En una entrega anterior os presentamos tres detalles en piedra de la arquitectura popular gomellana. Hoy abundaremos en este tipo de elementos.

La piedra en tierra de adobe

Sabemos que ni en Gumiel ni en los alrededores inmediatos hay canteras naturales, por lo que el elemento más usado en construcción es el adobe. Este material, aunque es un buen aislante, necesita de soportes más firmes en los que apoyarse por lo que la piedra existente se aprovechaba para estos fines.

Algunos pueblos aprovechan la piedra de sus páramos para la construcción rústica, son piedras irregulares que unidas por argamasa o por simple barro forman la parte baja de algunas construcciones. Los sillares y piedras talladas o más regulares se aprovechan para reforzar las jambas, marcos, dinteles de puertas y ventanas, así como para reforzar las esquinas de los edificios.

Al no haber canteras en los alrededores, la piedra es importada o bien se aprovecha la ya existente de antiguas construcciones, la piedra es un material resistente que no se deteriora.  No nos debe extrañar encontrar en fachadas o en los paramentos interiores restos de capiteles, de piedras artísticas o primorosamente talladas, pues es sabido que se aprovecharon las piedras del convento de San Pedro que durante un periodo largo de tiempo sirvió de cantera natural para Gumiel y pueblos limítrofes.

Canes

Saliente en piedra en fachada de los Mesones

Saliente en piedra en fachada de los Mesones

 

 

El DRAE define can como  «cabeza de una viga del techo interior, que carga en el muro y sobresale al exterior, sosteniendo la corona de la cornisa».

La presencia de canes exentos, como el de la imagen número 1, apuntan a sucesivas remodelaciones en las que han pervivido los elementos menos deteriorables.

El que mostramos se halla en una casa de Los Mesones, cuya puerta presenta además un bien conservado arco de medio punto, lo que apunta a que en su tiempo fue una casa importante.

 

 

Inscripción

Desconocemos el origen de la piedra con inscripción que forma la jamba derecha de una puerta de corral situada en la calle del Bonete. Gumiel contó, además del monasterio de San Pedro, con otras ermitas y casas importantes, por los que podría venir de cualquiera de ellas.

Como curiosidad diremos que a ese corral era conocido como «el de las monjas», pero no hubo convento religioso femenino en Gumiel por lo que la denominación es totalmente popular.

Piedra donde puede verse restos de una inscripción

En horizontal para poder apreciar mejor la inscripción.

 

Saetera

saetera
Aunque son vanos más propios de castillos y murallas, las saeteras o arpilleras también pueden verse en algunas casas. Cumplen más labor de ventilación que de iluminación y solían estar ubicadas en almacenes, bodegas o similares.

Era frecuente también que se abrieran en los paramentos que daban al norte, reduciendo así la superficie en contacto con el viento frío. La que reproducimos, sita en la casa de Julián Martín en Los Mesones, tiene esa orientación.