¿Nos volveremos a subir al tren en Gumiel?

De momento lo hemos visto pasar, eso sí, a gran velocidad, gracias a un grupo de personas que apuestan por este medio y a la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (AZAFT), que lo ha hecho posible en un viaje especial denominado «Tren Histórico de Las Edades del Hombre».

 

Bastantes gomellanos recordarán todavía aquel día de julio de 1968 , en el que el dictador Francisco Franco, inauguró el ferrocarril Madrid-Burgos, con un viaje en talgo Madrid-Burgos. Los gomellanos acudieron a la estación a cumplimentar al Caudillo, a ver pasar el tren, y los niños de las escuelas, como correspondía, a ondear banderitas a su paso.

El sólido edificio de la estación, que hasta entonces había permanecido cerrado, cobró nueva vida, y más de un gomellano comenzó a coger el ferrobús —ese automotor de dos vagones que paraba en todas las estaciones— para los desplazamientos a Madrid o a Bilbao, aunque pronto se vio, que el tren no solo era más caro, pese a que existían numerosos descuentos, sino que también tardaba más en alcanzar su objetivo, sobre todo yendo hacia Madrid, lo que desanimó  pronto a los viajeros a la hora de utilizar este medio de transporte. No obstante, las tertulias en la estación a la espera del ferrobús fueron frecuentes durante algún tiempo, sobre todo los domingos por la tarde pues era la única posibilidad de viajar en ese día de la semana.

La vía, o mejor dicho, las obras de la vía, habían estado presentes en la vida de Gumiel  desde que se comenzó su construcción, allá a finales de los años 20. Aunque las expropiaciones forzosas partieron algunas buenas tierras por medio, la oferta de trabajo para todos supuso un buena inyección de dinero para el pueblo y sus gentes, sobre todo para aquellos con menos tierras que encontraron como obreros en la vía, o simplemente como burreros, una fuente de ingresos nada despreciable.

Ese «trabajar en la vía» como alternativa al campo fue constante también durante la reanudación y puesta a punto de la línea a finales de la década de los 50 y durante los 60 hasta su inauguración en 1968.

Al inaugurarse el directo, Gumiel fue estación, no apeadero, y por tanto contó con empleados fijos de RENFE para controlar el tráfico y dar paso a los trenes. La parte de la arriba de la estación se habilitó como vivienda para estos empleados, y algunos de ellos se casaron con chicas de Gumiel, con lo que pasaron a integrar la nómina de gomellanos de hecho.

Al lado de la estación había también una nave para almacén y al otro lado la típica caseta de los urinarios. El agua llegaba directamente de Fuentelacalva, por una canalización hecha ex profeso.

Tras unos años de plena actividad en los que distintos trenes de viajeros unían Madrid con las ciudades del norte, Bilbao, San Sebastián y Francia, la línea comenzó un declive. Menos trenes, más retraso, menos enlaces, y una falta de mantenimiento en las infraestructuras, hicieron que la línea fuera perdiendo actividad, siendo el tráfico ya entrado el siglo XXI casi anecdótico, sufriendo con frecuencia desvíos por Valladolid.

Al reducirse la actividad la estación se cerró y comenzó un progresivo abandono y deterioro que la ha llevado al estado de ruina en el que hoy se encuentra.

estación abandonada de Gumiel de Izán (juio del 2014)

estación abandonada de Gumiel de Izán (juio del 2014)

A mediados de la década del 2000, la Plataforma Ciudadana por el Ferrocarril logró llamar la atención sobre la pérdida que en todos los sentidos significaba la baja actividad de la línea. Sus esfuerzos resultaron baldíos, y dos accidentes, afortunadamente sin pérdidas ni daños humanos, uno en el túnel de Somosierra y otro cerca de Gumiel, en Bahabón de Esgueva, dieron al traste con las esperanzas de una recuperación.

Manifestación en favor del ferrocarril

Manifestación en favor del ferrocarril

En lo que se refiere a la estación de Gumiel, en el invierno del 2007 se produjo un incendio que aceleró  su deterioro.

¡Subámonos de nuevo al tren!

Porque aunque la estación quede lejos del pueblo, porque aunque probablemente nunca volvamos a coger un tren en ella, no podemos olvidar que el tren es progreso, y no solo el AVE, que une en poco tiempo ciudades alejadas e importantes, el tren revitaliza los pueblos por los que pasa, da puestos de trabajo, directos e indirectos, y gasta y contamina menos que cualquier otro medio de transporte.

Hundido el túnel de Somosierra y desviado el tráfico de viajeros definitivamente por Valladolid, vía AVE, sumémonos a las voces que piden que se reabra la línea para el tráfico de mercancías de  Burgos a Aranda.

El viaje del bautizado como Tren Histórico Edades del Hombre, en su viaje de ida y vuelta desde Miranda a Aranda, ha demostrado que la línea está operativa, y la velocidad a la que pasó el tren y la puntualidad con la que lo hizo por la estación de Gumiel no deja dudas de que está en muy buenas condiciones y pueden transportarse esas mercancías en un tiempo adecuado. La infraestructura está hecha, costó muchos millones de pesetas de nuestros abuelos, muchos sacrificios, muchos sudores y más de una vida. ¿Por qué vamos a despreciar ese gran activo todavía operativo?

Tres generaciones de gomellanas: madre, hijas y nieta, vieron pasar por la mañana al tren.  ¡Ojalá esa niña, a la que su madre explicaba que iba a asistir a algo importante, vuelva a ver pasar más trenes!

Varios fotógrafos forasteros, provistos de buenas cámaras, esperaban hacer «la foto» por la tarde, en el viaje de vuelta. Algunos gomellanos más, poquitos, esperábamos simplemente verlo pasar, con la ilusión puesta en un futuro viable.

¡Ojalá veamos de nuevo la estación  reluciente y oigamos a los trenes chiflar desde nuestras ermitas de Santo Cristo y San Antonio!

El tren llega a Gumiel a las 17.40 del 26-07-2014

El tren llega a Gumiel a las 17.40 del 26-07-2014

Vídeo y fotos del paso del tren de M. C. Ugarte