María del Carmen Ugarte, habitual colaboradora de Nos Interesa, se suma también a este proyecto. Poco a poco vamos sumando.

Quiero aprovechar la oportunidad que me da Gomelia para llevar a cabo algo que tengo pendiente desde hace años.

En el año 2007, cuando me hallaba recopilando material para la realización de mi tesis doctoral sobre literatura popular en la Ribera del Duero, pedí ayuda al profesor Fermín Heredero, para que a través de los chicos del instituto I. E. S. Juan Martín, El Empecinado, me ayudara a recopilar algunos refranes de la zona. Le proporcioné un cuestionario básico, y junto a su equipo de profesores, se lo pasaron a los alumnos, para que de forma voluntaria recogieran esos refranes en sus pueblos y casas.

Un par de meses después, el profesor Heredero me hizo llegar casi doscientos folios, pero dada la proximidad del final de curso, se excusaba por no haberlos podido revisar, y no poder hacer otra cosa con ellos que entregármelos tal cual, algo que por otro lado agradecí, pues el material en bruto, sin corregir, me proporcionó datos adicionales acerca del conocimiento de ciertos refranes.

En aquellas páginas encontré un material valioso, pues incluso sobre los refranes más comunes, los alumnos habían sabido aportar algún dato interesante. Ni en aquel año ni en los siguientes, me fue posible dar las gracias personalmente a los que habían participado con alguna charla en el propio instituto sobre la materia, cuestión de lo apretado de los currículos, aunque lógicamente les agradecí la ayuda a través de sus profesores.

Ahora, aunque no llegue a todos, quiero agradecer la colaboración de los alumnos gomellanos que participaron en aquel proyecto: Irene Calvo, Laura Escolar, Andrea Martín, Clara Martín, Esther Ortuño, Ruth Pérez y Jonathan Pérez, y también, ¡cómo no!, a Ana y Santiago Ontoria, que tuvieron la amabilidad de traerme la caja con el material. Si a alguno no he nombrado, la culpa es compartida, pues en su momento el omitido no mencionó el nombre del pueblo donde había recogido los refranes, y yo no he sabido identificarlo, pero siempre estamos a tiempo de rectificar.

A través de ellos agradeceré también la colaboración de padres, abuelos y vecinos, que fueron los que les proporcionaron esas piezas de la sabiduría popular, y aunque alguno —todo hay que decirlo— copió de Internet o de algún libro, haremos la vista gorda, y pondremos también a este material la etiqueta de «gomellano» para construir este pequeño refranero que hemos hecho entre todos. Yo aportaré mi granito de arena, pero el mérito es de ellos y de vosotros, y espero ver nuevas aportaciones en los comentarios.

¿Qué es un refrán?

De una forma bastante intuitiva, todos sabemos qué es un refrán, o al menos sabemos reconocerlos cuando nos encontramos uno. Definir un refrán no es fácil, y en los distintos diccionarios podemos encontrar definiciones que se complementan, sin que ninguna de ellas termine de ser redonda, así que nos limitaremos a poner aquí una de ellas, la que Julio Casares nos dejó:

Frase completa e independiente, que, en sentido directo o alegórico, y, por lo general, en forma sentenciosa y elíptica, expresa un pensamiento —hecho de experiencia, enseñanza, admonición, etcétera— a manera de juicio, en el que se relacionan por lo menos dos ideas.

Hay distintas clases de refranes, pero para no complicar mucho el esquema, diremos que los podemos subdividir en tres grupos principales:

Refranes morales: Es el grupo más numeroso y en él se encuadran la mayoría de los que conocemos. Como su nombre indica, nos dan un consejo o hacen una precisión acerca de las costumbres o del comportamiento. Por ejemplo: Donde las dan, las toman; De tal palo, tal astilla, o Dame pan y llámame tonto.

Refranes meteorológicos y del calendario: Constituyen un grupo muy numeroso, y para muchos son los refranes típicos, siendo abundantes en las conversaciones. Nos hablan del tiempo que va a hacer, o nos recuerdan las fechas en las que vivimos. Ejemplos: Navidad al sol, Pascua al tizón; Agua por San Juan, quita vino y no da pan. Noviembre, bendito mes, que empieza por Los Santos y termina por San Andrés.

Refranes geográficos: En su composición entra el nombre de un pueblo, incluidos los gentilicios, o de un accidente geográfico. Buena parte de ellos son maliciosos en el sentido de que «hablan mal del pueblo de al lado o de sus habitantes», se dice que los inventaron y propagaron los arrieros y transeúntes, para vengarse de cómo los habían tratado en el pueblo que habían visitado, pero lo cierto es que la rima es la que manda en estos refranes. Ejemplos: Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán. Yo soy Duero, que de todas las aguas bebo, menos de Adaja, que me ataja.

A estos tres grupos tradicionales, deberíamos añadir el de los antirrefranes o contrarrefranes, llamados así porque suelen construirse sobre refranes ya existentes, transformándolos con una intención jocosa y con frecuencia transgresora: Ejemplos: Mal de muchos, epidemia; Dime con quién andas, y si está buena me la mandas; A perro flaco, denuncia al amo.

Los refranes suelen servirse de símbolos, de cosas cotidianas y familiares, para mediante ellas expresar ideas más amplias y de mayor alcance. Uno de los elementos más utilizado para ejemplificar un comportamiento es servirse de los animales, mediante su comportamiento o mediante el comportamiento de nosotros hacia ellos, se pretende dejar constancia de nuestro propio comportamiento. Aquí dejamos algunos de los que nos pasaron los chicos de Gumiel.

Refranes con animales

montón de paja preparado para chamuscar cerdos

A todo cerdo le llega su San Martín

A todo cerdo le llega su San Martín
Antiguamente, por San Martín (11 de noviembre), se comenzaban las matanzas. Hoy se utiliza este refrán sobre todo con un sentido metafórico, para indicar que tarde o temprano, todo el mundo tiene que rendir cuentas.
A burro viejo, poco verde
Los burros, cuando son viejos, al igual que les ocurre a las personas mayores, necesitan comer poco para mantenerse sanos, pues los excesos en la comida son perjudiciales.
A caballo regalado, no le mires el diente
Uno de los refranes más conocidos y usados. Aconseja no sacar defectos a los regalos que se reciben, pues al fin y al cabo no han costado nada.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo
Refrán también muy popular perteneciente a los meteorológicos. Su significado es el que se dice en el refrán, que cuando los grajos vuelan bajo es señal de que hace mucho frío. También se ha recogido en Gumiel lo que parece un contrarrefrán, pero cuyo significado o intención, reconozco desconocer: Cuando el grajo vuela bajo, algo hay debajo.
Cuando vuelan bajos los gorriones, hace un frío de cojones
Variante del anterior, en su misma línea.
Más vale pájaro en mano que ciento volando
Igualmente se cuenta entre los muy conocidos. Aconseja ir a lo seguro, porque más vale lo que uno tiene al alcance de la mano, aunque sea poco, que lo mucho, pero alejado y difícil de alcanzar.
Los caracoles de abril para mí, y los de mayo para su amo
Este refrán aconseja sobre el mejor tiempo para comer los caracoles, el mes de abril, cuando, recién salidos del letargo invernal, no han tenido tiempo de acumular verdín. Curiosamente, antiguamente se consideraba que los caracoles de abril eran dañinos, de tal modo que había otro refrán que decía: El que coma caracoles en abril, prepárese a morir.
Todo lo que corre y vuela, a la cazuela
Refrán de cazadores, o no tanto, que habla de que casi todos los animales son buenos para comer.
El hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso
Esto convengamos que no es cierto, pero se dice.
Aunque a la mona la vistan de seda, mona es y mona se queda
Otro refrán relativo a la hermosura en el que, una vez más, nos vemos reflejados en los animales. La belleza ha de ser interior.
Si la mona se mirara el rabo, no hablaría mal de su amo
Sin duda señala que los que suelen criticar a otros tienen mucho que callar.
Cada oveja con su pareja
Se debe buscar a las personas de la misma condición tanto para el matrimonio como para otro tipo de relaciones. Hay que relacionarse con los iguales.

Si te ha gustado puedes poner aquí debajo tus comentarios, y si lo imprimes, recuerda imprimir una copia o dos más, para tu abuela o tus vecinos que no tienen acceso a Internet.

María del Carmen Ugarte García