poza la cerca arriba a la cuadra, e dende a la puerta de San Babilés e dende a la torre de Malpica, e dende a la puerta de Palacio, e dende al Oterhuelo, e dende a la puerta de Colladiello a donde se comenzó primero4.

De los restos del recinto amurallado de Gumiel, llave estratégica de la transición de la llanura a la sierra, permanecen en pie los de la puerta del Mediodía o de Colladillo, muy retocados. Son conocidos en la actualidad por los vecinos con el nombre de La Muralla, en La Tina5. El conjunto debió de ser muy fuerte a juzgar por el grosor del muro y el tamaño y perfección de los sillares.

Los demás lienzos y puertas de las murallas han desaparecido. Estas debieron coincidir con el plano actual del pueblo, cuyo punto de unión y más importante era el castillo. Tal vez sean algunas reminiscencias el contrafuerte de la antigua puerta de San Babilés y el contramuro de la vivienda de Celina Arauzo, los Petitos, a la salida de la antigua calle San Miguel, actual calle San Juan.

Arco de los Mesones

En la puerta del Norte o de la Poza, en el lado opuesto, al final de la calle Real, se conserva el Arco del Matadero, denominado también Arco de los Mesones. Da acceso al camino de la Virgen del Río. El Arco del Matadero, de construcción tardía, consiste en una puerta de arco de medio punto a la que flanquean dos pilares unidos por una moldura cóncavo-convexa y en cuyas enjutas hay dos escudos raspados que tal vez fueran los del duque de Osuna, don Pedro Téllez-Girón (1755-1807). Al conjunto lo remata un frontón coronado de pináculos y en donde está la siguiente leyenda:

ESTA OBRA SE HIZO A COSTA DEL DUQUE DE OSSUNA SR. DE ESTA VILLA POR DN. MIGUEL LÓPEZ GIL. AÑO 1786.

Es posible que según declara Inocencio Cadiñanos Bardeci (Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Excma. Diputación Provincial de Burgos, Burgos 1987 pág. 269), el arco se levantara para garantizar el cobro de ciertos impuestos.

La doble denominación del arco, de los Mesones y del Matadero, hace referencia a situaciones funcionales de los espacios adyacentes al arco. Aquí hubo otrora algún mesón o posada y junto al arco existe el edificio público del antiguo matadero, hoy local de usos múltiples por las asociaciones gomellanas. En la actualidad predomina el nombre del Arco del Matadero, pero, parece ser, que su nombre primigenio fue Arco de los Mesones.

Actualización (28-12-2018): «En 1732 había en la villa cuatro mesones, dos propiedad de Martín Gómez Zamarrón, otro de Mateo de la Peña y otro del monasterio de San Pedro, inhabitable» (PALACIOS MADRID, Francisco: Breve historia de la noble villa de Gumiel de Izán y su parroquia. Volumen mecanografiado.
Burgo de Osma.-Enero del año 1974, pág.48).

El entorno del arco

En la explanada de la calle estaba otrora el pilón de los Mesones, semejante al de la Tina, que desapareció con el arreglo de las calles, y durante bastantes años se celebró en ella, así como en el patio interior del matadero, la fiesta de la matanza: exhibición tradicional de la matanza del cerdo.

Cartel de la XIX Fiesta de la Matanza, 13 de marzo de 2011

En el lado opuesto al matadero del arco  se ha levantado hasta hace poco una de las casas más antiguas de Gumiel, cuyo revoco de tierra y su inclinación, así como el estar situada su puerta de acceso por debajo del nivel de la calle, le conferían una especial peculiaridad.

casas de adobe y revoco de tierra con ventanucos que se abren al norte

Traseras de las casas que flanqueaban el Arco de los Mesones 1977

delante de la casa, muros de adobe y una pequeña puerta por debajo del nivel de la calle

Delantera de la casa que flanqueaba el Arco de los Mesones 1977

Las viejas fotografías del arco tras la nevada nos dejan también imágenes pintorescas, a la vez que nos permiten constatar otros detalles de la arquitectura popular de la zona.

El Arco del Matadero nevado, puerta norte

El Arco del Matadero deja ver el entramado de la casa adyacente

Calle Real nevada. En la nieve se ven las roderas de un vehículo

La calle Real termina en el Arco de los Mesones o del Matadero

En la parte extramuros del camino de la Virgen, denominado la Pedraja, el cauce del arroyo que recogía las aguas pluviales que bajaban de la Mina, y que desemboca en el Puentevilla, se llenaba de pecina, por lo que había que mondarlo con regularidad. Hoy, tras el arreglo realizado mediante el cual se soterraron las aguas, la Pedraja es un agradable paseo de entrada al pueblo por el lado norte, con algunos plátanos de sombra y bancos para el descanso de los viandantes.

El Arco como icono del pueblo

El Arco de los Mesones ha servido para ilustrar distintas publicaciones del Ayuntamiento, entre ellas la portada del programa de fiestas del 2018, y en su momento el  Viaje a Alemania del Abad del Monasterio Cisterciense de San Pedro de Gumiel de Izán, 1223 (1989).

Este arco es sin lugar a dudas el lugar más fotografiado del pueblo después de la iglesia. No solo los gomellanos, numerosos viajeros dejan numerosos testimonios gráficos de su paso por él en sus páginas y blogs de Internet.

Finalmente se hace obligado recordar que la bodega cooperativa La Asunción de Nuestra Señora también viene utilizando una imagen del arco para la etiqueta de una línea de sus vinos, que comercializa como Arco de Morozán.

Notas

1 Diccionario Geográfico Universal. Tomo IV, Imprenta de José Torner, Barcelona 1831 sub voce Gumiel de Izán: «Esta villa está cercada de antiguas murallas». LAVIGNE, Alfred Germond de: Itinéraire descriptif, historique et artistique de l’Espagne et du Portugal. Paris 1866, Librairiede L. Hachette et Cie, pág. 512: «Gumiel de Izán, petite ville de 1517 hab., encore entourée de vieilles murailles. Les vestiges d’une forteresse sélevent au sommet de l’une des collines sur les quelles la ville est assise [Gumiel de Izán, pequeño pueblo de 1517 hab., está todavía rodeado de viejas murallas. Los vestigios de una fortaleza se elevan en la cima de una de las colinas sobre las que se asienta la villa.]». MIÑANO Y BEDOYA, Sebastián: Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal. 11 vols., Madrid 1826-1829. Vide tomo IV pág. 432 sub voce Gumiel de Izán: «Está cercada de murallas que demuestran su antigüedad». VEGAS, Antonio: Diccionario Geográfico Universal. Tomo III, Madrid 1814 pág. 175: «esta villa se halla cercada de murallas que indican su antigüedad». VIVIEN DE SAINT-MARTIN, Louis: Nouveau dictionnaire de géographie universelle. Librairie Hachette et cie, tomo II, Paris 1884 pág. 583.

2 LOPERRÁEZ CORVALÁN, Juan: Descripción histórica del Obispado de Osma. 3 vols. Imprenta Real, Madrid 1788. Tomo II pág. 184.

3 LÓPEZ, Tomás (1730-1802): Diccionario geográfico. Sección de manuscritos de la B. N. de Madrid. Ms. 7296, fol. 230.

4 GONZÁLEZ, Tomás: Colección de privilegios, franquezas, exenciones y fueros, concedidos a varios pueblos y corporaciones de la Corona de Castilla, copiados de orden de S. M. de los Registros del Real Archivo de Simancas. Sirve de continuación a la colección de documentos concernientes a las provincias Vascongadas. Tomo V. De orden del Rey Nuestro Señor. Madrid en la Imprenta Real 1830.

5 LÓPEZ MATA, Teófilo: La provincia de Burgos en la geografía y en la historia. Burgos 1963 pág. 183: «El lugar que estuvo encerrado por un recinto amurallado, del cual se conservan los restos de una de sus puertas, entró en 1426 en el señorío del Conde de Castro por casamiento de doña Beatriz de Avellaneda con don Diego Gómez de Sandoval, Adelantado Mayor de Castilla, pasando posteriormente a la casa de Osuna»; Inventario de protección del patrimonio cultural europeo (IPCE). Dirección General de Bellas Artes, Madrid pág. 36.

Pedro Ontoria Oquillas

 

 

 

 

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